Escucha el Club de Jazz on-line Foros
Presentación Editorial Programación Voces de Jazz Round Jazz Noticias Conciertos Discos Colaboradores Fotografías

 

 

 

   
 

JESSE ELDER

Jesse Elder es un pianista estadounidense de 27 años residente en la ciudad de Nueva York desde hace siete años. En esta ciudad desarrolla su actividad profesional después de su paso formativo por la Academia de las Artes Interlochen, el Conservatorio Oberlin y la New School University. En 2009 publicó The winding shell, un disco con composiciones propias para quinteto de Jazz que recogía además una improvisación a cuatro manos junto a Aya Nishina. En 2011 presenta nuevo proyecto junto a otros músicos de su generación. Foldersnacks es una banda para la que Elder ha compuesto y escrito las letras de unos temas donde el Rock, el Jazz, la experimentación, etcétera, dan contenido a When we arrive.

Lo que puedes leer a continuación es una transcripción de la entrevista emitida en el Club de Jazz con fecha 26 de enero de 2011. También puedes escucharla en su versión original en inglés.


Jesse Elder durante la entrevista

No hay mucha información biográfica en tu página web así que, en primer lugar, cuéntanos cómo llegó la música a tu vida.

Cuando tenía tres años mis padres me llevaron a clases de música y yo estaba contento de tener un gran profesor que me enseñaba no sólo a leer música y todo eso, sino también improvisación y composición desde que tenía tres años. Así que recibí mucha inspiración de esa manera. Cuando tenía siete u ocho años supe que quería dedicarme a la música y a los quince empecé a tocar de forma profesional. Lo llevo haciendo desde entonces. Eso fue lo que me trajo a Nueva York. Estudié en diferentes escuelas y acabé aquí. Desde hace siete años toco todo el tiempo y esa ha sido la mejor educación que he tenido nunca.

En este programa te descubrimos hace un par de años con The winding shell, un disco publicado por un sello de Bélgica. Por supuesto que vivimos en un mundo global pero suena un tanto extraño. ¿Cuál es la historia detrás del hecho de que tu música fuera publicada allí?

Me encontraron a través de Myspace, sitio del que ya no formo parte. Ellos querían realmente sacar el disco. Llegamos a un acuerdo muy bueno para la primera edición y me animé. Hicieron un buen trabajo difundiéndolo por todo el mundo, por lo menos digitalmente, y me ayudaron a que tuviera críticas y que llegara a las emisoras de radio. Creo que funcionó muy bien. Fue una sorpresa conocerlos… gente de Bélgica, yo nunca he estado allí pero son muy buena gente. Pero el nuevo disco lo estoy editando yo mismo.

Has finalizado tu relación con Myspace. ¿Por qué?


Sí. Dejé Myspace. No lo sé. No creo que sea ya la forma en que se haga en el futuro. Especialmente para este nuevo proyecto. Tenemos página de Facebook pero estoy más interesado en que la gente escuche la música y no en que esté pegada a sus ordenadores. Me estoy alejando de ese tipo de cosas. La música tiene que ver con abrirse y abandonar lo que te distrae de la escucha así que eso es en lo que quiero centrarme. Tengo un sitio web y me limitaré a él.

Creo que tienes dos grabaciones anteriores a The winding shell, autoproducciones, pero han desaparecido de tu biografía oficial. ¿Qué ha pasado? ¿Tal vez es música que prefieres olvidar?

(Risas) Sí, bueno. Me había olvidado de ellas. Las debo de tener en algún lugar de mi habitación. Es más o menos eso. Son parte de mi proceso de aprendizaje. Como intérprete y como compositor estaba simplemente desarrollándome. Para mí son documentaciones importantes de mi proceso. Pero no las comparto con la gente (risas).

