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Arto Tunçboyaciyan durante la entrevista
© Lucía Barros Miñones

Arto Tunçboyaciyan es un percusionista, cantante (y otras tantas cosas) de origen armenio. Su biografía profesional incluye grupos como la Armenian Navy Band, dúos junto a Ara Dinkjian, colaboraciones con músicos de todas partes como la cantante griega Eleftheria Arvanitaki o una larga lista de músicos de Jazz entre los que se encuentran Chet Baker, Bob Berg o Joe Zawinul. Arto suele denominar su música como Avant Garde Folk Music. Conversamos con él durante su gira de conciertos por España en Noviembre de 2008 antes de su actuación en el Auditorio de Barañáin (Navarra). Esta es la transcripción de la entrevista que emitimos en el "Club de Jazz" del día 12 de Noviembre de 2008. ¡Mil gracias a Lucía Barros Miñones, Ana Isabel Camacho Peiro, Santiago Echeverría, Amaya Pérez Cruz y a la productora El Espíritu del Sur por su ayuda!

Por Carlos Pérez Cruz

Según explicas en las notas del disco “Artostan – Little Protesta”... (Arto comienza a hablar)

Exacto. Esto está también relacionado con tu inglés. Hay mucha gente que habla mejor inglés que tú pero la mayoría de ellos en la cárcel. Hay un tipo que todos conocemos que es para el que hice el CD de “Artostan”. Es el tipo que hizo que pensara de esta manera. Yo le llamó “abush”. “Abush” significa “estúpido” en armenio. No tengo que explicarlo porque el 99% de las letras de su apellido coinciden con la palabra “Abush”. Esta es una persona muy peligrosa. No bromeo. Hay gente que te mata de manera ilegal y otros que te matan legalmente. Este tipo de gente “abush” (estúpida) son la mafia legal, los asesinos legales. No sé quién les dio a ellos la autoridad legal para eso pero son asesinos legales. En el CD “Artostan” digo: ¿cuánto cuesta el kilo de ser humano en el mercado mundial para los políticos? Sólo piénsalo. ¿Cuánto cuesta el kilo de ser humano? ¿Cómo piensan? ¿Qué piensan? Cuando ves lo que pasa en el mundo... Es como si George Bush viniera y dijera: oh, este mes han muerto veintiocho soldados americanos, este ha sido un muy buen mes... ¿Bueno para qué? Para él que es un poco más de dinero... ¿Para su codicia? ¿Para su ego? No lo entiendo.

Si sabías que la palabra “Abush” significaba “estúpido”. ¡¿Por qué no avisaste a los americanos hace ocho años?!

¡Lo hice! Los demócratas me invitaron a hablar en Boston hace cuatro años. Hace ocho años no lo sabíamos.

¡Pero tú sí sabías que “Abush” significa estúpido!

Lo sé, lo sé pero... Mira, Obama acaba de llegar pero hay también otro gran poder mayor que el de Obama. Obama es una persona demasiado buena para el feo mundo de la política. Tengo unas palabras que dicen: “una persona puede empezar, pero una sola  persona no puede acabar”. Así que si todos estamos de acuerdo con Obama o con ese  estilo de vida tenemos que vivir de esa manera. Tenemos que cambiar para vivir de esa manera. No cambiar como te cambias de ropa. No es así. Lo mayor parte del cambio viene, incluso si no te gusta la persona, con el respeto para aceptar lo que los otros son. Ese es el único cambio que necesitamos. No tenemos por qué amar a los demás pero sí respetar lo que son.

Hablando de Barak Obama. ¿Navegará el barco de la Barack Obama Navy Band como la gente espera?

¿De qué gente me estás hablando? ¿De la gente de George Bush o de la gente normal?

¡La gente normal tiene esperanza!

Mira. No pienso en qué gente va a tomar las decisiones, pienso en qué busco yo en la vida y en cómo busco a los seres humanos. Estas son las cosas que me importan. Sí, esta es... Lo que hago es crear confianza entre las personas porque si no tienes confianza, ¿cómo puedes ser rico? Quiero decir. Te doy todo el dinero pero tienes miedo de abrir la puerta. ¿Qué tipo de riqueza es esa? Por eso es por lo que no quiero ser un pobre millonario. Yo soy un millonario pobre. Soy millonario en mi espíritu y mi bolsillo... Bill Gates tiene todo el dinero (risas). ¡¡Él se llevó todo mi dinero!! (poniendo voz maliciosa).


