Escucha el Club de Jazz on-line Foros
Presentación Editorial Programación Voces de Jazz Round Jazz Noticias Conciertos Discos Colaboradores Fotografías

 

 

 

   
 

RUDRESH MAHANTHAPPA


© www.elclubdejazz.com

Rudresh Mahanthappa (1971) es un saxofonista alto estadounidense (nacido en Italia) hijo de emigrantes indios a los Estados Unidos. Formado en la Escuela de música de Berklee (Boston) y en la Universidad DePaul (Chicago) reside en la actualidad en Nueva York. Su último proyecto, Samdhi, profundiza en algunos aspectos rítmicos y melódicos de la música carnática (Clásica del sur de la India) en un formato de banda de Jazz-Rock. Colabora con frecuencia con otro músico de bagaje común, el pianista Vijay Iyer, además de con saxofonistas como el hindú Kadri Gopalnath o el estadounidense Bunky Green.

Lo que puedes leer a continuación es una transcripción de la entrevista realizada antes de su concierto en Madrid del 29 de octubre de 2011 y emitida en un especial Club de Jazz con fecha 9 de noviembre de 2011. También puedes escucharla en su versión original en inglés.

Me gustaría empezar esta conversación haciéndote las primeras preguntas que le hice a Vijay Iyer hace unos meses. Le pregunté: Cuando alguien busca información sobre ti siempre encuentra la referencia de tus orígenes en la India. Pero no sé si hay algo equivocado en este énfasis porque, obviamente, la mayor parte de los ciudadanos de Estados Unidos vienen de otros países y no estamos remarcándolo constantemente. ¿Encuentras alguna explicación para esto?

La verdad es que esa una muy buena pregunta. El problema con eso es que la gente quiere quizá… Como seres humanos queremos ponerlo todo en una caja, queremos catalogarlo todo. Y es muy fácil coger y ponernos a nosotros en la caja de ‘esos dos tipos indios’. De hecho solemos bromear sobre eso, lo llamamos ‘el fenómeno vosotros’, porque tenemos la sensación de que casi toda la gente habla de nosotros como si fuéramos una misma entidad en vez de hacerlo sobre dos personas diferentes. Como has dicho América es una tierra de emigrantes entonces, ¿por qué es algo tan importante? Lo es, supongo, porque la emigración india se produjo más tarde, es mucho más reciente e, incluso teniendo en cuenta eso, porque los trabajos, las profesiones a las que los hindúes se han dedicado, han sido bastante limitados. Científicos, médicos, ingenieros…

En mi opinión Vijay y yo somos, en primer lugar, parte de la que es quizá primera gran generación de hindúes estadounidenses y la primera generación que ha elegido otras vías, otras carreras, como las artísticas: música, pintura, danza, escritura. Ves a muchos más indios estadounidenses en las películas de Hollywood. Así que creo que estamos de algún modo produciendo un impacto que es importante que sea reconocido, pero al mismo tiempo no quiero ser considerado ese saxofonista alto indio, quiero ser considerado como parte de la tradición del Jazz y su desarrollo. Detecto ese problema en algunas cosas. En si alguien viene a un concierto esperando escuchar algo auténticamente indio o en si tienen sus propias expectativas acerca de lo que lo indio significa para ellos. Porque además yo también trato de evitar lo exótico. Puedes ver a mi grupo esta noche y verás que no hay instrumentos hindúes, no hay nada demasiado indio. Si hay algo que te va a resultar familiar de base es que te va a sonar más a una banda de Rock o a una banda de Jazz de fusión, seguro a algo moderno. Incluso con este disco veo que cuando la gente piensa en la fusión con cosas del Rock siempre recuerda a la Mahavishnu Orchestra. ¿Hablas de la Mahavishnu porque soy indio? Nadie habla de Weather Report o de los Yellowjackets y cosas así. Es interesante y pienso que la primera oleada de población que es hija de emigrantes de una comunidad significativa en número siempre pasa por esto. Terminamos siendo una especie de pioneros, sentando el precedente o preparando el camino para los que vendrán después de nosotros.

