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HAFDÍS BJARNADÓTTIR

Hafdís Bjarnadóttir es una guitarrista islandesa (Reyjkavik 17/08/1977) formada entre su país y Dinamarca donde en 2009 terminó sus estudios de composición en la Royal Danish Academy of Music. En 2002 publicó su primer disco, , y en 2009 Jæja. Su música suena en contextos diversos (exposiciones, danza...) y está formada a partir de una compleja red de influencias sonoras. Entre sus hitos se encuentra Kronan, una composición a partir de cartas y gráficos de los bancos de Islandia.

Lo que puedes leer a continuación es una transcripción de la entrevista emitida en el Club de Jazz con fecha 20 de julio de 2011. También puedes escucharla en su versión original en inglés.

En primer lugar permíteme empezar con, para mí, una curiosidad: tu versión de Aivaliotiko, tema tradicional griego del que haces versión en tu disco Jæja, porque cuando la escuché por primera vez me sonó como la banda sonora de un western con John Wayne a caballo pero no en el desierto sino entre los glaciares de Islandia. Y no soy el único al que se lo pareció. ¿Cómo encontraste esta canción y qué te resultó tan interesante como para hacer tu propia versión?

Mi padre fue a Grecia y tengo una prima que ha estado viviendo allí durante muchos años. Mi padre compró un CD de música griega y esta canción estaba en él. Pensé que era realmente una canción extraña y me encantó. Me suelen gustar cosas que son extrañas. Y las escalas que había en ella me parecían fascinantes. En un momento dado sufrí un accidente en mi mano y tuve que dejar de tocar durante todo un mes. Así que para hacer algo con mi tiempo decidí transcribir esta canción. Escribí las notas y cuando mi mano mejoró traté de tocarla. Tengo un amigo griego que se llama Christos Farmakis que es compositor y recuerdo que dijo que la canción nunca más le iba a sonar griega, así que creo que entiendo lo que dices con lo de los glaciares y todo eso. Quizá no me resulte posible hacerlo a la manera griega.

No es eso lo que nos gusta escuchar de ti, música griega, sino tu propio punto de vista sobre la música griega desde tu perspectiva islandesa.

Me alegra escuchar eso porque a veces me preocupa ofender a los griegos.

Ya sabes que si intentas hacer versión de algunas canciones tradicionales – no importa en qué país – encuentras siempre gente que piensa que estás cometiendo un error.

Cuando puse Aivaliotiko en la radio hice una pequeña broma porque es una canción griega tocada por una artista islandesa. Así que es música del país europeo que está siendo robado oficialmente de una manera más evidente por lo que llamamos “mercados” tocada por una artista del país que ha dicho no a este robo oficial.


(Risas) Es divertido, de alguna manera es una coincidencia. Es una manera divertida de ver esta canción… quizá deba buscar más canciones de países con problemas financieros. (Risas)

Desde que descubrí tu música en 2006 muchas cosas han cambiado en Islandia. Entonces era una especie de país milagroso con el nivel de vida más alto y ahora estáis viviendo, de alguna manera, lo contrario. ¿Cómo describes este asombroso cambio en Islandia y cómo te ha afectado personalmente?


Para decirte la verdad hay mucha gente aquí a la que no le ha afectado demasiado. Es sobre todo la gente que pidió préstamos justo antes del crac la que está teniendo algunos problemas financieros. Fue la gente más rica la que perdió más así que en ese sentido para los artistas y para los músicos es… bueno, ¡quizá es un poco igual para nosotros! Porque vemos que hay menos fundaciones dedicadas al arte. Los festivales no tienen dinero así que es más difícil lograr trabajo. Pero también diría que hay muchas cosas buenas que han salido de esto. La gente está encontrando más formas de vivir sus vidas y está ahorrando dinero, porque estábamos gastando demasiado. Ha sido un buen puntapié para Islandia. (Risas) Creo que lo merecíamos. (Risas)

No sé si sabes que en España se inició en Mayo un movimiento llamado 15M para protestar contra esta situación y que muchos de los que lo forman tienen Islandia como un modelo. Incluso el cantante islandés Hörður Torfason vino a España para apoyar el movimiento. ¿Crees que la gente de Islandia está completamente decidida a resistir contra la presión del poder económico internacional? ¿Tienen, o tienes tú incluso, miedo de las consecuencias

No lo se. Creo que la gente no está de acuerdo así que votamos y mucha gente votó que no deberíamos pagar las deudas de los bancos privados y cosas así. Se trata de eso. No es que la gente no crea que los que lo perdieron no deban recibir dinero sino que no sienten que la gente normal, que los trabajadores islandeses, deban pagar a algunos bancos que han gastado demasiado. Creo que esa es la cuestión. Mucha gente siente que no tiene que pagar por otras personas que, de algún modo, han estado jugando.

