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Muchos músicos se quejan de que no tienen la
posibilidad de tocar durante años con un mismo
grupo para, de esa manera, conseguir un sonido
propio. Usted tiene más de treinta proyectos,
algunos más estables que otros. ¿Qué diferencias
hay en cuanto al sonido de grupo entre aquellos
proyectos que permanecen en el tiempo y los que
surgen de vez en cuando?
Los grupos
que tocan mucho y continúan durante un largo
periodo de años suelen tener una identidad muy
fuerte y un proceso de creatividad que continúa
y parece no tener fin. Por ejemplo, los
Vandermark 5 llevan trece o catorce años y
continúan porque siento que tengo cosas nuevas
que escribir para el grupo y porque hay una identidad
muy fuerte en mi mente en lo que respecta al
tipo de cosas que escribo, aunque haya
cambios de personal en la banda; un cierto
enfoque en la manera de pensar en el material.
El grupo está conectado con la historia del Jazz
pero también incorpora un montón de cosas en las
que estoy interesado. Por ejemplo, es muy
diferente a la música de Powerhouse Sound, que
también ha tocado en España, que es más fiel a
la música en la que estoy interesado: el último
periodo de Miles Davis - la etapa eléctrica - la
música funk, el reggae, la música de África - de
los setenta en particular - de diferentes partes
de ese continente. Por ejemplo, por usar estos
dos grupos: en mi mente cuando escribo música
para Powerhouse Sound y para los
Vandermark 5,
son grupos muy diferentes. Y eso lo hace posible
tener muchos grupos diferentes. Cada banda no
sólo tiene músicos diferentes sino que los
intérpretes tienen personalidades musicales muy
fuertes y distintas. Y saber eso me ayuda a
escribir para los grupos y para la gente y los
hace muy especiales. Y cuando los grupos no
tocan muy a menudo, como por ejemplo Fire Room,
con el que voy a tocar esta noche… la última vez
que estuvimos juntos creo que fue hace dos años
y medio, creo que en un Festival en Wels en
Austria. Y ahora hacemos una pequeña gira y en
parte es, sin más, el interés por intentar
juntarnos de nuevo y trabajar en la música pero
el aspecto esporádico es más bien debido, creo,
al calendario de la gente involucrada. Por
ejemplo, Lasse Marhaug, que trabaja con las
electrónicas en el grupo hace muchas menos
giras. Hace música solo y no toca en muchos
grupos. Trabaja mucho como diseñador, en un
museo a las afueras de Oslo. Está muy ocupado.
Así que es una
oportunidad.
El hecho es que es
difícil de explicar en palabras pero a veces la
gente mira todos los grupos que tengo y piensa
que no puedo ser serio con todos ellos, que hay
algunos que son más importantes; pero la verdad
que importa es que todos ellos, de algún modo,
tienen la misma importancia para mí. En lo que
estoy pensando ahora es en Fire Room, en
conseguir que la música funcione. Y cuando me
vaya a Chicago el sábado el siguiente gran
proyecto será con Free Fall y entonces me
sumergiré en ello. Necesito escribir música para
ellos pero ahora estoy aquí y estoy pensando
realmente en este proyecto. Y hace sólo una
semana estaba en un cuarteto con Thomas Lehn,
Paal (Nilssen-Love) y Johannes Bauer
y justo antes el proyecto con The Ex y
Brass Unbound. Y
cada uno de ellos es muy diferente. Esto me
ayuda de algún modo a ubicarme en la música, a
tomármelo en serio y esforzarme lo más posible.
Incluso en el caso del grupo iTi junto a
Thomas Lehn o ahora con Fire Room, en ambos casos
tenemos electrónicas. Y yo no he tocado mucho
con músicos que trabajen de esta manera. Así que
tengo dos grupos seguidos y me doy cuenta de que
suenan muy diferente. La manera en que Paal
(Nilssen-Love) toca
con Lasse (Marhaug) y con
Thomas (Lehn). La
manera en que Lasse y Thomas trabajan con las
electrónicas realmente apunta hacia el
individualismo de los músicos y hacia por qué
una banda no es la suma de instrumentos sino de
los músicos y la química es la que hace a los
grupos interesantes.