Has mencionado a la Mahavishnu Orchestra, pero ellos utilizaban instrumentos y composiciones inspiradas por una cultura ajena a ellos. Y ahora estamos viviendo de alguna manera lo opuesto. Músicos como tú o Vijay Iyer que habéis nacido en Estados Unidos y que, por lo tanto, consideráis la cultura estadounidense como propia pero que tenéis origen en la India y por lo tanto esa es también vuestra propia tradición. Así que de alguna manera es una visión opuesta de la música.

De algún modo, pero más que una visión opuesta es que el foco es diferente. Lo que estamos intentando hacer es expresar nuestra identidad de hindúes estadounidenses. Yo estoy tratando de expresar algún tipo de hibridez o de doble cultura. Así que no lo veo como algo opuesto si no como una perspectiva diferente. Yo simplemente trato de describir quién soy en cada segundo de mi vida a través de mi música. Me veo a mi mismo como alguien que es hindú, que es americano, que no es ninguna cosa y que es ambas a la vez en un momento dado. Y eso es lo que estoy intentando mostrar al mundo.


© Ethan Levitas (www.rudreshm.com)

Hay que considerar muchos aspectos cuando se habla de migración y de sus consecuencias. No es infrecuente encontrar gente joven nacida en un país al que sus padres emigraron que rechacen sus propios orígenes porque piensen que es la mejor manera de ser aceptados. ¿Te sentiste atraído por la cultura de la India desde joven o es algo que viene, de algún modo, con la madurez?

La respuesta breve es que llegó cuando me hice adulto. De nuevo, los hijos de los emigrantes… no puedo hablar de todo el mundo pero sí de mi propia experiencia y de la experiencia de otros a quienes conozco bastante bien. Existe una especie de crisis de identidad especialmente cuando alcanzas cierta madurez con dieciocho, diecinueve o veinte años, en la que tratas de entender quién eres y cómo encajas en el mundo que te rodea. La gente crece en situaciones y condiciones diferentes. Yo no crecí junto a muchos otros hindúes estadounidenses… o hindúes, en realidad. Pero mi mujer, que es también hindú estadounidense, creció con muchas otras familias que tenían una base cultural similar. Su forma de abrirse fue muy diferente. Yo crecí en una comunidad que era fundamentalmente blanca. En muchas ocasiones me consideraba a mí mismo blanco porque realmente no conocía ninguna otra manera de pensar. Desde luego que mis padres no rechazaron su cultura. Siguen practicando el hinduismo, mi madre sigue cocinando comida india el 95% del tiempo y esa es también la manera en la que yo he crecido pero la cuestión es, ¿cómo revistes eso de cara a tus amigos? ¿Tratas de ocultarlo? ¿Estás orgulloso de eso? ¿Tratas de justificarlo? Como cuando alguien viene a cenar. ¿Te avergüenzas de no tener espaguetis o hamburguesas? ¿Estás orgulloso por ello?

Fíjate en los estereotipos sobre los hindúes. Por ejemplo en Indiana Jones y el templo maldito en la que los surasiáticos son retratados como gente muy pobre. Hay una cena en que se ve a la gente comiendo serpientes y sesos de mono y todas esas cosas… así que voy al colegio y la gente me pregunta, ¿tú comes sesos de mono? Ese son el tipo de cosas que tengo que aguantar. Es un tipo de racismo que se produce en un nivel diferente. Puede que no me estén tirando piedras pero de alguna manera están atacando a mis ancestros y mi cultura. Todo esto son obstáculos interesantes. Cuando estaba en la universidad – fui a una universidad que también tenía una gran comunidad negra, una gran comunidad afroamericana, y también una gran comunidad blanca – creo que entonces es cuando me di cuenta. Me dije: no soy blanco, no soy negro así que, ¿quién soy yo? Creo que fue entonces cuando el viaje empezó realmente. Siempre me había fascinado la música india pero también sentía la presión de la gente que veía mi nombre y el color de mi piel y asumían que yo era un experto. Aunque yo realmente no sabía nada. Sentí que realmente quería aprender sobre esa música, asimilarla a mi manera y dentro del contexto de lo que ya estaba aprendiendo como músico occidental.

