| |
|
Luis Martín
(Madrid - 1957). Lleva más de veinte años escribiendo en prensa y en
torno a los quince haciendo programaciones musicales. En la actualidad es
crítico de música popular en el periódico "ABC" y programa
varios festivales temáticos de la marca "Emociona" (Ayto. de
Madrid) entre ellos "Emociona Jazz". Por
Carlos Pérez Cruz |
P:
Una pregunta de difícil respuesta a la que
estamos sometidos las gentes del jazz ¿qué es el
jazz para ti?
L.M.: El jazz para mí es una música universal
que como ya se ha dicho en muchas ocasiones
representa unos criterios de paridad, de
igualdad de oportunidades para todo el mundo que
es verdaderamente encomiable. Es la música más
democrática que existe en la medida que exige
una participación, una interacción entre
audiencia y músico que no se produce
normalmente. De una manera tan directa y tan
cómplice no se produce en ninguna otra música
popular. Por supuesto de la culta ni hablo
porque en esa no hay interacción.
P: ¿Cuál es tu
relación inicial con el jazz, tu primer
encuentro con esta música?
L.M.: Creo
que ni siquiera podría definirlo ahora mismo.
Hace tantos años... yo nací hace 46 años y
crecí básicamente con el "rock", que
era lo que se escuchaba en la radio. Pero también
crecí con programas de televisión que
utilizaban el jazz como una especie de seudo-música
culta, tal y como todavía se hace en estos
momentos. Es en mi adolescencia cuando empiezo a
tomar contacto con el jazz más ortodoxo,
"be-bop" y todas las secuelas de este
género que, por otra parte, sigue siendo el género
dominante. Es más tarde ya, en mi juventud,
cuando ya sí entro en contacto con el
"jazz-rock" y ahí ya encuentro la
conexión entre una música y otra y desde
entonces no he dejado de encontrar esa conexión
pero no con el "rock" si no con otras
muchas músicas. Porque antes, cuando he
definido el jazz de ese modo, estaba haciéndolo
desde un punto de vista lo suficientemente
abierto como para que pueda tener la misma
perspectiva que pudo tener Don Cherry en su
momento o Jan Garbarek.
No soy hombre de prejuicios. Para mí Medeski,
Martin & Wood pueden estar perfectamente en
un festival de "rock" o de
"pop" o de "blues" y por
supuesto en uno de "jazz". No voy a
poner el grito en el cielo por eso.
P: Jazz y
España, Jazz e Instituciones… ¿palabras de
difícil convivencia?
L.M.: Sí, pero son las únicas que normalmente
se pueden producir porque el jazz, como otras
muchas músicas por otra parte, sigue sin ser lo
suficientemente rentable. Un caso como "O.T."
(Operación Triunfo)... yo no sé hasta qué
punto sería rentable sin la intervención de
Televisión Española. De hecho lo que más se
critica a O.T. es que utilice el aparato
propagandístico de la televisión pública, que
no privada, para divulgar sus cosas. Creo que no
hay nada que sea grande que sea rentable en
estos momentos. Habría que elevar demasiado los
precios. La única manera de hacerlo con el
jazz, que es una música de mucha exigencia, es
institucionalizarla.
Sí, no es fácil la convivencia. Yo hace poco
decía que era un afortunado porque trabajaba
para un organismo como el Ayto. de Madrid sin ánimo
de lucro, por lo que no importan tanto las pérdidas.
Las pérdidas se miran en otro sentido. Tiene
que haber un buen dossier de prensa... pero sí
se trata más de mirar el avance de la cultura.
Bueno, eso no lo exige tanto el Ayto. de Madrid.
Ellos ponen en mis manos y manos de técnicos
como yo esas cosas como yo mismo me lo exijo. En
consecuencia en muchas ocasiones no hay por qué
programar evidencias... hay veces que se hace
evidentemente, yo lo he hecho también. Pero el
grueso de la programación mira hacia adelante,
hacia ahora mismo. Es la única manera que
existe de divulgar el jazz. La
institucionalización.