Ken Vandermark, Lasse
Marhaug y Paal Nilssen-Love (Huesca 25/02/2010)
© Carlos Pérez Cruz
He leído en su Twitter una nota del pasado
domingo en la que confesaba que durante el
primer set de la actuación se había sentido
perdido. ¿Cómo es más fácil perderse? ¿Con una
partitura de Jazz con sus cambios de acordes o
en una de libre improvisación donde se parte en
apariencia de la nada?
(Risas) Pienso que ninguno de los dos es menos
problemático. Los dos tienen su complicación. En
el caso de mis referencias al concierto del
domingo quería decir que era como saltar a un
universo completamente diferente y a cosas en
las que había estado trabajando antes con
Thomas
(Lehn). Ninguna de las dos pareció
funcionar. Yo viajo mucho alrededor del mundo y
la única lengua en la que sé hablar es en inglés
así que paso mucho tiempo con gente a la que no
puedo entender. Era una situación de este tipo:
pasé de un ambiente en el que entendía qué
estaba pasando a otro en el que el lenguaje
había cambiado de forma tan radical que no tenía
ningún punto de referencia. Así que tenía que
repensar la manera en la que estaba considerando
la música y cambié totalmente la manera en que
me había aproximado a ella. La sensación
de estar perdido fue como estar rodeado de gente
que habla en un idioma que no entiendes y me
sentía confuso por ello.
¡Como en la película
Lost in translation!
¡Sí! Parece
lo mismo que en la película. Él está en el hotel
y parecen todos iguales pero de hecho son
diferentes en sus acciones. Y esto puede pasar
en cualquier tipo de música. Pierdes el
equilibrio y tu sentido del lugar. Y cuando eso
pasa, especialmente en la música improvisada,
es muy difícil porque, incluso si hay
material escrito, la mayor parte de él está
escrito en el momento y cuando estás
desorientado puede ser como una bola de nieve
que crece y crece hasta que pierdes
completamente la orientación.

Ken Vandermark (Huesca 25/02/2010)
© www.elclubdejazz.com
Otra lectura de su
Twitter. El miércoles se
podía leer:
“Fire Room” toca en Stavanger, Noruega. Poca gente pero la música está
funcionando ahora bien, muy abstracta e
irracional, no de llamada y respuesta. Una
sola entrada de twitter me sugiere varias
preguntas: ¿Tiene idea de a qué tipo de público,
si es que se puede definir el público, le
interesa la música de Fire Room?
Pienso que
la gente está interesada en la totalidad de la
música contemporánea. La manera en la que trato
de pensar lo que hago abarca todo tipo de
músicas diferentes, diferentes estilos; todas
tienen cosas que realmente me interesan y quiero
explorarlas a través de la interpretación. La
audiencia que busco es una audiencia que tiene
la misma actitud con la música, que no piensan
en términos de si esto es Jazz o vanguardia, o
esto o lo otro. Quieren escuchar música que
realmente habla de ahora. La música de Fire Room
para mí es realmente un ejemplo extremo de eso
por la manera en que afrontamos la creación de
improvisaciones, que es bastante diferente a la
improvisación tradicional de música donde hay un
toma y daca. Con este grupo lo que he encontrado
es que las cosas funcionan muy bien cuando los
tres estamos tocando en paralelo material sólido
basado en contenido pero no interactuando en una
discusión de ese modo. La mayoría de las cosas
funcionan superpuestas y hay veces en que la
música parece converger; y es realmente cohesiva
y después se separa. De algún modo lo que
hacemos, haciendo una descripción simple, es
como las bandas sonoras de Ennio Morricone en
las que incorpora todas estas cosas diferentes,
desde sonidos concretos grabados en el desierto
a sonidos electrónicos o voces cantando o lo que
sea. De alguna manera lo reúne todo y tiene
sentido. Pero sí escuchas la música tal cual,
como es, parece
completamente ilógica. Trabaja desde otro tipo
de base lógica y eso es lo que creo que hace
también Fire Room. Pienso que la gente que tiene
curiosidad sobre cómo hacer música ahora es para
la que tocamos.