Y tú, ¿no tienes miedo de las consecuencias que pueda traer la postura del pueblo de Islandia?

Sí, lo tengo. ¡Siento miedo! Pensaba que era un gran riesgo votar que no porque siempre he pensado que, de alguna manera, deberíamos ser parte de la solución pero después he escuchado mucho que Landsbanski, el banco islandés del crac, tiene suficiente como para pagarlo todo. Así que la gente dice: tienen el dinero, el banco puede pagar, así que no deberíamos pagar, que lo haga el banco. ¡Sólo espero que paguen antes de que entremos en problemas! (Risas)

 ¡Tenéis que resistir! Como te comenté antes sois una especie de modelo para el resto de Europa. En España el movimiento 15M tiene su mente en Islandia como una especie de ejemplo del que no todos los medios están hablando porque no quieren que la gente sepa que en Islandia hay otro punto de vista sobre la solución de esta crisis económica. Así que, ¡tenéis que resistir!

Soy una persona precavida así que tengo miedo de tomar riesgos como estos pero en general estoy de acuerdo con la gente que dice que no deberíamos estar pagando por los bancos porque, cuando los bancos estaban ganando dinero, no obtuvimos mucho de ellos así que, no lo sé, estoy de algún modo de acuerdo con la idea de resistir sobre lo de pagar y que los bancos lo hagan. Y también pienso que se lo pueden permitir. (Risas). Tengo la sensación de que se lo pueden permitir así que ellos deberían pagar y no nosotros, los contribuyentes.

Estamos hablando de la crisis financiera y tenemos que explicarles a nuestros oyentes que has compuesto una obra a partir de gráficos y cartas de los bancos de Islandia. Creo que necesito una explicación. ¿Cómo has conectado cartas y gráficos con la creación musical?

Estuve estudiando en Dinamarca de 2007 a 2009 y cuando me mudé allí el cambio de moneda era realmente beneficioso para los islandeses; todo era muy barato y estábamos muy contentos. Pero gradualmente empezó a caer así que pude sentir en mis propios bolsillos que estaba cayendo y también vi algunos gráficos. Mi banco me envió una carta sobre todo ello justo antes del crac. Estuve revisando la carta, vi los gráficos y pensé que tenían un aspecto tan bueno, ¡eran tan dramáticos! ¡¡Una caída dramática!! (Risas) Y pensé que tenía que haber un modo de hacer música con todo eso. La corona islandesa, que es nuestra moneda, se colapsó y los gráficos iban totalmente hacia abajo y ahí es cuando pensé: debería empezar con ello ahora.

Empecé a escribir la composición creo que a finales de enero así que usé los gráficos de a partir de cuando me había ido a Dinamarca hasta el día en que empecé a componer. Escribí a mi banco y me enviaron la información así que me encontré con un montón de números que tenía que convertir en música de algún modo. Creé un sistema. Por ejemplo, ciertos números los relacioné con ciertos tonos. Y tenía un sistema por el que cuando iban para abajo la tonalidad era más grave y cuando subían más aguda, cosas así. Cuando el crac aparece en los gráficos es cuando puedes escuchar en la música que algo cambia por completo porque cae de inmediato. Sentí que la composición casi se escribía por sí misma, casi no tenía que hacer nada, simplemente seguir mi sistema (Risas). Además echaba un ojo a las noticias sobre Islandia mientras estaba pasando, mientras escribía la música.