Hablemos de The winding shell que, de hecho, es una especie disco doble: La primera parte con tu quinteto y la segunda una improvisación de piano a cuatro manos con Aya Nishina. Centrémonos en la primera parte. Hablamos de Jazz, de improvisación, por supuesto, pero parece música realmente pensada. La estructura, la armonía, el ritmo... ¿Cuál es la importancia de la composición en tu propia idea del Jazz?


Para mí la composición es una de las cosas favoritas que hago. Realmente no sé de dónde me viene toda la inspiración. No me inspiro con frecuencia con otros compositores y sin embargo sí me inspira el arte visual, la amistad y la vida en general. Me gusta componer porque me sitúa en un lugar en el que puedo olvidar quién soy; todas las cuestiones del mundo de ahí fuera de las que me gusta desaparecer por un rato y centrarme en otra cosa que siento que es más profunda y mucho más importante. Realmente no puedo recordar adónde voy, no puedo recordar qué es lo que pasa cuando compongo pero cinco, seis o siete horas después termino una pieza de música y tengo que compartirla con la gente y me pregunto de dónde viene y para mí es algo muy excitante. Es realmente la experiencia de explorar lo desconocido y todo el disco va sobre eso. De algún modo las composiciones son como revelaciones para mí. Puedo reflexionar sobre ellas y preguntarme sobre su contenido o de dónde vienen tanto como cualquier otra persona. Me gusta esa sensación de misterio que es lo que yo llamo The winding Shell (la concha en espiral) porque es algo que viene de dentro, de no sé dónde. Es como si se desenroscara por sí misma y se convirtiera en una manifestación física. Cuando lo escuchamos tenemos que hacer el viaje hacia atrás, hacia la concha.


La segunda parte del disco, el piano a cuatro manos con Aya Nishina, ¿es completamente improvisada?


Sí, es completamente improvisada. Ella es una de mis mejores amigas, la conozco desde hace una década. Nos conocimos en la academia de música de Interlochen. Es una gran compositora. Recomiendo realmente que busquéis su música. De hecho está sacando ahora un disco de música coral femenina en el sello discográfico de John Zorn. Ni siquiera habíamos tocado juntos nunca, simplemente fuimos al estudio, los dos teníamos tiempo, nos sentamos y tocamos algunas improvisaciones con el piano. Pienso que resultó muy bien ponerlo ahí para complementar la música sumamente compuesta del quinteto con algo completamente libre que terminó por sonar como una composición.


Siempre ha habido y siempre habrá gente que discuta sobre el modo en que se debe tocar la música de Jazz. Vivimos una época en la que el Jazz está en las universidades, en los conservatorios... ¿Cómo describes tu educación? ¿Encontraste profesores con una mentalidad abierta o los tuviste con una idea muy cerrada y próxima a alguna de las diferente teorías sobre qué es o no el Jazz?


He tenido ambos. He tenido profesores que han sido de una mentalidad muy cerrada y otros profesores de mentalidad abierta. En muchas ocasiones al mismo tiempo. He estudiado con gente de mentalidad muy diferente. Y tuve la suerte de tener un profesor que se llama David Remington al principio, en el high school, durante tres años. Fue trombonista en la big band de Thad Jones y tenía mucha experiencia con los maestros. Cogió más tarde el piano y me enseñó realmente todo, los fundamentos del Jazz, y me abrió la mente a algunas músicas asombrosas como la del Chicago Art Ensemble, Cecil Taylor, Jason Moran – que me encanta – y otros grandes músicos. Él fue quien me enseñó toda aquella música y me puso en el camino. Y él también me animó a tomarme una pausa de la escuela, a que no hay prisa, y a centrarme realmente en tocar de forma profesional. Parece que ahora mismo la música creativa es popular y lo abarca todo. Él estaba contento de que yo haya encontrado mi camino y de que pueda hacer lo que quiero hacer y de que la gente al menos lo escuche. Es maravilloso.