La forma de llamada y
respuesta, ¿es algo demasiado racional para la
música improvisada?
¡No!
Realmente no quiero decir eso. Pienso que es una
estrategia que funciona realmente bien, quizá
enraizada en la historia del Jazz y de otros
tipos de música, en la que alguien tiene una
idea y va de acá para allá y se desarrolla en
otra idea. Es realmente un diálogo, una
aproximación dialéctica para crear algo y
funciona de manera fantástica. Con este grupo en
particular ese fue mi problema inicial porque yo
acababa de dejar la gira con iTi, donde gran
parte de la música va sobre esta increíblemente
rápida llamada y respuesta, dialogando con tres
ideas a la vez o lo que sea. Y después de entrar
en esta sensación tan fuerte te das cuenta de
que no va a funcionar aquí para nada. Y tengo
que empezar
de cero, preguntándome qué tengo que hacer para
poder contribuir a esto, porque normalmente
muchas de las cosas que hago no funcionan. Así
que la idea de pregunta y respuesta es muy
fuerte cuando funciona bien de verdad.

Ken Vandermark (Huesca 25/02/2010)
©
Jesús Moreno
Hace años no creo que hubiera podido saber que
Ken Vandermark se había sentido perdido en un
concierto o la gente que está escuchándole en un
concierto que tiene lugar a miles de kilómetros
de mi casa. ¿Qué le aporta facilitar toda esta
información de sensaciones o de ideas al
instante a través de herramientas como Twitter?
Tengo amigos que piensan que estoy loco por
utilizar estas herramientas tecnológicas. La
razón de por qué lo hago es por un amigo de
Chicago que está muy conectado con la tecnología
y me recomendó que hiciera estas cosas. Para ser
honesto, no me gusta la terminología usada en
estas redes y las redes sociales, para nada,
pero de lo que me di cuenta es de que hay gente
muy interesada en qué estoy haciendo con la
gente con la que trabajo y con lo que hacemos
juntos. Y también encuentro Facebook interesante
porque puedo redactar frases más largas sobre lo
que está pasando. Pero son suficientemente
cortas como para poder hacerlo rápidamente en un
día. Contar lo que pasa durante una gira y dar
estas descripciones de por dónde va la música y
cómo se desarrollan las experiencias… no quiero
sonar egocéntrico, pero en términos de la
respuesta de gente como tú u otros fans de la
música... Ellos realmente responden al saber cómo
es, o conociendo las ideas en las que trabajamos
o conociendo que algunas cosas no funcionan y
por qué. Y saber que ayer tocamos en Oslo y hoy
en Huesca y con cambios radicales; realmente lo
más radical es posible y cómo afecta a la
música... No es que piense que el viaje se
articule en la improvisación pero las
experiencias, lo que vemos, lo que sentimos,
todo eso se deja notar en la música. Pienso que
hacérselo saber a la gente es una forma útil de
interactuar con los aficionados
porque ¡es tan poco lo que sale en los medios de
comunicación! Quiero decir que el hecho de que
tú estés haciendo esto conmigo es extraño, estar
sentados hablando sobre música. Están todas
estas entrevistas por correo electrónico que no
quiero hacer más porque en esencia no hay
diálogo. No podemos hablar y barajar ideas.
Responder
a preguntas en una página es muy limitado.
No hay demasiados lugares en los que
la gente hable de este tipo de música o sobre
las cosas en que de verdad piensan los músicos
de un modo abierto. Y cuanto más pueda intentar
hacer eso: es lo más útil para la gente que tiene
realmente curiosidad. Y no ir sin más con las
cosas del momento, lo que es nuevo o lo que sea.