P: ¿Qué ha de
cambiar para que el jazz español alcance la
madurez? (si es que no la hubiera alcanzado)
L.M.: Es
que hablar de "jazz español" es
complicado. Es como una vez que le preguntaban a
Fernando Trueba , un director de cine con el que
personalmente no coincido pero sí personalmente
en algunas cosas, qué era el "cine español"...
algo sobre el cine español. Él decía: me está
usted hablando de "cine español" y en
España no es que haya un "cine español",
lo que existen son cineastas que hacen cine aquí
porque son de aquí pero realmente no existe una
industria como podría existir en Francia. En la
música pasa lo mismo y por supuesto en el jazz.
Hay una serie de jazzistas que han encontrado
una vía a través de esa mundialización que es
la única parcela que le queda al jazz por
explorar. Demostrar que es una música
absolutamente viajera, que no solamente es
estadounidense sino que puede abrazar cualquier
cultura popular de cualquier parte del mundo.
Eso se ha conseguido a través de unos ejemplos
que por obvios casi no citaría, pero haré para
que todo el mundo sepa de qué estoy hablando.
Hablo de Paco de Lucía, de Jorge Pardo y de
Chano Domínguez. Muchas veces no se sabe si son
jazzistas con latido flamenco o flamencos con
latido jazzista. El caso de Paco de Lucía sí
ha sido el de un flamenco que ha querido
evolucionar hacia otras músicas. El caso de
Jorge era el de un jazzista con latido flamenco.
El caso de Chano creo que es ambas cosas.
A pesar de la reiteración de esquemas y de fórmulas
pueden ser los que sigan despertando más interés.
Pero, por ejemplo, grupos como Dead Capo. La vía
de Dead Capo me parece imprescindible, porque
las otras pueden ser hasta machaconas. Conste
que a mí me siguen gustando. Lo que desde luego
no estoy dispuesto a admitir es que se hable de
música de jazz en España cuando lo que único
que se están reproduciendo son los lenguajes
dominantes del "be-bop" como, por otra
parte, lo están haciendo por ahí fuera al otro
lado del Atlántico. La vía de Dead Capo me
parece excelente. Así que desde este momento
voy a apostar por ellos y me encantaría que
dentro de dos años hablásemos y pudiéramos
decir que es un grupo tan instalado como estos
otros casos que he puesto.
P: Del panorama
internacional del jazz, ¿qué nombres y
movimientos te llaman especialmente la atención?
L.M.: Hay
varias cosas. No te voy a hablar de estilos
porque no me gusta definir las cosas, a pesar de
que en mi oficio, cuando me siento delante
de un ordenador, consiste en definir estilos.
Pero no lo voy a hacer. Me interesa mucho
lo que está haciendo Steve Coleman, en general.
Me interesa unas pocas cosas, lamentablemente
pocas, de lo que hemos visto en Vitoria, por
ejemplo Jason Moran, The Bad Plus. Me interesan
Medeski, Martin & Wood, me parecen divertidísimos.
Me interesa cualquier corriente que investigue,
que haga evolucionar las cosas.
No me interesa para nada las cosas que están
asentadas y por supuesto me interesan muchísimo
menos operaciones de mercadotecnia como las de
Diana Krall o fenómenos similares.
P: ¿Cuál es tu
valoración del actual panorama de festivales de
jazz en España? ¿Jazz o acto social? ¿Se cuenta
suficientemente con el jazz español y europeo?
¿Merecerían en todo caso estos últimos presencia
sobre esos escenarios?
L.M.: Es
que hay que particularizar. La música de jazz
actualmente, por razones que... no voy a
descubrir la fórmula de la Coca Cola si digo
que la industria, cansada de tener pérdidas con
la música "pop", está invirtiendo en
otras músicas alternativas. Lo ha hecho con eso
que comúnmente se llama "world music"
(término que no me dice absolutamente nada). La
gran desfachatez es decir que lo que se hace aquí...
por ejemplo el flamenco no es música del mundo
porque es de aquí. Sin embargo si estamos en
Estados Unidos sí. El "country"
es música del mundo, en Estados Unidos no... en
fin, es una auténtica majadería. Pero bueno,
nos entendemos y hablamos de música popular de
cualquier rincón del planeta. Se hizo con eso,
de hecho creo que se sigue haciendo, sigue dando
resultados. Y a costa de eso se nos cuelan un
montón de gazapos e híbridos bien extraños.