Fue un proceso bastante largo. Al principio lo que me ayudó fue… los hindúes estadounidenses y los hindúes canadienses habían tenido ya un impacto significativo en el mundo de la literatura. Había mucha gente escribiendo - sobre todo ficción - sobre la experiencia de sentirse atrapado entre dos mundos. Aquello fue una buena puerta de entrada a cómo me veía a mí mismo. Pero realmente el punto de inflexión tuvo lugar cuando fui a la India en 1994. La escuela de música de Berklee envió una banda allí para hacer una pequeña gira. Me sentía muy nervioso por varias razones. Uno, porque era la primera vez que iba sin mis padres y además no había ido desde hacía diez u once años. Y era la primera vez que iba siendo adulto. Estaba realmente nervioso; nervioso por ver a familia que no había visto desde hacía mucho tiempo. Y ellos decían: Oh, no hablas canarés – que es el idioma de mis padres -, eres estadounidense… Estaba más o menos preparado para todo eso. Pero me las arreglé para ver algunos conciertos realmente sorprendentes de música Clásica de la India. De hecho me cambiaron la vida. Una noche en particular había un concierto que duró desde el anochecer hasta el amanecer, toda la noche. No me enteré hasta un poco después de que había visto aquella noche a algunas leyendas vivientes de la música Clásica de la India. Me fui a la tienda discos al día siguiente y compré la mayor cantidad de CDs y casetes que pude… en la India sólo cuestan dos dólares más o menos así que volví con un montón. La música que compré en ese viaje sigue siendo de las que más me inspiran. Si me siento sin ideas o alicaído pongo alguno de estos discos y digo: ¡Oh sí! ¡¡Esto es!! Para mí son tan importantes como Charlie Parker o el Impressions de John Coltrane o cosas así.

Así que vives una especie de doble presión. En Estados Unidos tienes que demostrar que eres uno de ellos y si vas a la India tienes que demostrar tus orígenes indios.

Creo que ya logré llegar al punto en el que no siento que tenga que justificarme ante nadie. Especialmente viviendo en Nueva York no tengo que probarme ante nadie.

Me puedo imaginar que vivir en Nueva York no es lo mismo que en el resto de Estados Unidos o en el resto del mundo.

Absolutamente nada que ver. Nueva York es como si fuera un país diferente. En India los músicos con los que trabajo tienen mucho respeto por lo que hago, por el modo en el que de alguna manera hablo su idioma y el idioma de la música occidental y como miro a todo esto desde múltiples perspectivas. Siempre estoy buscando ponerme en situaciones como estas. Si alguna vez sintiera que estoy trabajando con alguien que me hace sentir pequeño entonces no lo toleraré, no tengo tiempo que perder.

Si te preguntara sobre estilos musicales españoles, ¿qué responderías?

No estaría capacitado para responderte demasiado. Lo poco que he escuchado de Flamenco es realmente sorprendente. Me gustaría saber más sobre esta tradición. Y además creo que es interesante el tema de la migración, si te fijas en la migración gitana que fue de la India hacia el Oeste. Si tuviera otra vida y otra carrera echaría un vistazo a la historia de la música y no me preocuparía por hacer nueva música.

Te lo preguntaba porque me imaginaba que ibas a responder que Flamenco, que es la respuesta habitual de los foráneos. Y hay más música tradicional aquí que el Flamenco. Así que me imagino que si yo hablo de “música india” no estoy diciendo mucho; que en un país tan grande como India hay más de una tradición. ¿Puedes explicarnos cuál es la tradición que has estudiado o has puesto en práctica en proyectos como el que compartes con Kadri Gopalnath o en tu último disco Samdhi? ¿Cuáles son sus características principales?