Para decir de verdad: mira, esta es la
gente con la que trabajo mes tras mes tras mes y
durante años juntos en algunos grupos como con
Paal (Nilssen-Love), con el que llevo trabajando
durante años, o con Lasse (Marhaug) de manera
ocasional. Y cuáles son las impresiones de eso y
cómo afecta a la música. Los propios músicos
podemos mostrarlo a la audiencia. Y no tienen
necesariamente que acudir a los medios de
comunicación o esperar que los medios se sienten
a hablar con nosotros. Pienso que esto es algo
poderoso para los músicos y también para los
aficionados porque cuando es algo sobre
contenidos e ideas el intercambio de ambos es
siempre positivo. Lo bueno sobre Internet, sobre
la web y la web 2.0 y todas esas cosas que,
francamente, me sobrepasan… cuando la gente me
dirige la manera de usarlo como un recurso
pienso que hay ventajas clave que existen ahora
que no existían hace veinte años: la
diseminación de la información y de las ideas o
la posibilidad de escuchar música.
No es por
desviarme del tema pero
uno de los grandes problemas a los que se
enfrentan los músicos ahora - y de eso
hablábamos antes en el coche - es que hay gente
que ha copiado nuestra música y de cada
grabación que hacemos hacen descargas gratuitas.
Y podemos perseguir a toda esta gente por el
mundo pero es como una caja de pandora. No hay
modo en que podamos pararlo y es frustrante
porque es una fuente de ingresos para nosotros.
Como en las giras en las que vender discos es
crucial como ayuda para pagar gastos. La venta
de discos ha caído de verdad en los últimos
años, incluso en las giras. Y esos ingresos han
disminuido y es muy frustrante para los músicos
pero, por otro lado, uno de los grandes
problemas a los que nos enfrentábamos hace
veinte años era la distribución de nuestra
música. Ahora la gente aquí en España o en
Brasil o en Etiopía o en Japón o donde sea
pueden escuchar la música al instante. Eso es un
beneficio enorme. Pienso que es más útil mirar
la situación de la tecnología en la web y
utilizar los recursos. Tengo muchos amigos que
están enfadados porque sus espectáculos se
graban y al día siguiente están en Youtube. Para
mí es un rollo porque
gran
parte de las grabaciones es de mala calidad, grabado de un teléfono con un sonido horrible.
Pero las cosas que se muestran bien pienso que
son una oportunidad para que la gente vea cómo
se ha hecho la música. Así que, ¿por qué no lo
adoptamos los músicos como una herramienta para
explicar lo que estamos haciendo? Mira lo que
estamos haciendo, escúchalo, y quizá los
cautivemos para que vengan más a los conciertos.
Usar estas cosas como herramientas es en vez de
luchar, porque no podemos luchar contra
Internet. Es mucho más grande que yo (risas).
¿Tiene
idea de algún modo más justo acerca de la música
grabada en relación con la audiencia? En España
tenemos ahora un agrio debate sobre las
descargas ilegales...
Pienso
que un modo más justo sería aquel en que los
músicos puedan ser compensados porque de algún
modo va a haber una crisis con las grabaciones
en directo y los vídeos en Youtube… los
conciertos que se graban y se ponen gratis y
todas estas cosas. Esto es una cosa. Pero yo
realmente disfruto haciendo discos. Disfruto
yendo al estudio y creando cosas y grabando las
cosas que funcionan y controlar de alguna forma
lo que se está creando. Amo las grabaciones, amo
los libros. Soy de una generación en la que los
objetos tenían significado y es una gran
diferencia con ahora; para la gente joven de
trece o catorce años la idea de tener un LP –
bueno, quizás un LP es diferente – de tener un
objeto… Ellos lo escuchan en otro dispositivo y
no le ven sentido. ¿Cómo convencer a un
adolescente para que gaste dólares extra bajando
uno de mis discos cuando pueden obtener
cualquier cosa en internet gratis?
¡Pero ilegal!
Ilegal
pero pueden hacerlo. Así que te miran como si
estuvieras loco, se preguntan por qué deberían
pagar por eso si no pagan por otras cosas. Está
ahí, es muy accesible. Pienso que el problema no
va a cambiar. Puedes usar el argumento que
quieras: que es ilegal, que los músicos están
perdiendo fuentes de ingreso y todas esas cosas
y no va a cambiar la manera en que sienten. El
paradigma ha cambiado. Lo único que podemos
hacer es lo que he dicho: aprovechar estas
herramientas de forma útil y rendirnos. El
problema es que los estudios de grabación y esas
cosas cuestan dinero. Y si no nos entra dinero
de las ventas no podemos seguir haciendo las
cosas que luego la gente se baja gratis. Creo
que hay un malentendido sobre esto. Los músicos
y los artistas no pueden hacer esto gratis.