Pero también es cierto que ha salido gente muy
importante.
Con el jazz está pasando lo mismo. Hay muchos
festivales. Muy pocos son los suficientemente
personalistas como para que no traigan
propuestas que no estén en gira. Lo normal,
para abaratar costes, es que se traiga a los
mismos. Que en un momento determinado varios
puntos de nuestra geografía están haciendo un
festival, ya sea en verano, ya sea en otoño que
es cuando suelen ser los festivales de jazz y
los artistas son idénticos con lo cual,
hablando de evolución, no se evoluciona mucho.
Pero sí es cierto que por lo menos está
sonando. En ese aspecto sí tengo que decir que
aunque todavía el producto no esté lo
suficientemente afinado tengo que ponerle una
buena nota al número de festivales que hay.
Respecto de si se cuenta con músicos europeos o
españoles... hombre, hay un festival
simpatiquísimo, encantador en cuanto a las
personas que lo hacen y en cuanto a la dinámica
que es Getxo. Muy acertado, solamente se dedica
al "jazz europeo" con alguna salvedad
últimamente y que no sé a qué demonios vienen
grupos como Manhattan Transfer. Salvo eso lo
cierto es que me parece que es el festival más
adecuado para hablar de esto. Los demás... en
el caso que a mí me ocupa sí se programan
actuaciones de músicos europeos.
Pero te voy a contar una anécdota que te va a
dejar muy claro esto. El año pasado, en la
programación de "Emociona Jazz" se
nos ocurrió algo tan elemental como integrar a
los clubes, que son el vivero del jazz. Eran
cuatro clubes en Madrid. Todos pensábamos que
iban a poner un artista nacional. Curiosamente
tres de aquellos cuatro pusieron actuaciones de
artistas extranjeros porque, según ellos, los
artistas españoles no vendían salvo los casos
que he citado antes y, desde luego, Paco de Lucía
ni lo citaban porque no va a ningún club pero sí
es el caso de Chano y de Jorge. Quizá haya que
plantearse por qué no venden lo suficiente, por
qué no llaman la atención lo suficiente. Yo
tengo la respuesta, todos tenemos una. Antes de
algún modo lo he dicho. No tienen todavía
suficiente entidad. Es tan sencillo como eso y
no hay que rasgarse las vestiduras. También hay
críticos que no tienen todavía la suficiente
identidad. Yo no sé siquiera si la tengo, sé
que hace años no la tenía... hay que ser
sincero.
En cuanto a lo de acto social... hay mucho de
eso todavía. La pregunta es malintencionada y
yo voy a dar una respuesta todavía mucho más
malintencionada. Afortunadamente a través de la
diletancia llega el conocimiento, en algunos
casos. Pero hay mucha diletancia, y si no obsérvese
el éxito de una señora como Diana Krall que
realmente bien poca cosa tiene que decir y sin
embargo barre audiencias... así que hay
bastante de acto social.
P: ¿Festivales o
programación de club?
L.M.: Las
dos cosas. En el club es donde uno se bate el
cobre cerca del escenario viendo los aciertos y
muchas veces no se debe hacer por parte de los músicos.
Y los músicos lo reciben... ahí la interacción,
de la que hablaba al principio, es mucho más
clara por la proximidad.
Y festivales porque son la manera perfecta de
que de repente se nos muestre un abanico lo
suficientemente grande, en la medida en que el
programador tenga un suficiente conocimiento
(que no siempre se produce), como para que se
tienda ante el espectador un mosaico gigantesco
y tenga una idea de lo que es el jazz. Porque el
jazz es una música con más de un siglo de
existencia y bueno, a estas alturas no vamos a
enumerar la cantidad de estilos que ha
atravesado.
El festival es muy interesante pero el club es
lo cotidiano, lo de todos los días. Me quedo
con las dos cosas.
P: ¿Cuál es la
realidad del jazz en tu región?
L.M.: La
realidad del jazz en Madrid es una realidad de
pura inercia en estos momentos. Los clubes están
regentados por gente muy fronteriza que a mí me
consta podrían ganar más dinero poniendo
cintas grabadas y poniendo cervezas y se quitarían
muchos quebraderos de cabeza, pero siguen haciéndolo.
