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Luis
Marín (San Juan-Puerto Rico (1963)
está reconocido por crítica y aficionados como uno de los más
talentosos pianistas de jazz
latino y salsa del momento.
Luis empezó a practicar con
el piano a los siete años de edad, iniciando
su formación superior al ingresar en el programa para músicos
profesionales del “Berklee College of Music” de Boston,
institución en la que permaneció durante el periodo 1984-1986.
Ya en los Estados Unidos, Marín simultaneó
sus estudios con la participación en varios grupos de la escena de Jazz
local como “Caribbean express”; “Jorge Arce Grupo Humano” o
“Herman Johnson´s Band”.
De Regreso a Puerto Rico, Luis
trabajó con muchos de los más celebres artistas del mundo del Jazz
latino, la canción popular Puertorriqueña y la salsa como Tito Puente,
Andy Montañez, El Gran Combo o Eddie Palmieri entre otros.
En 1997, los organizadores del festival de jazz de Puerto Rico le dan a
Luis la oportunidad de presentar en público su primera banda como líder
que se denominó “Luis Marín New Jazz Group” y que alternó durante
aquel evento con músicos de la talla de George Benson y Joe Lovano.
Durante ese mismo año, de
forma modesta pero artísticamente brillante, Marín graba junto a varios
amigos su primer disco como líder
titulado “Inconsolable” que
vería la luz dos años después de que fuese registrado.
En esta obra se rinde homenaje
al cantante melódico Puertorriqueño Gilberto Monroig a través de
la interpretación, en clave de jazz instrumental,
de algunos los principales éxitos del homenajeado
junto con un par de composiciones del propio Luis.
En el verano del 2002, Luis Marín comanda un cuarteto de Piano, bajo,
percusión y contrabajo en el “Nuyorican Café” de San Juan de Puerto
Rico dónde registra en vivo el que, hasta ahora, será su segundo y último
trabajo como líder y que vería la luz en el año 2004.
Sobre
la trayectoria musical de Luis y sus planes de presente y futuro charlamos
con él en esta conversación que a continuación os ofrecemos.
Por Anxo Mariz |
Luis,
tu saliste muy joven de
tu Puerto Rico natal para estudiar jazz en
Boston ¿Fue aquel un paso necesario para tu
formación como artista?
En
el año 1984
decido irme a estudiar música de manera
formal. En ese momento tenía que revisar las
alternativas reales para el tipo de género que
me gustaba y la base musical con que contaba en
ese momento. El estudio de la música “clásica”
europea no había sido mi fuerte y mi preparación
en ese estilo era muy pobre. El Conservatorio de
Puerto Rico en aquella época no ofrecía ninguna otra
opción que no fuera en interpretación clásica,
así que descarté esa escuela como opción real
para mí. Había obtenido información sobre
“Berklee College of Music” y me interesó
mucho su propuesta, un poco más abierta a otros
géneros, especialmente al jazz, por lo que
entendí era la mejor opción para mi realidad
como pianista.
Una
vez concluida con éxito tu formación en USA, regresaste
muy pronto a Borinquen al acabar tus estudios ¿No
te tentó la posibilidad de afincarte en USA y
tratar de abrirte camino por allá?
El
deseo de estar cerca de mi familia, adicional a
ser parte del ambiente musical que existía en
Puerto Rico en los años 80, donde el músico
podía tocar una gama extensa de géneros me
tentó mucho a establecerme en mi país.
¿Existen
actualmente alternativas
para un joven músico Puertorriqueño de jazz
que se quiera formar sin salir de su país?
En
el ámbito de la música “clásica” el
Conservatorio siempre ha sido y es una
alternativa real y excelente, comprobada por la
cantidad de instrumentistas cualificados para
trabajos en la isla y alrededor del mundo.
La Universidad Interamericana de Puerto Rico
ofrece hace unos 4 años estudios en música
“popular” y el Conservatorio de Puerto Rico
comenzó
en agosto del 2004 estudios conducentes al grado
de bachillerato en Jazz y Música Afro-Caribeña.
Y,
precisamente,
tu eres profesor en el conservatorio en
esa especialidad de jazz y música Afro-Caribeña
¿Piensas que realmente la cátedra
para la que trabajas puede ayudar a la
difusión y mejora de la música de Puerto rico?
Definitivamente.