Tienen que poder pagar los costes en términos de
tiempo, de gastos… No conozco una manera justa
de hacerlo porque se ha abierto una caja de
pandora, la era digital está entre nosotros y
pienso que lo que pasará - espero que en los
próximos años, con seguridad en la próxima
década o menos - es que alguien vendrá con una
solución muy simple, que será completamente
obvia una vez la descubran.
Una de las cosas que
argumentan algunos y que tiene sentido es que la
gente paga por suscripciones o servicios de
internet. Un porcentaje de los honorarios va a
la industria de la música, por ejemplo, para
pagar a los artistas. Así que todo el mundo
tiene internet y, no lo sé, un cinco por ciento
del coste al año va para ASCAP (sociedad de
gestión de derechos en Estados Unidos) y otras
compañías diferentes. Y ¡es tan fácil hacer un
seguimiento de lo que la gente se baja! Pueden
seguir los nombres de los artistas o de las
bandas y pagar a la gente a través de eso. Se
están pagando millones y millones de euros en
servicios de internet en toda Europa, de esta
forma se pagaría a los músicos. Pienso que esa
es una manera justa de hacerlo porque hay tanta
genta haciéndolo de forma ilegal que no vas a
poder llevarlos a todos a la cárcel y multarles
así que te llevas un porcentaje porque van a
usar ese servicio de cualquier modo. No debería
ser tan difícil usar la tecnología para
recuperarlo y pagar a la gente.

Ken Vandermark (Huesca 25/02/2010)
© www.elclubdejazz.com
Son muchas las entrevistas en las que se le
pregunta por la tradición y usted dice estar
interesado en una tradición: la de músicos con
una voz individual. Estoy de acuerdo con ello
pero también me gustaría saber si no tiene la
percepción de que la música en general, no sólo
el Jazz y la música improvisada,
parece que dejó hace tiempo de
evolucionar y de sorprender.
Yo
diría que no. Vivimos una situación extraña
porque mucho de lo que se cubre desde los medios
es acerca de esta tradición… no sólo en Jazz
porque si miras en las revistas - yo sigo las
revistas en inglés -, si miras las revistas
británicas como Mojo o Cue o
Wire, por ejemplo,
la mayor parte del énfasis lo ponen en cosas
hechas antes. Como las portadas. Por ejemplo en
Wire el grupo Sonic Youth está en portada como
una vez al año o algo así. ¿Más? Quién sabe,
quizá los
miembros de la banda. ¡Fantástico! Esto no es
para quitar importancia a Sonic Youth, ni mucho
menos, pero hay muchos grupos haciendo música
muy interesante y en los doce meses del año
pueden encontrar a otra gente para destacar. El
tema es que Sonic Youth tiene una reputación ya
establecida, lo que está bien y se lo merecen,
así que, de nuevo, no estoy criticando sino que
lo que digo es que el verdadero papel del
periodismo artístico es criticar; y mi crítica
no significa ser negativo. En inglés
inmediatamente crítica se piensa como una
persecución negativa.
Para mí en el periodismo
la crítica debería ser poner lo que pasa en un
contexto; así que si está en el pasado es en el
contexto del pasado: el contexto social del
pasado, el contexto cultural del pasado. Eso es
mucho más fácil de hacer porque hay mucha
historia escrita ya. Y en teoría puedes mirar de
un modo más objetivo a algo que pasó en la
década de los 70 como con la AACM. Podemos estar
de acuerdo en que fue un movimiento
significativo. En el momento no había casi nadie
escribiendo sobre ello. Está el libro de George
Lewis (A power stronger than itself:
The AACM and American Experimental Music), que es realmente tremendo, una inmensa
montaña de erudición académica, una
investigación que aún continúa. El origen de
esto está en que los únicos que cubrían y
discutían aquello eran los propios músicos.