 

Acabo de terminar un libro del crítico del New York Times Ben Ratliff sobre John Coltrane. En él además de hablar de Coltrane habla de muchas cuestiones relacionadas con el modo en que la gente percibe el Jazz en cada momento. Él defiende que esta era de internet ha hecho posible que no exista hoy un líder de verdad, alguien con poder real como podía tenerlo Wynton Marsalis o Stanley Crouch en el Lincoln Center con todo el poder mediático. Dice también que vivimos un momento de reconciliación entre las diferentes perspectivas, en el que los músicos cogen las partes de la historia del Jazz que les gustan y con ellas hacen su propia música. ¿Qué piensas al respecto?

Ahora todo es accesible a través de internet, lo cual es sorprendente. Se está creando música original realmente muy interesante. Pero pienso que a veces es necesario recordar lo importante que es la música especial, como hace unos doscientos años en que no podías escuchar una grabación y tenías que ir a un concierto. La gente tocaba y hacía música por su cuenta y tenían que ir a la iglesia o al salón de conciertos local para escuchar algo. Así que está bien tener acceso a todo. Pienso que a la larga es muy bueno para la creatividad pero la gente tiene que trabajar ahora realmente más duro incluso porque mantener la individualidad y encontrar algo real tenemos que alejarnos de todo a lo que podemos acceder, de lo que está frente a nosotros al alcance de nuestros dedos, y reflexionar durante un rato, dedicar algo de tiempo a estar en silencio y encontrar lo propio. Tener toda esa información pero después alejarte un tiempo de ella y estar contigo mismo, pienso. Espero haber entendido tu pregunta


Sí, pero es una pregunta con muchos matices porque, como dice Ben Ratliff, no hay un líder que pueda decir a la gente cómo tocar Jazz. Podemos ir a internet o acudir a tantas personas con ideas diferentes... No es el momento de la idea de uno con gran poder.


Sí, sí, no es como Duke Ellington.


Quizá en los últimos años este fue sido el papel de Wynton Marsalis o tipos como Stanley Crouch.


Aquí en Nueva York hay algunos músicos que están tomando posiciones de liderazgo. Pienso que Jason Moran es uno de ellos. Alguien del que soy muy afortunado de conocer toca con él mucho, Nasheet Waits, que toca la batería. Muchos músicos le respetan realmente y me alucina lo que él hace en los conciertos. Él ha empezado a ayudar a músicos jóvenes de verdad, los invita al escenario… está creando una comunidad. Así que creo que está sucediendo pero son sólo pequeñas burbujas, comunidades con líderes que surgen de forma natural por lo maravilloso que es lo que hacen. Tengo un par más como… Para mí Henry Threadgill es un líder. Lo es para muchos. Él ofrece talleres aquí y llena la Jazz Gallery. La gente simplemente sube al escenario y les enseña su música. Así que está pasando pero pienso que pasa en un nivel más pequeño; en pequeñas burbujas y tienes que buscarlo y encontrarlo.

Ya que hablamos de formas de hacer música, algo ha pasado entre el Jesse Elder que conocimos hace un par de años y el Jesse Elder de Foldersnacks. No sé qué pensaría Stanley Crouch the la música de When we arrive.

(Risas) Bueno, he encontrado un par de reacciones diferentes. Los hay realmente excitados y a los que les horripila. No entienden como categorizarla porque no realmente no es Rock, no es Jazz. Pero yo crecí escuchando influencias diferentes como mucho Rock progresivo. Mi padre me llevo a ver tocar a los Yes. Me encanta Pink Floyd. Me olvido de muchos. Led Zeppelin. Empecé a escuchar mucha música Grounge… Nirvana. De ahí llegué a los Beasty Boys, a diferentes cosas. Para mí esta música es un retorno a mi juventud. Tengo 27 pero esto me hace sentir como si tuviera de nuevo 13 de algún modo. Y pienso que es algo bueno y nos lo estamos pasando muy bien con ello. Vamos a ir de gira con el grupo y vamos a intentar realmente hacer que pase. Estoy muy excitado con ello. Es la primera vez que canto y toco… de hecho he mezclado y editado el disco por mí mismo con una banda de Garage. Así que eran muchas grabaciones diferentes que tenía que juntar y me llevó cientos de horas juntar todo el material para el disco. Aprendí todo sobre la marcha. Si escuchas con los auriculares hay muchas cosas que se logran con el panning. Tuve que aprender por mí mismo a cómo hacer eso y todos los efectos. Fue muy divertido. Ahora tenemos que ver cómo va a sonar en directo, va a ser muy diferente. Todos los músicos tienen un bagaje jazzístico así que podemos coger las formas del Rock y hacerlas libremente.