Todo lo que escuché y vi, como las protestas en la ciudad, la gente golpeando sus cacerolas, cosas de la cocina que habían llevado al centro y golpeándolas para hacer ruido pero de una forma rítmica… era un ruido muy musical; podías encontrar desde abuelas a adolescentes tomando parte en las protestas, fue muy sorprendente. Estos ritmos y sonidos los puse igualmente en la música y al final de la pieza, ya que en ese momento no podía imaginar qué iba a pasar, simplemente pensé que todo iba a ser una locura y no sabía cómo iba a acabar, decidí hacer que mi música fuera a la naturaleza. Todavía tenemos nuestra naturaleza. Acabo de estar hace poco en un faro en el medio de la nada, no había conexión telefónica, nada ahí fuera y entonces pude darme cuenta de que esta vida en la ciudad con las noticias, los emails, los teléfonos, no lo es todo.


Sí, está muy desconectada de la naturaleza. Cuando vas a la naturaleza y tratas de entender lo que pasa en la ciudad… cuando miras la televisión o lees los periódicos y vas a la naturaleza es algo extraño porque el contraste es tan profundo, tan chocante.


Sí, es un gran contraste, es verdad. Lo gracioso es que cuando hace un par de semanas volví de este faro me sentí realmente extraña por volver. De algún modo fue deprimente estar de vuelta y conectada a al mundo exterior.

¡Como a mí! por ejemplo.


¡Oh! ¡¡No!! Esto es divertido (Risas). Está bien.

Así que esta composición a partir de los gráficos y cartas de los bancos islandeses tiene una especie de final feliz relacionado con la naturaleza… pero puedes continuar con la composición hasta que la crisis económica termine. Así que es una composición sin terminar todavía.


Sí, de algún modo la he continuado. Es casi una coincidencia pero cuando estaba en Dinamarca también echaba mucho de menos Islandia. Sentía mucha nostalgia. Echaba de menos las montañas, los glaciares y todo eso. Suena como un cliché porque todos los músicos en Islandia aman la naturaleza y todo eso pero es verdad, es una naturaleza muy diferente que, por ejemplo, la de Dinamarca. Algunas personas dicen que es como la luna. Desde que volví a casa he estado escribiendo música que está conectada de alguna manera a la naturaleza, al clima, a cosas así. Una de las composiciones que he hecho recientemente la hice a partir de previsiones del tiempo así que, sí, de alguna manera, he vuelto a la naturaleza.

Creo que has estado grabando sonidos de ambiente, sonidos de la naturaleza con tu grabadora si no estoy equivocado.


Sí, es verdad. He estado grabando y coleccionando sonidos de la naturaleza en Islandia. Mi idea es hacer un CD con estos sonidos y también con composiciones. Esto es lo que tengo planeado ahora. Quiero hacer un doble CD y uno de ellos sería sólo de sonidos de la naturaleza para que puedas imaginar que estás allí o escucharlos y relajarte… Realmente todavía no he decidido si sólo deberían ser relajantes o también perturbadores (risas) porque tenemos mucho de ambos sonidos. Sonidos inquietantes de los glaciares o cosas así.

Depende de la persona. No sé si has visto esta película de Clint Eastwood, Medianoche en el jardín del bien y el mal, en la que el personaje interpretado por John Cusack viaja a Savannah y necesita escuchar grabaciones del tráfico de Nueva York para conciliar el sueño.


¡Oh! Está muy bien. ¡Suena genial!

Así que si escucha el sonido de la naturaleza de Islandia puede que para él sea una especie de banda sonora de película de terror.


Sí, es genial. Estuve hace poco grabando en un glaciar muy temprano una mañana y volví a escuchar la grabación… es esto de que se eleva de repente hacia el cielo con mucho ruido. Yo estaba sola, era todavía mayo, estaba helando… y después volví a escuchar la grabación, había un largo silencio y de pronto empezaba el sonido y pensé que iba a tener un ataque de corazón. (Risas) Era tan perturbador que, sí, me pregunto si debería publicar esos sonidos. Quizá en un CD diferente con sonidos de miedo. (Risas).

Si pensamos en una comunidad pequeña como la islandesa con poca población (aproximadamente trescientos veinte mil habitantes); si pensamos en que Islandia es una isla en medio de ninguna parte, podríamos creer que la escena musical sería realmente cerrada y conservadora. Pero cuando escucho tu música la encuentro realmente abierta. Es una red realmente compleja de sonidos y estilos. ¿Cómo describes tu educación musical y tu entorno musical?