Ahora miramos a ese significativo logro
cultural, que lo es. Pienso que pasa lo mismo
ahora. Hay música increíble ahora. Pero muy poca
está siendo cubierta porque es tan inmediata…
Así que, de nuevo internet, es allí donde toda
esta información está diseminada. El problema es
que hay tanto material que el papel del
periodismo es realmente importante porque no
todo es bueno. Sólo porque no sea comercial no
significa que sea bueno y tampoco porque sea
comercial significa que sea malo. Esa ecuación
es idiota. Depende de la calidad y el
contenido. Y todas esas cosas son subjetivas. Es
interesante ver cómo piensa y discute una
persona inteligente cuando habla sobre arte.
Una
de las grandes cosas de viajar con los músicos
con los que trabajo es que hay muchas
conversaciones sobre qué pasa con la música que
se hace ahora. No sobre qué debería ser
diferente a como era antes. Realmente son
conversaciones sobre lo que pasa ahora. En estas
discusiones no existe terminología. No existe
una lengua para ello porque es muy actual. Así
que quien está usando estas categorías, como
Jazz o Rock o Funk o Música Clásica… Música
Clásica es la mejor porque cuando hablan de
Morton Feldman le llaman clásico lo cual es
estúpido. Así que tenemos estos términos que no
tienen sentido, que realmente no se
aplican a lo que hago. Hablábamos de camino aquí
que la gente se frustra hablando de este grupo (Fire
Room), preguntándose… para nosotros el grupo es
un desafío y es excitante, de otro modo no lo
estaríamos haciendo. El desafío es un reto, un
reto sobre la idea de qué puede ser la
improvisación. Tenemos instrumentos
convencionales como la batería y el saxofón con
una larga historia en la improvisación y después
están las electrónicas cuya historia se remonta
a mitades de siglo o así, a los cincuenta, no
mucho más que eso. Las ideas electroacústicas
son bastante nuevas en términos de historia de
la música. Desde la perspectiva de la
instrumentación es bastante nuevo, medio siglo
de historia, por simplificar. Pero después, lo
que hacemos con ello es filtrar todas las
influencias actuales sobre una base de Jazz y
música improvisada. Y nos preguntamos si los
aficionados de lo que hacemos Paal (Nilssen-Love) y yo, por
hablar de nuevos aficionados al Jazz, se
desconciertan por la idea de que alguien use
electrónicas. O, por ejemplo, si hay fans de la
música en solitario de Lasse, que está muy
asociada a la estética del ruido, signifique eso
lo que sea, que digan: ¡ah! Vaya, hay un
saxofón. Para nosotros esto es lo principal.
Esta confrontación, los conflictos entre las
diferentes estéticas e ideas y cómo
describirlas, cómo hablamos sobre ellas. Así que
usamos términos muy simples para discutir estas
ideas tan complejas porque es lo único que, de
todos modos, puedes hacer con la música. Pero,
para tratar de responder lo que preguntas,
Fire Room
es un buen ejemplo de cómo hay cosas nuevas que
pasan en la música. No están hechas, están lejos
de estar hechas.
¿Qué va a pasar? Es como por
ejemplo con la AACM. Dentro de unas décadas la
gente mirará a este periodo y dirán: ¡oh sí!
Estos grupos hacían cosas que realmente han
perdurado. Realmente tenía significado y perduró
y luego había una pila de estas otras cosas.
Siempre es sólo un cinco por ciento la música
que es buena, no importa en qué estética. Así
que el noventa y cinco por ciento de la música
que está en Internet, lo que significa mucho más
material del que uno puede afrontar, con
probabilidad no es muy buena. Y del cinco por
ciento que sobrevive, cuando se mira atrás... ahí
están las líneas de delimitación y aquí están
las líneas de conexión y
este es el motivo por el que este músico
tocó con este otro de la escena. Porque los
híbridos ahora van a ser súper diferentes. Si
miras a una banda como los Ex, con los que he
estado de gira, son un gran ejemplo de una banda
que cuando comenzó hace trece años era una banda
de punk de Holanda. Y la evolución creativa que
llevan es fascinante hasta el punto de que ahora
han incorporado música de Etiopía en lo que
hacen. Y tiene sentido. ¿Cómo llamas a eso?