Es fundamentalmente música carnática. Cuando se habla sobre música Clásica de la India se habla de dos tradiciones. La tradición indostánica, que es la del norte de la India, y la carnática, que es la del sur. Es importante saber que durante mucho tiempo la identidad hindú que conocía el resto del mundo era sobre todo la del norte. Cuando vas a un restaurante indio fuera de la India suele ser comida del norte. Cuando la gente habla de música india suele hablar del sitar o de la tabla, que son instrumentos del norte. El sur de la India es casi un país diferente. La lengua es diferente, el modo en que se practica el hinduismo… y la música también lo es. Los ragas como estructuras melódicas y las talas como estructuras rítmicas son similares en ambas tradiciones pero realmente la manera en que se manifiestan durante las actuaciones es bastante diferente. Las canciones son diferentes. Muchas de las estructuras rítmicas son bastante diferentes, el modo en que tienen lugar las cadencias rítmicas, el modo en que ocurre lo que en occidente llamamos modulaciones métricas, los cambios de tempo. Es muy diferente en el sur de la India. Tienen más riqueza matemática. Eso no quiere decir que no tengan corazón y alma pero tiene esa calidad matemática que realmente me atrae porque siempre he estado interesado en las matemáticas y en la ciencia. Vengo de una familia con gran tradición científica.

Y son diferentes también los instrumentos que se escuchan, como es el caso con Kadri Gopalnath. Los principales instrumentos de percusión en el sur de la India son el mridangam y la kanjira. En una ocasión alguien vino a escuchar al grupo que tengo con Kadri Gopalnath y dijo: ¿cómo puedes hacer un proyecto de música hindú sin tabla? Le respondí: está claro que no lo has entendido.

El modo en que se interpretan las ragas es también diferente. Es un poco complicado de explicar. Y, por supuesto, en toda India tienes música folclórica original bastante diferente. También la particular música folclórica de la intocable casta de los Dalit. Así que hay muchas músicas muy diferentes. India es un lugar divertido. Hablamos de un país pero es realmente como quince o veinte países diferentes. Es un país de música, cultura y comida variadas. Es difícil abarcarlo de una tacada.


Kadri Gopalnath
© La Frances Hui (www.rudreshm.com)

Como has dicho antes solemos meter las cosas en una caja y decimos ‘música india’ pero en realidad es tan grande como el país.

Sí, ¡es enorme! Si miras también al noreste de la India la gente que vive allí no parece hindú, parecen asiáticos del sureste. O si vas a las islas Andaman, están más próximas a Birmania que a la India. Es realmente un país sorprendente. Yo soy del sur de la India, mis padres son de allí, y es hacia allí hacia donde he ido gravitando. Para mí hay una especie de urgencia o una proporción rítmica en el estilo del sur de la India que me resulta particularmente atractiva.


El disco Samdhi es sorprendente por muchas cuestiones. Por ejemplo por la complejidad de sus estructuras rítmicas. Pero también haces algún experimento con las electrónicas en temas como Parakram con texturas extrañas, loops, etcétera. ¿De qué modo te gusta utilizar la electrónica? ¿Es algo que ayuda de alguna manera a que la música evolucione?


