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OBSESIÓN Y
CONMOCIÓN
MÚSICA Y MUERTE DE VIC
CHESNUTT

Vic Chesnutt (por Jem
Cohen) |
Totalmente conmocionado. Un arrebato de última hora me
había llevado al cine para ver la película de un tal
Jem
Cohen.
Empires of tin,
una reflexión sobre la decadencia
del imperio austro-húngaro y del imperio de Estados
Unidos. Algo así recuerdo que leí sobre esa película. Jem
Cohen estaba en la sala, creo que hizo una presentación
previa, y se proyectó primero un breve corto,
Little Flags, con imágenes
de una fiesta en las calles de Manhattan por la
victoria en la Guerra del
Golfo de 1991. La celebración de victorias militares
suele ser ridícula; con la imagen de las Torres Gemelas
en pie, premonitoriamente ridícula. Apenas unos minutos,
cortos, y paso a Empires of tin. La
película parece ser la grabación de una actuación. Se ve
el escenario sobre el que actúan los músicos, la
pantalla de un cine donde se proyectan a la par imágenes
y entre tema y tema se leen breves textos. Me resulta
llamativo el tono granulado de las imágenes de Jem
Cohen, la forma en que están tratadas, como si las
fotografías del pasado fueran sarpullidos sobre la
pantalla. Y me impresiona la música: visceral, cruda por
momentos, íntima en otros, cantados por un tipo en silla
de ruedas cuya voz es tan natural como punzantes son sus
palabras:
Faith is the lies we tell and tell ourselves. Life is
the lies we tell everybody else. Y durante unos minutos no
puedo dejar de darle vueltas a aquéllo que acabo de
escuchar. En otro momento se confiesa:
I´m a coward y no puedo
quitarme de la cabeza que este es un músico especial,
que esta música tiene una franqueza aterradora y
excitante, que no tiene impostación alguna. ¿Quién será
este tipo?
La proyección finaliza y se abre un turno de preguntas.
Recuerdo que hice dos o tres sobre la relación de la
imagen y la proyección, cosas así. Jem Cohen respondió,
no recuerdo bien qué; cortés pero con cierta aspereza.
Parece tímido y algo introvertido aunque muestra tener
sentido del humor. Me ha interesado mucho la película,
me ha entusiasmado la música y me propongo intentar ver
todo lo posible que de Jem Cohen se va a proyectar
durante una semana en el festival
Punto de Vista en Pamplona. Cumplo con mi propósito en días
sucesivos aunque no llego a todo lo que me gustaría. La
experiencia lo convierte en un referente, en una pequeña
obsesión que todavía hoy permanece en mi cabeza. Pero
esa obsesión quizá la exprese otro día en palabras. Hoy
las que gasto son para la música de esos
Empires of tin.
Vuelvo a casa y empiezo a buscar por internet
información sobre la película y sobre su música.
Encuentro el nombre de Vic Chesnutt. Él firma lo que he
escuchado. Busco un poco más y me doy de frente contra
la noticia de su reciente muerte. Se suicidó el 25 de
diciembre de 2009. Es decir, ni siquiera ha transcurrido
mes y medio en el día en que lo escucho por primera vez.
Averiguo un poco más y me encuentro con que la relación
entre Chesnutt y Cohen es de amistad, que incluso Cohen
ha producido grabaciones de Chesnutt. Me siento
ridículo. Imagino que a Jem Cohen le ha tenido que
resultar ridículo escuchar el tipo de preguntas que
hemos hecho sobre la película. O quizá no, pienso ahora;
quizá lo considere un acto de consideración. Pero estoy
seguro de que no tuvo que resultarle fácil ver a su
amigo muerto tan vivo en la pantalla, tan intenso y
nervioso. Días después, en otra proyección, se nos
explicará que una de las películas previstas para la
sesión inaugural de la retrospectiva dedicada a Jem
Cohen no se había proyectado porque el director estaba
muy afectado por la
muerte de su amigo. No se menciona el suicidio.

Tengo dos nuevas obsesiones paralelas (Jem Cohen y Vic
Chesnutt) que se suman a las ya consagradas en mi vida.
Y está bien aunque uno llega a sentirse desbordado por
tanto que escuchar, tanto que ver y tanto que leer.
Tengo claro que no me bastará con esta vida así que
quizá deba buscar el modo de volver. Mientras tanto hago
lo que puedo y, en el caso de estas dos nuevas
obsesiones, busco la manera de acercarme a la música y
de volver a ver la película. Y aquí están: la música y
la película han llegado desde Canadá, desde el sello que
ha editado el disco que despide una carrera y la
película que le retrató en la Viennale de 2007 (en
Viena), que es donde se registró este
Evening´s civil twilight in empires
of tin
(título completo).