¿ProtoPunkAfroCentricFunkRock?
Quiero decir: eso es lo que están haciendo,
mezclan estas cosas y no están haciéndolo en un
sentido negativo de World Music del tipo: es un
ritmo africano con un solo de rock que suena
terrible, por decirlo así. Es intentar
incorporar cosas que realmente funcionan desde
un punto de vista de sensibilidad etíope,
la música de Konono del
Congo, y ponerla después en su estética. Es
música de The Ex.
Pero con estos nuevos sabores y estos nuevos
elementos estéticos y lo hacen suyo. Y es duro,
incluso para mí. De acuerdo, lo miro, trato de
entenderlo, lo puedo escuchar y funciona. Pero,
¿cómo lo pongo en un contexto? El contexto es un
contexto global. La música que tiene lugar ahora
es una música global. No es Jazz, no es Rock, no
es improvisación europea contra improvisación
estadounidense… todas esas son ideas arcaicas de
hace treinta años o más. Estamos en un periodo
de interacción musical global te guste o no. Y
pienso que nos va a llevar un tiempo poner esto
en un contexto claro porque lo estamos viviendo,
lo cual es muy excitante.
Pero quizás la estructura de la industria
musical, de los medios, de los programadores, no
está preparada todavía para esta idea.
Este
es un punto realmente bueno pero tengo que decir
que históricamente ha sido siempre el caso. Si
miramos atrás, hacia los sesenta, en los que
tienes gente como Albert Ayler tocando o
a Cecil
Taylor, por mantenernos en la tradición del
Jazz. O tienes la música de Iggy Pop y los
Stooges empezando. Cualquier ejemplo que
quieras dar es siempre radical, no encaja.
La gente se enfrentaba a eso. Los músicos que
hicieron eso encontraron su propio hilo
creativo pero la gente que llevó a cabo esos
conciertos, que escribió sobre esa música… ¡algunos
lo hicieron realmente bien! Hubo gente que
escribió sobre la música de Ornette Coleman
cuando sucedió por primera vez. Algunos de los
artículos de ese momento son muy certeros en la
descripción de lo que estaba pasando aunque no
tenían ningún punto de referencia.
Este tipo llegó y básicamente ¡desbarató
la fundación armónica del Jazz! Y ellos
entendieron y pudieron articular con palabras lo
que estaba haciendo en ese momento.
Pienso que
es un reto que lanzamos a la industria. Está la
música y la industria de la música que incluye
los programadores, los críticos, los sellos
discográficos, las inexistentes tiendas de
discos (risas), todo lo que está alrededor de la música.
El trabajo del músico es tratar de hacerlo lo
mejor que pueda y ahí está el reto. De acuerdo,
¿dónde nos vais a poner? Y es divertido porque
todo el día tenemos conversaciones sobre estos
retos. Ahora mismo me estoy comiendo la cabeza
sobre cómo presentar mi música, quién me va a
ayudar a organizar los conciertos… ¡de nuevo
en mi vida! Cuando hago lo que soy responsable
de hacer: intentar ser serio con la música e
intentar tocar lo mejor posible, lo más
creativamente que pueda… ¡de algún modo se te
penaliza por ello porque el sistema no está
preparado para esto! El sistema quiere cosas que
encajen perfectamente en esas pequeñas cajitas
que están de moda sobre las que la gente quiere
hablar. Y ese sistema, siendo atrevido al
respecto, está representado por el magazine
Wire o por las revistas más tradicionales como
Downbeat. Tienen un conjunto de sistemas
distinto. Para encajar en el caso, por ejemplo,
de Downbeat: ellos tienen una
perspectiva mucho más convencional del Jazz y
Wire tiene su
propia serie de cosas que considera importante.
Y si no sigues sus caminos entonces les estás retando y
la gente que está haciendo los trabajos más
interesantes en general no está preocupada por
encajar. Es un Catch-22.