Es muy divertido para mí. Realmente siento que soy un principiante de nivel muy bajo, especialmente si me comparo con lo que algunos de mis amigos están haciendo y lo que otros llevan haciendo desde hace mucho tiempo. En conjunto uno de los principales experimentos con Samdhi era coger estos ritmos y construcciones melódicas indias y ponerlos en un contexto realmente diferente. Y eso sucede con la banda pero también con el ordenador. Tienes dos pulsos o dos ritmos entrelazándose que a veces parece que fueran el uno contra el otro y otras veces que fueran juntos, y yo trato de interactuar con eso. Creo que tengo una perspectiva un tanto diferente porque toco un instrumento acústico y me lo paso bien tocando con gente, eso es lo que hago. Intento tratar al ordenador como una persona en el sentido de que aunque sé cómo suena sigo intentando interactuar con él como si estuviera vivo, como si fuera una persona. También puedo ajustar el orden en que sucedan estas cosas o cuánto tiempo permanecer sobre un loop en particular o sobre un patch. Hay también una composición, Still-gas, en la que hay una especie de solo como de violín o viola que es, de hecho, el ordenador haciendo un solo. Y el solo es diferente cada noche porque el ordenador está, y lo digo entre comillas, tomando decisiones sobre hacia dónde ir. En ocasiones el ordenador toca un gran solo y a veces… el solo de anoche no fue muy bueno.


Hoy es el día.


¡Hoy es el día! Hace unas pocas noches el ordenador hizo un solo alucinante.

Mejor que el resto de músicos.

Exacto (Risas). Y es divertido también porque como suena diferente cada noche la sección rítmica reacciona ante eso también. Creo que el ordenador es una especie de quinto miembro de la banda, me gustaría hacerlo evolucionar más, es realmente como aprender un nuevo instrumento. Y, de nuevo, es algo a lo que tengo que dedicar más tiempo. Soy la típica persona que cuando compra un nuevo lector de DVDs realmente no se preocupa más allá de ver el DVD. No te sientas y te pones a leer el menú y te das cuenta de que ese lector puede hacerte el desayuno o cosas así. No tenías ni idea porque todo lo que quieres hacer es poner ese DVD. Así que esa ha sido más o menos mi aproximación. Quiero que el ordenador haga esto y seguramente hay una forma más fácil de hacerlo pero tengo que volver atrás y aprenderlo. Ese es de algún modo mi siguiente paso.


Rudresh Mahanthappa´s Samdhi en Colonia (Alemania) el 27/11/2011
© WDR3 (www.wdr.de)

Hablemos de grupos de Rock, ya que dices que todo el mundo te pregunta sobre la música india pero nadie acerca de los Yellowjackets o Grover Washington Jr. Tengo que apreciar tu honestidad diciendo en las notas del libreto que te gustan grupos como los Yellowjackets, David Sanborn o los Brecker Brothers pero también te tengo que decir que, afortunadamente para mí, tu música no tiene nada en común, al menos en apariencia, con estas referencias.

Cierto. Estoy seguro de que no tienen nada en común y lo veo de forma positiva. Supongo que a lo que voy es que cuando aprendes a hacer algo, algunas de las primeras cosas que experimentas terminan siendo muy importantes. Eso no significa que tengan una influencia o un impacto o que incluso tengan algún tipo de relación. Esas fueron las primeras grabaciones que yo tuve, mis primeras cintas. Así que son el tipo de cosas que me hacen sentir feliz al escucharlas. Esa era mi música y era el único de la casa que escuchaba esa música cuando tenía diez u once años. Esas son las cosas que hacen que quiera ensayar y ser un buen músico. Escuchaba tocar a los Brecker Brothers y me decía: ¡quiero ser capaz de hacer eso! ¿Qué necesito hacer para llegar a eso? Son más cosas que te motivan.

El verdadero sonido de esa música no está en mi consciente pero creo que el sentimiento de ella está en mi subconsciente. Es interesante volver atrás y volver a estar en contacto con ese sentimiento de nuevo. El guitarrista David Gilmore tiene todos los capítulos del viejo Star Trek original en su ordenador que yo no había visto en años; había visto muchos de ellos cuando era un crío. Fue divertido hablar sobre esos episodios y ver algunos y volver a sentir ese buen rollo de ser un chaval y de disfrutar realmente de la serie y de no sentir demasiadas preocupaciones sobre nada. Así que se trata más de ese tipo de sensación. Ya nunca escucho a los Brecker Brothers o a Grover Washington o a los Yellowjackets o a David Sanborn, no los he escuchado desde hace diez o quince años como mínimo. Pero de alguna manera no lo necesito, puedo pensar sobre ello y escucharlo y eso me hace feliz. Ayer hice eso que llaman Before and After para la revista JazzTimes, una especie de Blinfold Test, y me pusieron algo de Grover Washington y supe de inmediato que era él y nunca había escuchado esa pieza antes… ¡y me encantó! Pensé, ¡es genial!