En este momento las instituciones cuentan con un
profesorado joven y experimentado en la música
de nuestro país, lo que entiendo puede causar
una revolución pedagógica donde se de
prioridad y se sistematice la enseñanza de
ritmos y géneros que atañen a nuestra cultura
como lo es la salsa, el bolero, los ritmos
tradicionales afro-caribeños y varios otros típicos
de nuestra tierra.
En
tus primeros años como profesional predominan
las
colaboraciones Con grupos salseros y de música
folklórica de Puerto Rico y queda tu importante
actividad como artista
de jazz menos patente para el gran público
¿A que se debe este hecho? ¿Fue algo buscado
debido a que tienes múltiples aficiones
musicales o una necesidad económica por la
imposibilidad de vivir totalmente del jazz?
En
esos primeros 10 años de carrera profesional,
la escena jazzística del país estaba rezagada
(tampoco es que ahora este tan activa como quisiéramos)
y yo tampoco
me sentía preparado para un lanzamiento como
pianista de jazz, pues confieso que la misma
actividad de música comercial me producía un
desequilibrio
entre el tocar por un lado
y el estudio y la práctica del jazz por
el otro.
Además
de
eso, estuve trabajando en la administración
del negocio de mis padres, Vicente y Margarita,
desde el 1990 hasta el 2001, y eso no me
permitía dar un 100% de capacidad a la música.
No es hasta el año
1997 cuando
comienzo a sentirme un poco mas confiado,
luego de haber desarrollado más experiencia
como pianista del género, y es entonces cuando
realizo mi
primer
proyecto discográfico como solista
titulado “Inconsolable”.
Y
ese primer disco, "Inconsolable", se
lo dedicas al vocalista boricua Gilberto Monroig:
Un interprete no compositor
muy conocido en tu país
y en toda Latinoamérica ¿qué tenía de
especial para ti y para tu sensibilidad Monroig
para que le dedicaste tu disco de debut?
El
motivo del disco tiene su origen primero
cuando, a los 26 años, paso a ser pianista de
la orquesta del maestro Mandy Vizoso, trabajando
para él logro acompañar a grandes cantantes
emblemáticos de la era del bolero de los años
40, 50 y 60. Entre esos tuve la oportunidad de
servir de pianista para nombres como Leo Marini,
Fernando Alvarez, Santitos Colón,, Olga Gillot,
María Victoria, Carmen Delia Dipiní , Chucho
Avellanet , Graciela y varios más. Menciono
esto porque creo esta experiencia
influye de manera fundamental en mi visión
como instrumentista, pues no hay duda de que el
escuchar estas voces, dentro de un contexto
generacional que no me era cercano, me ayudó
mucho a entender el valor del cancionero
latinoamericano y hasta cierto punto establecer
ese repertorio como punta de lanza en mis
interpretaciones.
Entre todos esos grandes cantantes que
acompañé en mi epoca en la
orquesta del maestro Vizoso, estuvo en
muchas ocasiones Gilberto Monroig. Este
vocalista
puertorriqueño me impacto de sobremanera
en su estilo interpretativo y en sus rendiciones
del repertorio. Cuando decidí hacer un primer
disco como solista, tomé en cuenta las
dificultades comerciales y la posibilidad de tal
vez no poder hacer otro en el futuro cercano,
por lo que simplemente tome la visión de hacer
un disco como si fuera el último, en vez del
primero. En ese sentido me complací en incluir
canciones del repertorio puertorriqueño y
utilice la figura de Gilberto Monroig como
eslabón que une las composiciones, pues todas
ellas eran parte de su repertorio y por él fue
que las conocí.
En
esta tu primera grabación nos llaman la atención
dos cosas en particular: El juego que hace tu
piano con el saxofón de
José Encarnación en “sollozo”
reviviendo la atmósfera intimista y romántica
de las canciones de Monroig y, ya en las dos
composiciones propias que incluyes,
"Estimado Gilberto" e
"Interior", tu tendencia a transmitir
ideas y palabras sin letra más allá de los
meros acordes y ritmos. ¿Estás de acuerdo
respecto a esas dos
características significativas del
disco? ¿Señalarías alguna otra característica
importante
de “inconsolable”?
Respecto
de la primera parte de tu pregunta: El tema
grabado a dúo titulado “Sollozo” fue
grabado en vivo en el festival de jazz Heineken
de 1997 en Puerto Rico. Intentamos José y yo
establecer una conversación entre dos amigos
sobre un tema de bolero tradicional y ver cómo
podíamos divertirnos un poco con él, sin más
pretensiones. "Estimado Gilberto" es
un intento de componer un bolero dentro de mi
perspectiva e "Interior” fue una pieza
“bono” que no entra en el contexto romántico
del disco, pero creo que cierra muy bien la atmósfera
que en su totalidad el trabajo representa.