© Santiago Echeverría

Barack Obama es una especie de utopía pero tú tienes tu propia utopía con la Armenian Navy Band. Una banda naval en un país sin mar.

Sí. Esto viene de la misma idea. Si puedo mover el barco sin mar, él puede mover el mundo sin piel. ¿Sabes lo que quiero decir? No quiero decir mover el barco. Lo que quiero decir. Cuando la gente acepte esta idea en su corazón entonces se convertirán en el mar. Mira, cuando en 1999 empecé con la Armenian Navy Band nadie la conocía pero ahora diez años después estamos en España hablando de la Armenian Navy Band. Eso significa que el barco se mueve. Dimos en agosto un concierto en el Disney Hall en Los Angeles.

Parra mí la cultura musical de Armenia es una de las más hermosas sobre el planeta. Y sin embargo la historia de Armenia es una historia dolorosa de genocidio y emigración. ¿Es el dolor de donde surge su belleza musical?

Por supuesto que hay mucho de esto porque es una cultura... Estas son las cosas que separan la cultura turca de la cultura armenia. En la cultura turca enseñan a los niños a cómo matar al enemigo. Matamos a este enemigo, a este otro, bla  bla bla. Todo matar, matar y matar. En la cultura de Armenia les decimos que el pantalón lo hacemos de esta manera, el suéter de esta otra, el violín se toca de este modo, pintar... Les animamos. Esto no tiene nada que ver con la nacionalidad o la religión, todo lo hacemos con la mentalidad de cómo ves el mundo y cómo te ves a ti mismo. No importa cómo te vean. Cómo te ves a ti mismo como ser humano y cuál es tu propósito en esta vida. Si todo el mundo fuera doctor o músico tendríamos desperdicios por todas partes (risas). No es importante... ¿cómo llamas a esto? (señala una cadena en el cuello de Ana) ¿Cadena?. ¿Cuál es el eslabón que importa? Todos son iguales.  Porque todos juntos hacemos una cadena. Nosotros no tenemos una mentalidad agresiva. Si no tienes esto lo que tienes es un estilo de ser humano codicioso. ¡Lo quiero todo para mí! Estas personas son perezosas y toman ventaja sobre este tipo de culturas. Hay muchas culturas como esta. Por mucho que seamos gente con mucho sentido del humor  hay un lado que  siempre está llorando. Estoy tratando de sacar esto de mí. Por ejemplo, el 24 de abril es el día del genocidio {de los turcos contra los armenios). Pero para mí es el día más feliz porque he sobrevivido. Ellos no pudieron acabarlo. Estuve en la armada turca durante dos años, entre 1977 y 1979, y después el ejército tomó el mando. ¿Qué haces después de eso? Vas a morir o vas a matar a alguien. O vas a escaparte.  De cualquier modo van a borrar a tu familia del mapa.


© Santiago Echeverría

La firma de Arto Tunçboyaciyan en sus discos son siempre tres palabras: Amor, Respeto y Verdad.

¿Qué más necesitamos? ¿Qué más necesitas de mi?

Amor, respeto...

Y honestidad. ¿Has visto alguna vez el aspecto de los tomates de antes?

¿El aspecto de los tomates de antes?

Sí, como la ropa, o esas cosas que decimos que parecen viejas. ¿Por qué estamos intentando hacer a la naturaleza moderna? ¿Por qué estamos modernizando la naturaleza? El tomate sale en julio, o agosto, alrededor de ese tiempo y ya está, se acabó. El tomate y ya está. Porque el retrato de tu cuerpo... la receta para tu cuerpo es la naturaleza. Si juegas con la naturaleza estás jugando con tu cuerpo. Si tuvieras que comer tomate en enero el tomate saldría en enero. Si no sale y tú lo sacas se convierte en artificial. Eso es por lo que hoy estamos viviendo esta vida de cemento, de mentalidad artificial. 