Porque Grover Washington Jr. suena como Grover Washington Jr.

Desde luego. Todos esos tipos lo hacen. Y lo otra cuestión que conviene tener en cuenta es que cuando estos tipos hacían esa música – estamos hablando de finales de los años 70 y principios de los 80 –, su música estaba basada más en el Rhythm and Blues y en el Soul. Quizá ahora con el Smooth Jazz se ha perdido completamente el corazón, pero en su momento fue importante y Grover Washington es una figura muy importante en la música negra y la gente lo olvida. La gente piensa en él como en un tipo de Smooth Jazz o algo comercial. Él formaba parte de la escena del Rhythm and Blues y Soul de Philadelphia como todos aquellos contantes.

Quizá puedes practicar con tu ordenador mezclando Lady Gaga y el canto gregoriano.

(Risas) Ya veríamos qué pasa.


Bunky Green y Rudresh Mahanthappa portada en 'Downbeat' (Febrero 2011)

En el libretto de Samdhi no mencionas a otros músicos como Kadri Gopalnath o Bunky Green, aunque lo haces en otros discos, pero hay algunas historias realmente bonitas sobre cómo los conociste y finalmente terminaste tocando con ellos. ¿Las compartirías con nosotros?

Sí. Son un poco largas pero puedo… Con Bunky Green… Yo había estado escuchando a Steve Coleman y Greg Osby, entonces tenía como veintiún años. Estaba calentando para mi lección y mi profesor, Joe Viola – que es un profesor de saxofón muy famoso en la escuela de Berklee -, me dijo: ¿has escuchado a Bunky Green? Algo de tu forma de tocar me recuerda a Bunky Green. Yo le dije que no, que nunca lo había escuchado. Me prestó su disco Places we´ve never been y me dejó completamente alucinado. Escuché algo que era muy moderno pero a la vez la base de la tradición, pasión e innovación. Y estaba deseando escuchar saxofonistas altos que hicieran algo diferente porque durante mucho tiempo el saxo tenor fue el saxofón más importante, el que daba forma a los nuevos sonidos. Así que simplemente lo llamé a su oficina. Encontré su número de teléfono y no es algo que fuera fácil porque no había internet en 1991. Lo llamé a la oficina, le dije que había escuchado ese disco, le dije que era increíble. ¿Puedo enviarte una cinta con mi música y me das tu opinión? Lo hice, me devolvió la llamada y me dijo que realmente le había gustado. Nos encontramos unos pocos años después en una conferencia y me escuchó tocar en directo y le encantó, y hemos sido amigos desde entonces. Fue en 1993. Ha costado casi veinte años hacer un disco. Siempre habíamos pensado en ello y, de alguna manera, hemos esperado a las circunstancias adecuadas y creo que esas lo fueron.

Sobre Kadri Gopalnath. Mi hermano me pasó una copia de su CD sobre la misma época, hacia 1991 o 1992. Cuando fui a la India en 1994 lo estuve buscando. Estaba en Bangalore y todo el mundo me decía que vivía en Madras y si iba a Madras todo el mundo me decía que vivía en Bangalore. Ese disco fue mi importante para mí porque pude escuchar música india tocada en el saxofón. Sentí que podía aprender algo de oído de la misma manera que estaba haciendo con los discos de Coltrane, por ejemplo. Lo cual estuvo muy bien para mí porque estaba escuchando música vocal de la India con los músicos de cuerda. Y ya sólo encontrar todo eso en el saxofón fue bastante difícil para mí.