Lo
único que puedo añadir respecto a este disco
es que a la gente que frecuentemente no
escucha jazz
le gusta mucho porque dicen que es
relajante. Eso me gusta.
En
el año 2002
llega tu segundo y,
hasta la fecha, último disco como líder:
El "Live at the Nuyorican Cafe vol.
II" en que pasas del, relativamente, amplio
elenco de músicos del primer disco
a un escueto cuarteto de bajo, batería,
percusión y piano
y desaparece el saxofón que tanto juego
había dado en tu anterior grabación.
Igualmente los temas tienen mayor extensión que
en tu primer trabajo ¿A que fueron debidas
estas novedades?
Este
disco es básicamente producto de la casualidad.
El día que tocamos en el café, solamente íbamos
a cumplir un compromiso profesional de tocar esa
noche allí. Sucede que el dueño había
comprado en esos días un equipo de grabación
para el local y nos preguntó si lo podía
probar con nuestra presentación. Contestamos
que sí, con el compromiso de que luego nos
diera una copia para escucharla. Un socio del
dueño, Jefferson Braswell, escucho el trabajo y
se interesó en lanzarlo al mercado como una
grabación comercial. La escuchamos y entendí
que para haber sido grabada como un simple
“guiso”, como decimos en Puerto Rico, no
estaba mal. Accedimos a su comercialización y
salió el disco al mercado.
En
el disco del "nuyorican" vemos que
vuelves a apostar por los clásicos
de Puerto Rico en temas como
"campanitas de cristal" o "el
cumbanchero", junto al standard de jazz "beatiful
love", pero también das la sorpresa
de introducir a Augusto Algeró y Joan
Manuel Serrat en clave instrumental y de jazz ¿Te
interesa la música llamada de
"cantautor"? ¿Por que no te decidiste
a registrar en este concierto alguna composición
propia como hiciste en el primer disco?
Siempre
me interesa cualquier canción que tenga
estructura y melodía artística.
La
causa de no haber incluido ninguna composición
propia en este segundo disco es que, para mí, la
composición no era una prioridad, y en el
contexto del grupo que tocamos esa noche era más
fácil trabajar un repertorio sencillo y que no
requiriera ensayos.
El
primero de tus discos fue grabado “entre
amigos" y con unos recursos limitados y el
segundo en un pequeño club de San Juan: ¿Fue
esta parquedad de medios algo premeditado o,
realmente, esta duro lo de sacar un disco de
"latin jazz" con medios materiales
suficientes en Puerto Rico?
En
el momento que se encuentra la industria, creo
que cualquier trabajo es duro de sacar. Por otro
lado, los avances tecnológicos que la han
afectado, a su vez permiten que trabajos como
este disco puedan ver la luz. Aún así, en
Puerto Rico específicamente el apoyo al trabajo
musical no comercial, en términos de difusión,
es bastante dificultoso y limitado.
Y
hablando sobre medios y recursos, hemos
observado que
en tus discos y varios de tus conciertos
empleas el piano eléctrico: ¿Es esta
una decisión puramente artística en función
del sonido que deseas obtener o viene también
determinada por otro tipo de circunstancias?
Viene
fundamentalmente determinado por la
circunstancia de la falta de prioridad artística
en varios lugares, donde no se invierte en
pianos acústicos. Este factor implica
que pianistas como yo y mis colegas nos
veamos limitados a utilizar pianos eléctricos
que al final no permiten transmitir todos los
colores y ambientes que el jazz
requiere.
Bueno
Luis ya vamos llegando al final de
la conversación pero, antes de
despedirnos,
cuéntanos un poco
que planes de futuro tienes: ¿Llegará
pronto el tercer disco?
En
este momento todo el trabajo que tengo es como
pianista acompañante, sumándole que mi nuevo
trabajo como profesor de piano es algo que me
gusta mucho y ese entusiasmo no me ha permitido
darle más seguimiento a mi carrera como
solista. En todo caso, tengo planes de grabar
este verano un disco en estudio
.
Además,
siempre procuro mantener actualizada mi página
Web www.luismarin.com
, la cual os invito cordialmente a visitar,
con mis
últimos proyectos y novedades.
DISCOS:
Luis
Marín
- "Inconsolable"
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