Fodersnacks es una banda de ocho músicos. ¿Podríamos decir que es una banda de Jazz que toca otra cosa, que se divierte con la música o es el momento ya de romper con nuestros moldes en términos de estilos musicales?

Pienso que sí, que es el momento de progresar respecto a las categorizaciones en la música. No sé cómo va a funcionar porque todo los de la banda son músicos de Jazz pero también tocan músicas muy diferentes como el guitarrista Ryan (Ferreira) que toca mucha música ambiental, mucho de Clásica, tiene montones de influencias diferentes, mucho de Libre improvisación, algo de Jazz y Rock. Otros músicos como el baterista Devin Gray tiene muchas influencias. Ha hecho mucha Libre improvisación. Es fundamentalmente lo que hace. Sus composiciones originales suenan más a música Clásica contemporánea. Así que hay muchos elementos de fusión que salen de todos los de la banda. No creo que podamos llamarlo Jazz de ningún modo aunque espero que podamos tener algunas críticas jazzísticas. (Risas)


Ahora no sólo eres compositor sino que ahora cantas y escribes las letras. ¿Qué quieres expresar con las letras?


Es como todo lo que siempre he compuesto… bueno, realmente no. Es muy personal. Tengo un par de canciones de amor relacionadas con ex-novias. Historias de la infancia. Reflexiones de fantasía que tienen letras como de ensoñación, letras sin sentido. Luego algunas como Clear in time que expresa mi viaje espiritual, que es algo que siempre me ha preocupado. Simplemente escribiendo letras sobre eso pienso que animará a la gente y les ayudará a sentir que está bien tomar diferentes caminos en sus vidas, explorarlas de verdad e ir en un viaje, que hay otra gente haciendo lo mismo. Es música para ello.

He leído en vuestra página que tenéis un concurso de diseño de camisetas. Este es tu momento para la publicidad en nuestro programa así que explícale a la audiencia en qué consiste este concurso.


Está yendo realmente bien. Estamos hacienda una competición de diseño de camisetas que es una colaboración entre el arte visual y música. Tenemos doce categorías. Cada categoría está relacionada con una canción del disco. Los artistas visuales pueden escuchar esa canción e interpretarla visualmente y ponerla en una camiseta. Habrá 12 ganadores y para cada ganador vamos a preparar una tienda online realmente genial. Tendremos a modelos de Nueva York y a músicos de la banda llevando las camisetas. Los ganadores recibirán el 60% de las ventas y también muchas oportunidades de promoción. Para nosotros es un intercambio muy bueno. Está yendo muy bien. Estamos teniendo muchas entradas en el sitio web y estamos recibiendo muchas propuestas. La fecha límite no es hasta el 1 de abril pero ya hemos recibido una docena de increíbles piezas de arte que llegan por correo y por e-mail. Es muy excitante. Para nosotros va a estar muy bien tener una colección de camisetas que representen la idea de la gente sobre lo que ellos escuchan. Siempre que compongo pienso de forma visual. Compongo visualmente, veo lo que escucho. Es inextricable lo uno de lo otro. Es lo que trato de lograr, buscar gente que piense del mismo modo.

El concurso, ¿es sólo en Estados Unidos o está abierto a todo el mundo?


Para todo el mundo. Está abierto para todo el mundo en todas partes.