Si no estoy equivocado él fue una especie de pionero en el uso del saxofón dentro de la música carnática.

Totalmente. Él es ‘El’ pionero en el uso del saxofón en la música india. Lo cual es también una gran historia. Es una especie de revolucionario, de rebelde por hacer eso. Fui a verle tocar en Boston, conduje hasta allí. No suele hacer giras por Estados Unidos muy a menudo. Fui a verlo. Fue un concierto genial y después fui a camerinos para hablar con él. Le dije que yo también tocaba el alto, que era músico de Jazz y él no se lo podía creer. ¡¿Eres surasiático, tu nombre es Mahanthappa?! Le contesté que sí. ¿Tocas el saxofón? Le dije que sí. ¿Eres Americano? Y volví a responder que sí. (Risas) Le pregunté a ver si quería que hiciéramos algo juntos alguna vez y dijo que le encantaría. Le di una copia de mi CD, no creo que lo escuchara jamás pero le gusté, le gustó mi actitud. Cuando fui a India, cuando empezamos a trabajar en la música para Kinsmen, su hijo me llevó a un lado y me dijo: Kadri recibe muchas llamadas para hacer proyectos occidentales y este es el primero con el que realmente se siente bien porque siente que hay una conexión verdadera. Fue increíble. Creo que el grupo va a seguir haciendo cosas. Hicimos una pequeña gira por Europa el año pasado. Será una de las cosas con las que volveré, al igual que con el grupo de Bunky Green.

Le enviaste una cinta con tu música a Bunky Green. ¿Recibes tú también grabaciones de jóvenes músicos con su música? Es más, ¿has terminado tocando con ellos como en tu caso terminaste haciéndolo con Bunky Green o Kadri Gopalnath?

(Risas) Esta es una buena pregunta. Es divertido cuando la situación se vuelve del revés. Tengo una gran cantidad de CDs que se supone que debo escuchar. La gente me da CDs sobre todo después de los conciertos, nadie me envía por correo postal nada. Me preguntan: ¿puedo mandarte algo? ¿Puedo enviarte un mp3? ¿Puedes echar un vistazo a mi sitio web? No fue sólo con Bunky Green. Yo le daba grabaciones a todo el mundo. A Bob Berg, oye, ¿puedes escuchar mi música? A todo el mundo, a cualquiera con el que me cruzara le daba una grabación. A Elvin Jones también, no importaba a quién. Lo mismo cuando me mudé a Nueva York. Tenía entonces mi primer disco, Yatra, que salió en 1995 y se lo di a todo el mundo. Pero entonces ya fue porque estaba intentando encontrar trabajo.

Sí, siempre hay material. Tengo planeado escuchar todo eso en algún momento. Estos dos últimos años han sido realmente una locura con todos los viajes. Un tipo me escribió y me dijo: ¿has escuchado lo que te di la semana pasada? Y le dije que lo escucharía pero que no sería probablemente hasta después de final de año. Tengo que ser honesto contigo, no tengo tiempo. Pero quiero hacerlo. Me gusta la perseverancia. Yo era perseverante y es algo que aprecio en otros. Hay otro, un gran pianista que se llama Bobby Avey, en Nueva York. Y él estaba siempre escribiéndome emails. ¿Podemos juntarnos y tocar? ¿Puedes hacer este bolo conmigo? ¡Ni siquiera tienes que ensayar! Le dije: escucha hombre, me encantaría tocar, no tengo tiempo, pero cuando lo tenga te contactaré. Y cuando lo tuve le contacté. Tocamos, sonó muy bien y estoy seguro de que volveremos a tocar de nuevo juntos. Realmente lo aprecio, él no se dio por vencido y yo no me di por vencido tampoco. Es muy bueno. La Monk Competition tiene también un concurso de composición y él lo ganó hace tan sólo unos meses.

Me gusta, me gusta. El guitarrista que me preguntó si yo había escuchado su CD la semana pasada. Lo escucharé. Cuando mire la pila de discos escucharé el suyo el primero, estoy seguro.