Sí. Mira todas las ciudades industriales. No les importa el color, la sensación, el sabor. Todo lo que les preocupa es que con un dólar que ponga puedo ganar mil dólares. Pongo un dólar, me llevo mil. ¡Y lo quiero ahora! Eso es la codicia. En un par de generaciones esto será lo normal. Sabor artificial. Como el cerebro. Cuando naces el cerebro está muerto. Le das información y se activa. Y ahora estamos viviendo una vida cerebral. Pero miras atrás, quinientos o dos mil años atrás... ¿cómo hicieron las pirámides? ¿Cómo las finalizaron? Cuando lo analizas te das cuenta de que vivían su vida con sentido. Hoy hemos perdido quizá el noventa por ciento de eso. ¿Entiendes por qué no conseguimos hacerlo como ellos lo hacían antes? ¿Qué quieres decir con cómo lo hicieron? Ellos no eran diferentes a nosotros. Sí, eran diferentes en el sentido de cómo miraban a la vida como seres humanos. 

Tenemos todas las oportunidades que queremos. Podemos movernos de aquí a cualquier sitio que queramos. Pero hemos perdido ese poder porque somos demasiado avariciosos. Los avariciosos dicen: no les eduquemos porque si son inteligentes entenderán cuánto mal estoy haciendo. Estás comiendo manzanas verdes con un código de números. ¿Te has fijado alguna vez? Si empieza por el número cuatro es una manzana estándar. Si empieza por tres es... Si quieres una manzana orgánica limpia empieza por nueve. ¡¿Qué coño pasa con la vida normal?! La manzana en el invierno. ¡Todo está equilibrado para nosotros! Hemos perdido ese equilibrio.

¿Y es posible hoy vivir con ese equilibrio?

¡Por supuesto! Porque nosotros hemos creado esto. Dios no lo creó. Quiero decir... sea lo que sea lo que signifique Dios. ¡Dios, Dios, Dios! ¡Gato Barbieri! (jugando con la pronunciación en inglés de Dios, “God”? (Risas)

¡Gato Barbieri! Buen músico.

Dios (God) significa leche en armenio. Dios (God) es leche, la leche es Dios (God).  (Risas)

Hace cuatro años conversábamos y me dijiste que...

¡Yo te dije! (Risas)

Me dijiste que la mayor parte de la música que se hace hoy no es honesta.

Sí. Las actuaciones están decayendo porque... El ordenador es como tu cerebro. Le da posibilidades a lo que tú imaginas. Pero no es la realidad. Si en el ordenador tu escritura es un poco extraña tienes un botón que te lo arregla. Si la entonación de tu voz no es buena puede arreglarlo. Y ahora la gente no va a tocar un instrumento, van a estos cuadritos pequeños y le dan al mi, al si, al mi, al si (Arto empieza a cantar mecánicamente). ¡Está bien! Pero es una prueba, no la realidad.

Desafortunadamente se está convirtiendo en la realidad para ciertas generaciones, incluido mi hijo. Tiene 22 años años, muy buen talento, pero no es lo mismo, es más fácil. Tienen un pequeño ordenador, se sientan y no tienen que hacer nada más. Quiero decir, es otro tipo de pensamiento inteligente pero es la misma manera... No estoy en contra del desarrollo de la tecnología pero ¿por qué tenemos que perder nuestras cualidades naturales? Como por qué tenemos que perder las cualidades del pan, del agua, o de esto y de lo otro. ¿Por qué? ¿Por qué tenemos que perderlo? Puedes volar y seguir comiendo comida normal y natural. Es lo que estoy diciendo. Puedes seguir teniendo tecnología y seguir actuando con normalidad. Todo está conectado con lo demás.

En tu carrera musical hemos ido conociendo las circunstancias de tu vida familiar, especialmente el fallecimiento de tu hermano Onno, también tus opiniones sobre la vida. ¿Es tu carrera una autobiografía musical?

Sí, no puede ser como hacer zapatos. Esto es de donde vengo, esto es como hago música.

Pero no podemos decir lo mismo de todos los músicos, que su carrera sea una autobiografía. Y esto nos conecta con lo que hablamos de la honestidad

La música para mí es el sonido de mi vida. Algunos van al colegio y aprenden académicamente y quieren eso pero a veces incluso la gente normal puede sentir que aunque todo está bien, todo es correcto, hay algo que no les está llegando. 

No es exactamente así pero más o menos. Imagina que compras comida preparada, congelada, y te dicen que lo pongas en el microondas. Todo está calculado, todo está bien. Tiene un buen aspecto pero... Pero luego tu madre lo cocina y no tiene tan buen aspecto pero sabe bien. Para mí cocinar es como hacer música. La gente no lo entiende. Cuando te sientes bien cocinando la comida sabe bien. Cuando no te sientes bien cocinando, créeme, la comida no sabrá bien. Es lo mismo con la música. Yo cocino también. Me gusta cocinar. Incluso en uno de los discos escribo sobre la cocina.