Empecé a tocar la guitarra por mi cuenta cuando tenía once o doce años, intentando aprender de lo que escuchaba; pillaba cosas por oído, fundamentalmente Rock y Blues, también quizá algo de Folk, incluso algo de Clásica. Así que todo lo que escuchaba y me gustaba intentaba tocarlo. (Risas). Cuando tuve dieciocho empecé a estudiar guitarra de Jazz en una escuela aquí que es probablemente la única escuela, al menos entonces, que enseñaba Jazz a un nivel avanzado. Terminé esos estudios y entonces escribí la música para el CD . Esa grabación tiene muchos elementos jazzísticos, es probablemente más jazzy que la otra, Jæja. En 2007 grabé la mayor parte de las canciones de Jæja. Antes, en 2004, empecé a estudiar composición Clásica. Pero creo que los estudios de música Clásica en Islandia son muy abiertos y en la academia permiten que la gente sea, de alguna manera, ella misma. Así que la gente mezcla todo lo que le gusta y creo que hay muchos aquí que hacen eso. Pero también creo que es porque nosotros no tenemos una tradición musical muy antigua en este tipo de música. Tenemos esa extraña tradición de música vocal que está relacionada sobre todo con el texto y que suena más o menos como ovejas. (Risas)

¡¿Como qué?!


Como ovejas. Es música muy extraña (Risas). Canciones de ovejas hechas por humanos. (Risas) No tuvimos ningún tipo de tradición de música Clásica hasta 1800 en que la gente empezó a estudiarla. Quizá a mediados del siglo XIX. Así que está también conectado con eso de que los músicos en Islandia realmente no sienten que tengan una tradición tan grande del pasado. De ese modo la gente se siente más libre de mezclarlo todo. Quizá otra gran razón es que somos tan pocos que tienes a las mismas personas tocando en la Orquesta Sinfónica de Islandia, también en la Big Band y haciendo todo tipo de cosas. Así que la gente toca en muchos tipos de proyectos.

Creo que es una ventaja, esa idea de poder tocar en contextos muy diferentes y no sólo de una manera que creo que es lo más habitual en Europa.


Sí, puede ser. No estoy realmente segura de cómo es en otros países. Creo que en las Islas Feroe, que son unas pequeñas islas próximas a Islandia, tienen un poco lo mismo. Son incluso menos gente que en Islandia, son realmente muy pocos y funcionan un poco de este modo, mezclándolo todo.

Durante este año he estado entrevistando a diferentes músicos que tienen en común que tocan una música que podemos llamar Jazz debido a su bagaje profesional pero que no es tan fácil de describir en términos tradicionales. Pienso que sucede lo mismo con tu música. Lo primero, ¿te consideras a ti misma músico de Jazz?

No lo sé. Me lo pregunto a veces. No estoy segura. Mi disco Jæja fue nominado para los Premios de la Música de Islandia en el apartado de “Mejor disco de Jazz del año”. Conozco a mucha gente a la que esto no le gustó porque decían que no era Jazz. No lo sé. También yo me lo pregunto: ¿es Jazz o no? Nunca sé cómo llamar a mi música. Cuando la gente me pregunta qué tipo de música toco simplemente digo que no lo sé.


Música, sólo música.


Sí, algo así. Una mezcla de todo un poco, suelo decir.


Desarrollas tu música en contextos musicales muy diferentes con sonidos que proceden, aparentemente, de mundos musicales desconectados. ¿No crees que estamos viviendo un momento en el que las fronteras tradicionales entre estilos están desapareciendo? Ya has explicado que en Islandia no hay tradición musical pero sí quizá en el resto del mundo estamos viviendo esta especie de ruptura de fronteras.