¿Vas a escuchar nuestra entrevista?

Probablemente no. Seré honesto y diré que probablemente no. (Risas) Seguramente se la enviaré a algunas personas. Eso no quiere decir que no la haya disfrutado. (Risas) Sé lo que he dicho y estoy cansado de escucharme hablar.


Bobby Avey

He leído una entrevista en la que hablas de la importancia de que jóvenes músicos escuchan no sólo la música de su tiempo sino también la del pasado para que entiendan de dónde viene toda esta música. Pero, según mi propia experiencia, también hay jóvenes músicos que sólo escuchan – hablando de Jazz – música de los cincuenta o sesenta de “Blue Note” o músicos que tocan hoy de ese modo. Y no escuchan más allá.

Ese es también un problema. Todo es problemático. Tienes que saber de dónde viene la música y después vivir en el presente. Es importante comprender que la música, con suerte, siempre da testimonio de la cultura contemporánea, habla del ahora, es música que está sucediendo ahora. Es importante ver por qué Charlie Parker fue importante en esos años y por qué John Coltrane lo fue en los suyos. Pero escuchar sólo eso o copiarlo no sirve realmente para nada. Eso es para lo que sirven los museos. No me interesa ver a nadie que pinte como Monet. Monet era genial pero no tiene el mismo significado ahora que el que tuvo entonces. Es importante entender lo que significa innovar y por qué eso hace que la música avance. Es cuestión de elegir.

Recuerdo un profesor que tuve en la Berklee que decía que había dos tipos de músicos: los músicos de Jazz y los que tocan Jazz. Dijo: los músicos de Jazz son los que están siempre buscando algo nuevo y siguen empujando en esa dirección y los que tocan Jazz son más estilistas. Cogen lo que ya existe y puede que lo hagan a su manera, pero su foco no está en desarrollar una voz única. Pienso que es importante pasar por ello. Si vas a hacer algo deberías saberlo todo sobre ello. Y si eliges no intentar saberlo todo entonces te estás perjudicando

El pianista Kenny Werner me dijo un día una buena frase que venía a decir algo así como que podías enseñar cómo tocar pero no por qué tocar.

Sí, esa es una buena forma de decirlo. Todo el mundo tiene que encontrar su propia motivación, su propia misión y su propio mensaje. Y pienso que eso es lo te hace ser un artista. Ni siquiera diría artista, se aplica igualmente a las ciencias, a casi todo que podamos elegir hacer. Tenemos que tener algún tipo de motivación personal para permanecer frescos, contentos y que se tenga en consideración lo que hacemos.


Rudresh Mahanthappa y Vijay Iyer
© Bill Douthart (www.rudreshm.com)

He empezado la conversación haciéndote preguntas que ya le había hecho a Vijay Iyer así que me gustaría terminar hablando de tu colaboración con él. Bueno, podría parecer que con vuestro pasado hindú y los conocimientos matemáticos de Vijay tenéis los problemas rítmicos resueltos.

Los problemas rítmicos resueltos. (Risas) Siempre estamos intentando hacer cosas diferentes. Yo creo que lo que nuestra colaboración necesita ahora es que ambos escribamos nueva música de nuevo, específicamente para el dúo. Empezamos a tocar hace mucho tiempo, hace quince años, y lo hicimos tocando música que habíamos escrito para otros grupos y después escribimos unos cuantos temas para el dúo y fue genial, pero hemos estado tocando la misma música desde 2006. Así que es el momento, especialmente ahora que estamos en el mismo sello discográfico creo que estamos en una buena posición para hacer un nuevo disco a dúo e ir hacia algún territorio diferente. Eso sería realmente excitante.


Carlos Pérez Cruz

Traducción: Carlos Pérez Cruz


David Gilmore, Rudresh Mahanthappa y Carlos Pérez Cruz (Madrid, 29/10/2011)
© www.elclubdejazz.com