© Lucía Barros Miñones

En los últimos años han surgido nuevos proyectos que particularmente todavía no he escuchado: un dúo con Aly Keita y el grupo Serart. ¿Qué nos puedes contar sobre estos proyectos?

La banda Serart no es una banda. Es un proyecto con el cantante de “System of a Down”. No sé si seguiremos o no pero para mí es lo mismo en este mundo, el mundo del heavy metal... no sé cómo lo llaman... pero es otro paso. Pero a veces cuando das un paso la gente no sobrevive a este tipo de mentalidad y diez años después adquiere sentido. A veces estoy con mucha gente a mi alrededor y me siento solo. Incluso con gente a mi alrededor me siento solo pero esto tampoco es bueno, no puedes ir demasiado lejos porque te quedarás solo o demasiado atrás. No quieres estar solo para quedarte atrás porque mucha gente como George Bush está todavía detrás. (Risas)

Todavía está gobernando...  

Sí, no va a ser tan fácil. Créeme, esta gente es...

A Aly Keita le veo no muy diferente a mi. Porque tenemos una historia de vida parecida. Más o menos. Se ha movido por diferentes lugares, no tiene los tradicionales orígenes de creció en tal lugar. Y yo también. Porque al nacer en Turquía no puedes desarrollar tu cultura armenia, nada. Lo mismo para Aly. Él es de Malí, pero nació en Costa de Marfil y bla bla bla (risas). Y el mismo problema de pasaporte, de visado...

¿Cómo os conocisteis?

Nos conocimos en el aire (risas). Nos encontramos en Armenia. Le invitamos al club en Yerevan y tocó conmigo con la Armenian Navy Band. Es de verdad una buena persona y un buen músico. Ojalá todo el mundo pueda tener ejemplo de él. De verdad, tiene muchas cosas buenas.

La última pregunta es sobre el tema “Dinata” que grabaste con Eleftheria Arvanitaki. ¿Recuerdas el “truku tuku”?

Hay una historia muy divertida sobre eso porque al día siguiente iba a ir a Brasil con Joe Zawinul. Ellos llevaban una gira muy larga pero participe unos diez días o así porque conocía a Ara (Dinkjian), había tocado en el disco... El último día había tenido que ir a cortarme el pelo, siempre me lo corto corto. Y no podía encontrar a alguien. Me decían: no, aquí no cortamos estilo caballo. ¿Estilo caballo? Me pregunto qué es. Luché y al final encontré a una gente de Turquía en Grecia. Me lo cortaron al instante. Y cuando fui al concierto no me dejaban entrar. El concierto iba a empezar, todo el mundo me esperaba. Estuve allí como cuarenta y cinco minutos. Todo el mundo esperando y la gente no sabía por qué el concierto no empezaba. Yo les decía: ¡no hombre, yo toco!. Ellos hablaban griego y yo no les entendía. Y al final entré. Cuando entré estaba un poco enfadado y mi enfado hizo que se borrara de mi memoria la manera en que toco habitualmente. Me dije: ¡a la mierda! Voy a hacer cualquier otra cosa. Y entonces hice eso.

Después me fui a Brasil y después Eleftheria vino a Nueva York para dar un concierto para los niños con cáncer. Fue en el Madison Square Garden y estaba realmente lleno, había como veintitrés o veinticinco mil personas. Lleno de verdad. Y recuerdo que cuando ella empezó comencé a hacer eso y la gente empezó a gritar. En mi mente pensaba que ellos habían visto a Eleftheria pero cuando miré no estaba en el escenario y dije: oh, puede que el otro cantante esté llegando. No lo entendí y cuando terminó el concierto le pregunté al percusionista: ¿por qué la gente ha hecho “ahhhh” si no estaba llegando nadie? (George) Dalaras es el otro cantante, quizá estaba llegando al escenario. Y él me dijo: No, no. Ellos han sacado un single de la canción de “Dinata” y se ha hecho muy popular por aquel concierto en directo. Y yo dije: ¡¿qué?! Así es como supe que habían sacado la canción... ¡y no me habían pagado nada!


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