Vives en Nueva York. Estuvimos hablando hace unas semanas con el pianista Uri Caine acerca de la situación de la música en la ciudad. Nos contó que hay personas que piensan que vivir ahora allí es más difícil que en los viejos tiempos aunque otros piensan que no es verdad, que Nueva York siempre ha sido un lugar difícil. ¿Cuál es tu percepción, tu propia realidad?

No sé lo duro que era antes pero durante los últimos siete años ha sido bastante duro. Trato de mantenerme ocupado y como músico por cuenta propia soy afortunado de poder tocar cinco días cada semana. Llevo así unos cuatro años pero tengo que trabajar tan duro como me sea posible para permanecer aquí. Eso significa que tienes que hacer muchas cosas muy diferentes. Hago muchos bolos de Jazz pero también lidero grupos de todo tipo de géneros. Sólo tratar de estar lo más ocupado posible es una gran educación, un reto continuo. Con la crisis económica sucede que puedes tener actuaciones durante años y, de pronto, te echan sin ninguna explicación. Pasa mucho. Y entonces te encuentras tratando de sobrevivir y preguntándote: ¿qué voy a hacer el próximo mes? Para mí cada año está yendo cada vez mejor y hay muchos bolos ahí fuera. Pienso que la gente tiene que ser creativa a la hora de buscar un trabajo. Estoy trabajando ahora con un par de artistas franceses con un proyecto de música francesa que vamos a llevar a varios restaurantes franceses. Hay muchas cosas diferentes que puedes hacer. Tienes que pensar de otra manera porque hay un número de lugares para tocar Jazz – yo he tocado en todos ellos – que no es suficiente. Ellos también tienen que pagar el alquiler así que no pueden tratar a los músicos tan bien como probablemente les gustaría hacerlo. Hay tanta gente tratando de tocar en estos lugares que es muy difícil hacerlo con regularidad por lo que tienes que buscar diferentes salidas y afortunadamente es algo que me gusta hacer. Me gusta ser muy diverso con mi música así que puedo entrar en cosas muy diferentes y aprender de ellas.

Y hacer todas estas cosas, ¿tiene un límite? Bueno, eres joven todavía.


(Risas) Pienso que para mí hay un límite y es que tengo que amarlo de forma sincera. He aprendido a que no puedo tocar realmente bien a menos que me guste lo que hago. Ese es el límite. Si puedo sentirlo, si puedo realmente disfrutarlo me comprometo y estoy contento de hacerlo. Si es algo en lo que no puedo involucrarme de forma sincera entonces no podré tocar tan bien y al final terminaré por dejarlo. Emocionalmente no tendré tiempo para ello.


Una última pregunta. Anuncias en tu página que  en este año 2011 podremos escucharte en varios trabajos como sideman y como líder. Cuéntanos algo sobre esos próximos proyectos.


Estoy tocando con una joven cantante que se llama Sarah Elizabeth Charles que es increíble. Una de mis mejores amigas y vamos a hacer una grabación a dúo, algo por lo que estoy muy excitado; hemos hecho muchos bolos a dúo. También con Tony Middleton que es un cantante en la mitad de sus setenta años. Tenía un grupo de Doo wop, ha sido mi profesor. He estado tocando con él cada semana durante cuatro años y acabamos de recibir financiación para hacer un disco en febrero. Haré todos los arreglos y tendré a mi banda para acompañarle. También un par de proyectos como sideman: con un cantante y compositor que se llama Gary Brocks, también con el violinista Scott Tixier, que es de París, que va a sacar un disco este año. ¿Quién sabe qué más? También un disco de la actriz de Burlesque Melody Sweets para la que he hecho todos los arreglos y algunas de las composiciones. Toco con ella cada semana. Lo pondré todo en mi sitio web, pondré toda la discografía ahí.

Carlos Pérez Cruz

Traducción: Carlos Pérez Cruz
Corrección: Roberto Barahona