Para que la música
siga adelante y deje el pasado, como tú has
preguntado, tenemos que hacer cosas que no
encajen en el sistema. Lo que significa que será
difícil que escriban cosas sobre nosotros o
tener discos o
conseguir conciertos porque estamos lanzando un
reto al público, a la industria y a nosotros
mismos. Pero si no lo hacemos la música
permanecerá siempre en el pasado. Yo vengo de
los Estados Unidos y para ser honesto tengo que
decir que la mayor parte de la
música
que he escuchado conectada con el Jazz está
pensando más en el pasado que pensando en este
momento.
Y, ¿quién sabe que traerá el futuro? Pero si no
nos preocupamos del ahora entonces estamos
atascados en el pasado. Y por eso pienso que
estas cosas que tienen que pasar para que la
música evolucione son también, no un castigo,
pero tienen que crear tal tensión dentro de
todo esto... ¡Y esa tensión ha estado ahí
desde el principio! Si lees artículos sobre
Duke
Ellington, al que se considera uno de los
grandes compositores americanos del siglo XX…
¡fue incomprendido durante toda su carrera! Así
que ha existido siempre. Esto es para nosotros
como un desafío: ¿cómo hago los conciertos?,
¿cómo hago los documentos?, ¿cómo hago para que la
gente venga a escucharnos? Y ¿cómo podemos
sobrevivir haciendo esto? Pienso que es posible,
pero realmente es un reto (risas).
Uno de los mayores seguidores de su música y
además de los primeros en escribir un artículo
sobre usted en España es de aquí, de Huesca,
colabora en mi programa y me ha obligado a
hacerle la siguiente pregunta: ¿por qué no ha
incluido el tema “Huesca Alphabet” en el disco?
¡Oh! El Frame Quartet la ha
estado tocando, es una de las más antiguas
piezas en el repertorio y cuando grabamos en el
estudio la primera pieza que grabamos fue Huesca Alphabet. Todo lo que
hicimos fue en una toma. Y fue como: ¡ah! Esto
marcha. Y cuando después escuché todas las
piezas era demasiado para poner en un CD y la
primera pieza, Huesca Alphabet, era la más
indecisa y después de todo tuve que quitarla. Es
irónico porque es una de las más piezas con más
éxito de las que toca la banda en concierto.
Quizá pueda enviarle una copia (risas).
Por cierto, ¿conoce algún fan que tenga todos
sus discos? Es más, ¿tiene usted todos sus
discos?
No sé si los tengo todos. Hubo un tiempo en el
que intenté conseguirlos; a veces tengo que
enviar cosas pero procuro tener copias de todo
para tenerlo archivado. Pero hay un par de
personas que creo que lo tienen todo.
Lo cual
da un poco de miedo porque son muchas
grabaciones. Hay un tipo en Polonia que
administra el sello Laurence Family, creo
que él tiene todo. Y Marek Winiarski del sello
Not Two, creo que ellos lo tienen todo. Y hay un
par de personas en Japón que me encontré que
creo que tienen todo. Es bastante abrumador. ¡No
hago todos esos discos como un reto para que la
gente los tenga todos! Es para documentar el
proceso... ¡pero es un proceso activo! (Risas).
Para terminar,
estoy seguro de que Sergio (Merino, productor
del concierto)
estará muy contento con esto. Me gustaría
que me dedicara este libro de uno de los
grandes... (y le acerco el libro Jazz, cómo
la música puede cambiar tu vida de Wynton
Marsalis)
¡Oh no! (risas) ¡Oh
no! ¿Es para usted?
Sí, pero no
se preocupe, puede firmar sobre su cara si
quiere. (Sergio Merino exclama entre risas:
¡¿por qué?! ¡¿por qué nos haces esto?!)
No lo sé... de acuerdo. (Y susurra mientras
firma): Quizá sea mejor en español.

Firma de Ken Vandermark
sobre el libro de Wynton Marsalis y Geoffrey C.
Ward
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Carlos
Pérez Cruz
Gracias a Amaya Pérez Cruz y a
Roberto Barahona por su ayuda
en la traducción; a Sergio Merino
y Marta Fontanals de "Arco y
Flecha"; a Ken Vandermark por
su amable disposición para mantener esta
conversación. |
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