Sí, lo espero porque da mucha rabia cuando la gente empieza a agruparse alrededor de este tipo de de música o de aquél otro y otro y esta música es más importante que esta otra y bla bla bla y eso es muy molesto porque pienso que probablemente en la mayoría de las músicas encuentras algo fascinante, siempre puedes encontrar algo bueno. No puedo pensar en ningún tipo de música en que yo no haya encontrado algo que me gustara. Puede que la gente use a veces demasiado la música para definirse socialmente. A mí realmente no me gusta eso. Me gusta cuando todo es equitativo y la gente está a la par. Quizá también es porque mis padres, en particular mi padre… él no es músico, soy la primera de mi familia que es músico. Él escucha de todo, está fascinado por todo tipo de músicas. No es músico, no está conectado socialmente con los músicos ni nada por el estilo y creo que eso es fascinante. Es divertido romper las fronteras y hacer que la gente escuche cosas diferentes a las que está acostumbrada. Así que la gente que escucha Jazz si escucha mi música quizá escuche algo más. También la gente del Clásico si escucha esta música escuchará elemento de las otras.

Creo que es importante este tipo de mentalidad. Estás hablando en un programa llamado Club de Jazz pero estamos hablando contigo precisamente porque tú haces tu propia música con tus propias características sin tratar de imitar ni mantener esta idea de tradición que alguna gente tiene en mente. Así que esta es la razón por la que estamos hablando con Hafdís Bjarnadóttir en el programa.

Quizá la evolución no sea lo más importante en la música, porque realmente se puede disfrutar de música que suene muy familiar, pero, ¿dónde encuentras las posibilidades de evolución en el Jazz y en la música en general? ¿Están las posibilidades relacionadas con las nuevas tecnologías o piensas que hay espacio suficiente para crear nuevos sonidos con instrumentos acústicos?


Sí, lo creo. Creo que es divertido seguir lo que está pasando en la música contemporánea como con Lacherman, que es alguien que recuerdo que ha estado explorando sonidos extraños de los instrumentos. A veces esta música contemporánea es realmente difícil de escuchar para mucha gente pero es divertido robarle algunas ideas (risas) y ponerlas en contextos que, de algún modo, son más agradables para el oído. Siempre he pensado que todo lo que te venga a la cabeza probablemente puedas usarlo de algún modo. Por ejemplo estuve trabajando con el acordeón y estuvimos grabando y recuerdo que algunas veces decía algo entre grabación y grabación, hacía algunos ruidos con el acordeón, sonidos extraños que después usé en la música; usé los sonidos que se produjeron entre medias de las grabaciones dentro de las grabaciones. Así que creo que las nuevas tecnologías son divertidas de utilizar, todo es fascinante. Yo uso y creo que todo el mundo debería usar sin miedo cualquier sonido.

En tu música se pueden escuchar instrumentos acústicos, tradicionales, también algo de electrónicas y voces o incluso instrumentos nuevos o modificados. Es una mezcla que crea el peculiar sonido que define la extraña belleza de tu música que suena antigua a la par que completamente nueva.

Gracias, me alegra escucharlo. Me he alegrado mucho cuando has dicho lo de los nuevos instrumentos modificados. Soy parte de un grupo de compositores en Reykjavik llamado S.L.Á.T.U.R. y una de las cosas que les gusta hacer es crear nuevos instrumentos. Cogen todo tipo de basuras y cosas que reúnen y pegan para hacer algún tipo de nuevo y extraño instrumento.

He visto una fotografía de una especie de instrumento con la boquilla de la trompeta y dos pistones pero no sé si realmente es un instrumento o cuál es su sonido… ¿Puedes explicarme de qué se trata si sabes de qué te estoy hablando?

(Risas) Sí, sí, sé de lo que estás hablando. Es comida con partes de la trompeta dentro así que no es un instrumento. La persona que hizo esto puso partes del instrumento en esta comida tradicional islandesa llamada Slátur. No sé si conoces la comida escocesa llamada Haggis, que es realmente extraña, hechas de tripa de oveja que mezclan y ponen dentro de esto. Así que no creo que este instrumento funcione. Uno de mis amigos de S.L.Á.T.U.R., que se llama Aki Asgeirsson, hizo un instrumento que tomó una parte del trombón y otra de la tuba, las unió y creó una especie de tuba-trombón. Son muy divertidos estos experimentos con los instrumentos.

En tu biografía se lee que tus composiciones no son fácilmente definibles pero que podrían ser descritas como una mezcla de Jazz, Rock, Clásica, Folk y otras influencias. Suena a que escuchas de todo. Si pudiéramos echar un vistazo a tu discoteca, ¿qué encontraríamos allí?