Escucho una y otra vez
At the Cut,
el disco que cierra una carrera. Escucho y procuro
entender las letras hasta la última coma. Y conforme
entiendo la música se me anuda más y más fuerte a la
garganta al comprender qué se esconde tras esa
sinceridad en bruto:
Soy un hombre,
consciente de mí mismo
y allá donde voy
estás siempre ahí conmigo
He flirteado contigo toda mi vida
incluso te he besado una o dos veces
y hasta este día juro que era agradable
pero claramente no estaba preparado.
Cuando tocaste a un amigo mío
pensé que iba a perder la cabeza
pero averigué con el tiempo
que realmente, yo no estaba preparado.
Oh muerte, no estoy preparado
oh muerte, me intimidas
y diezmas a aquellos que me son queridos
incluso te burlas de mí con tu dulce alivio
Eres cruel y constante
cuando mi madre estaba enferma de cáncer
ella luchó pero entonces sucumbió
pero hiciste que rogara por ello
"señor Jesús, por favor, estoy preparada"
oh muerte... claramente no estoy preparado *
Encuentro en Youtube un vídeo** de una actuación suya el 5 de noviembre
de 2009, apenas
un mes y unas
semanas antes de
su suicidio,
donde se escucha
esta letra. Y en
los últimos
momentos de la
canción parece
no poder más,
parece no
soportar el
dolor. O quizá
es que la propia
letra es
demasiado para
él. Me produce
escalofríos. Vic
Chesnutt tuvo un
accidente de
coche con 18
años que le dejó
en silla de
ruedas. Desde
ese momento tuvo
serios problemas
de salud y el
sistema
sanitario de
Estados Unidos
fue chupándole
la vida hasta
dejarle con una
deuda de 50000
dólares.
Es confuso de
donde viene todo
porque la
documentación es
indescifrable.
He sufrido
varias
intervenciones
en un periodo
corto de tiempo
- un par de años
- y de eso,
ahora debo
cincuenta mil
dólares. (...)
No es un sistema
de libre
mercado, es un
sistema de
empresa privada
y es
terriblemente
burocrático.
(...) He tenido
una relación
íntima con la
industria de la
salud durante
muchos, muchos
años. He estado
en hospitales
alrededor del
mundo también
así que he visto
el modo en que
trabajan en
otros países.
Algunos de los
debates sobre la
atención médica
que hay ahora
son de lo más
absurdo que he
visto nunca. ¡Es
hilarante! Obama
es un
incompetente y
los de la
derecha idiotas.
(...) Y el ala
derecha... como
lo que dijo
McCain sobre los
recortes de
impuestos, la
reforma de
responsabilidad
civil y la
desregulación -
que no va a
ayudar, que no
va a conseguir
lo que queremos.
Esto no va a
hacer feliz a
nadie. Creo que
lo único que
podría ayudar es
derogar algunas
leyes que están
en los libros...
cosas que hizo
Reagan. Gastamos
todo el dinero
en el Instituto
Nacional de
Salud y todo ese
dinero en la
investigación, y
luego se les da
la patente a las
industrias
farmacéuticas
que después nos
hacen pagar una
fortuna por
ello. (...) en
los ochenta, el
Instituto
Nacional de
Salud gastó
millones de
dólares en
investigación de
medicamentos, y
entonces todo el
mundo tenía la
patente así que
podías hacer
versiones
genéricas más
baratas de esos
medicamentos y
todo el mundo
estaba contento.
Ahora el dinero
de investigación
para
medicamentos
está dirigido a
hacer dinero.
(...) Siempre me
sorprende el
absurdo de sus
políticas. El
modo en que
republicanos y
demócratas
pueden trabajar
juntos es
reformando el
sistema porque
tal como está no
importa lo que
haga Obama, no
va a suceder. La
derecha huele
sangre y siente
que tiene que
ganar esto.***

Vic Chesnutt (por Sandlin
Gaither)
El 25 de
diciembre de
2009 Vic
Chesnutt se
suicida. Leo una
nota en la web
de
Los Angeles Times que informa de que
Chesnutt,
paralítico
después de un
accidente de
coche en 1983,
era conocido por
crear música
poética y
melancólica.
Murió de una
sobredosis
intencionada de
relajantes
musculares
prescritos,
según dijo un
familiar****.
El mismo
diario redigiría
a un artículo
del 1 de
diciembre de
2009 en su blog
de música que se
iniciaba con las
siguientes
palabras:
Si alguna vez
usted necesitó
un claro ejemplo
de la crueldad
institucionalizada
del sistema de
salud americano,
pregunte a Vic
Chesnutt.
Y el propio
Chesnutt
afirmaba:
Podría morir mañana por otras operaciones que necesito que no me puedo
permitir.*****
Amo a mis antepasados
pero no ritualmente
No les culpo ni les alabo
por todo las cosas que me pasaron
y no necesito altares de piedra
para ayudar a cubrirme la apuesta
contra la oscuridad que se avecina.
Eso es lo que es, es lo que es******
Me siento feliz por haber descubierto a Vic Chesnutt. Una tras otra sus canciones inoculan mi cerebro de la manera en que sólo los verdaderos creadores son capaces; la de quienes penetran hasta lo más hondo del alma sin necesidad de gafas tridimensionales ni aspavientos. Me siento triste por haber llegado tarde, pero agradecido por haber llegado. Y me entristece tanta verdad contenida en unos versos cantados. Parece que la verdad ha nacido para ser cantada; pero no para ser cambiada.
Carlos Pérez Cruz
* Letra de Flirted with you all my life (del disco At the Cut)
** El vídeo está ahí para quien quiera mirarlo. Se busca y se encuentra. Me afecta lo que veo. No sé si resulta morbosa su difusión y prefiero no insertarlo en este texto.
*** Opiniones de Vic Chesnutt recogidas en el
The Huffington Post
el 17 de septiembre de 2009.
**** Nota publicada en la web de
Los Angeles Times
el 26 de diciembre de 2009.
***** Artículo del blog musical de
Los Angeles Times
publicado el 1 de diciembre de 2009.
****** Fragmento de la letra de It is what it is (del disco At the Cut).
Nota: Las traducciones son de mi propia cosecha. Pido disculpas por los posibles errores en que hubiera podido incurrir.
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