Hay músicos que intentan evolucionar, algunos
ni siquiera, aunque lo piensen.
En general en Madrid cualquier acto cultural,
lamentablemente para mí que he nacido allí y
que trabajo allí y además defiendo los
intereses de Madrid desde una institución
incluso que es de Madrid, no tiene el enganche
suficiente. Es una ciudad a la que le falta
darse cuenta de que es una de las capitales de
Europa. Eso en general, imagínate la cuota que
le toca al jazz, que es bastante.
P: ¿Qué
objetivos te planteas con tu trabajo como
periodista?
L.M.: No
pienso en el público. Busco encontrar las luces
y las sombras de las que habla Alfonso Armada en
sus crónicas de Nueva York, lo que él busca en
los teatros. Busco encontrar cosas diferentes,
que me emocionen, que sean distintas, que me
motiven, que me hagan pensar que la vida no es
tan gris como normalmente es cuando nos
levantamos. Busco encontrar algo que nos haga
evolucionar y salir a todos de una inercia en la
que estamos todos metidos. Y vuelvo a
ejemplificar y además con muy mala intención.
De esta inercia de "O.T." de
homologación de estilos, de homologación de
pensamientos... busco algo que nos haga salir de
eso. Creo que el jazz es una vía y es a la que
yo me dedico.
P: 5 discos
imprescindibles de tu discoteca
L.M.: "La
conferencia de los pájaros" de Dave
Holland. John Surman "La ciudad
privada"... fíjate que te estoy hablando
de dos personajes británicos aunque Dave
Holland viva desde hace muchos años en Estados
Unidos (europeos, en consecuencia). Charlie
Parker "At St. Nick´s", a pesar de
que la grabación no es buena. Keith Jarrett
"Still live". Hay un disco precioso de
Jan Garbarek que, ¡mire usted por donde!, tiene
poco que ver con el jazz aunque Garbarek no
quiere saber nada de jazz. Está hecho con una
cantante tradicional de Noruega que se
llama Agnes Buen Garna y se titula "Rosenfale".
P: 5 directos de
tu vida (a los que acudiste… no se refiere a
grabaciones)
L.M.: Dave
Holland con su big band en Octubre de 2002
en "Emociona Jazz", en el Colegio de
Médicos. Bill Frisell en Vitoria hace cuatro o
cinco años. Corey Harris. Steve Coleman
en el "San Juan" hace 8 años.
Abdullah Ibrahim en Donosti.
P:
Tienes la doble perspectiva de crítico de
prensa y programador. Imagino que al programar
tratas de trasladar tu visión crítica al
contenido. ¿Cuál es tu criterio?
L.M.:
Te
cuento una anécdota. Hace años un crítico me
dijo que si tenía que halagar algo lo halagaba
y si tenía que dar caña la daba. Es mi forma
de ser. Y de algún modo también encajo esas
cosas. A mí me gusta el boxeo y encajo los
golpes. Sé lo que sucede cuando uno se sube a
un ring se llame Cassius Klay, Rocky Marciano o
Jack Dempsey. Lo que te decía... me dijo:
"ya que te crees tan listo por qué no
haces esto tú". Y entonces dije,
"sí, lo voy a hacer". Básicamente
intento materializar las formulaciones teóricas
que realizo sobre el papel o sobre las ondas (he
pasado por Onda Cero, M80, he hecho "blues",
Europa FM). Hay gente que incluso piensa que
siendo crítico no se puede ser programador.
Craso error, porque es una de las obligaciones.
Aquel hombre que me dijo aquello tenía razón.
Si te crees tan listo intenta hacerlo tú. Y eso
es lo que hay que hacer. Ya que te crees listo
realmente pues intentar mejorar las cosas. Si no
las mejoras, si eres un zopenco, un zoquete, un
cenutrio pues algún día te lo dirán o ya te
darás tú cuenta. Hasta ahora, y no quiero ser
complaciente, creo que no ha ido mal. Hay
dossieres de gente de prensa bastante versada
que lo acredita.
|
|