Esa es una Buena pregunta. Encontrarías mucho de Frank Zappa, mucho de Frank Zappa en mi colección. Música del Renacimiento, Jazz islandés, música Contemporánea, algo de Rock progresivo de los 70, Led Zeppelin, música griega… no me acuerdo de todo lo que tengo. Algo de música hippie incluso. También algo de pop antiguo.

Tiene sentido, no sólo por lo de Frank Zappa, sino también la idea de todas estas diferentes músicas porque es a lo que suena tu música. Tu colección de Cds está reflejada en tu música.

Sí, estoy muy contenta por eso. Ahora me acuerdo también de un CD de música de China, con instrumentos chinos, también música paquistaní, todo tipo de cosas.


¿Cómo te ha ayudado internet en tu desarrollo musical? La idea de estar conectada y escuchar música de todas partes. No sé antes de internet era tan fácil para ti escuchar todas estas músicas de todo el mundo.

Sí, internet ha cambiado mucho en mi vida. Compro mucha música de iTunes; cuando empezó Myspace estuve mirando todo lo que el mundo hacía y es divertido porque puedes conectar con todo tipo de gente, como tú por ejemplo. Nos hemos conectado gracias a internet. Pienso que internet hace el mundo muy pequeño, de algún modo todo es muy fácil. Para mí ha cambiado mucho a la hora de publicar mi música, para hacer que se escuche. Porque mi primer CD, , lo publiqué a través de una compañía de discos de aquí, de Reykjavik, pero ahora sólo quiero publicar por mí misma porque puedo controlarlo todo y hacer lo mismo que pueden hacer las compañías de discos. Pongo mi música en iTunes, también en tiendas si quiero. Cualquiera puede ahora publicar CDs. Ya no es tan caro para hacerlo por tu cuenta e incluso lo puedes hacer gratuitamente con cualquier programa que tengas en el ordenador. Simplemente grabas algo, lo publicas en internet y ni siquiera necesitas hacer un CD.


Cuando tienes una mentalidad abierta y creas música tan personal sin una referencia estilística clara puede ser problemático encontrar lugares en los que poder tocar porque los del Jazz piensan que no es muy jazzística, los rockeros que es suficientemente rockera, los del Clásico que es demasiado folk, los folkies que es demasiado intelectual. ¿Has encontrado este tipo de problemas para tocar o para que tu música suene en los medios?

Sí, a veces. Los del Jazz dicen que es demasiado rockera o clásica. Me lo encuentro a veces pero realmente no me importa, no le doy importancia a estas cosas. Porque aunque no es como el mainstream realmente no... Siempre trato de poner en marcha proyectos, de hacer cosas para que la gente venga y escuche y es realmente divertido. Creo que la gente que suele comprar mi música o escucharla lo hace con el corazón y la mente realmente abiertos, no tienen muchos prejuicios. No sé si es verdad pero lo siento así, que la gente que escucha esto es gente muy abierta a la música en general.


Y, ¿crees que la gente que escucha Rock es más abierta que los oyentes del Jazz? Al menos que los de un Jazz tradicional o mainstream.

No lo sé. Creo que no necesariamente. A mí me parecen igualmente abiertos. Hay gente del mundo del Rock aquí en Islandia que me han dicho que realmente les gusta mi CD y todo eso y también algunas personas del mundo del Jazz, así que no lo sé. No estoy segura. Es divertido con la gente del Rock porque ellos, a su manera, también tienen tradiciones estrictas. Es curioso porque yo pensaba que de alguna manera la escena del Rock sería más abierta pero he visto que son también restrictivos en algunos aspectos. Pero de vez en cuando aparece una banda que rompe estas tradiciones.

Tu trabajo musical está relacionado no sólo con tocar conciertos y grabar discos, también está relacionado con diferentes expresiones artísticas como exposiciones, danza… ¿Es algo que realmente te guste o que haces para pagar los gastos?

Para pagar mis gastos doy clases.


Como la mayor parte de los músicos del mundo.

Sí. Pienso que cada proyecto que he hecho ha sido porque he querido, porque me he divertido haciéndolo. Creo que también estoy muy abierta a proyectos realmente muy diferentes. También me gusta retarme al igual que me gusta hacerlo con la gente enfrentándola a nueva música a la que no está acostumbrada. Como cuando tengo peticiones como la del año pasado para hacer tangos para una banda de tangos. Entonces pensé: ¡Tangos! ¡¡Dios mío!! No tengo ni idea de tangos. Parece algo muy restrictivo hacer un tango. Hay una gran tradición en ello así que, qué puedo hacer. Pensé que era un reto realmente grande. Así que dije que sí, que lo haría. Y yo no sabía nada sobre ello.

Islandia es un país bastante desconocido en lo que se refiere a sus expresiones artísticas.

Realmente no lo sé. No sé si la gente conoce muchas bandas aparte de la escena del Rock

Si preguntas a la gente sobre la música islandesa el primer nombre que generalmente les viene a la mente es Björk.

Sí, es verdad.

Si no estoy equivocado Björk hizo una especie de disco de Jazz al inicio de su carrera

Sí, es verdad. Es una grabación muy buena que se llama Gling-Gló con el pianista Guðmundur Ingólfsson que es legendario aquí en Islandia.

¿Cuál es la consideración de Björk en su país?

Ella es aquí casi como una especie de héroe nacional. Ha luchado mucho por la naturaleza también así que creo que tiene ganado el corazón de la gente aquí. El pasado invierno organizó un karaoke que fue sorprendente. Yo fui a la Nordic House y ahí había todo tipo de gente cantando todo tipo de canciones en el karaoke con la propia Björk. Así que estuvo cantando con la gente de la calle, había gente famosa y cualquiera podía subirse y cantar.

¿Tú subiste?

Sí, lo hice. Mi hermana interpretó uno de esos poemas en los que la gente canta, como te dije antes, como si fueran ovejas. Estuve cantando con ella para hacerle una especie de acompañamiento.

Háblanos de la comunidad jazzística de Islandia. ¿Cómo describe el tipo de Jazz que podemos encontrar allí?

Pienso que hay músicos de Jazz muy diferentes. Puedes encontrar algunos músicos tradicionales muy buenos. También gente como yo que no sabe si es o no músico de Jazz. Creo que encontrarás cualquier cosa entre medias de esos dos grupos. Uno que me gusta mucho es el guitarrista Hilmar Jensson que es realmente brillante y toca a veces Jazz tradicional y a veces algo completamente diferente; Folk… es difícil igualmente de describirlo. Hay otro que se llama Skúli Sverrinson que es un bajista que vive en Nueva York que también está haciendo música muy brillante. Muchos de estos músicos trabajan con cosas muy diferentes. Incluso los músicos de Jazz tradicional que ahora recuerdo como el saxofonista Sigurour Flosasson que es muy bueno y al que estuve viendo el otro día tocando con la Orquesta Sinfónica de Islandia. Así que pienso que la gente lo que quiere es trabajar junta en todo tipo de direcciones. Tengo que reconocer que no he ido a muchos conciertos de Jazz últimamente. Debería ir a más. (Risas) Es curioso porque como trabajo todo el día con la música prefiero a veces ir a ver una película…

Es normal. Me he encontrado con muchos músicos que no escuchan la música de otros porque están todo el día con sus composiciones, ensayos… Así que no quieren escuchar más música el resto del día.

A pesar de eso voy a algunos conciertos y no me canso nunca de la música.

¿Qué me dices de lugares para tocar tanto allí en Reykjavik como en el resto del país?

Tengo que mencionar un sitio que está aquí cerca y que se llama el Café Rossenbeck que es mi lugar de conciertos favoritos aquí en Reykjavik porque hacen todo tipo de música. Puedes escuchar música pop, Jazz, Rock, Contemporánea, Clásica… hacen de todo. Siempre que vas a este sitio puedes encontrar algo que escuchar. Así que si voy al centro para ver qué está pasando voy allí. Siempre hay algo interesante. El otro día fui a un concierto de arpa y percusión, la gente bebiendo cerveza mientras escuchaba esta música realmente extraña. (Risas). Al día siguiente fui a escuchar a una banda que tengo la impresión de que estaban completamente borrachos, tocaban una música tipo pop relajante… así que tengo que decir que este lugar es el mejor al que ir. Han abierto recientemente otra sala de música que se llama Harpa.

Así que cerráis los bancos y abrís salas de concierto

Sí. (Risas) Mucha gente está discutiendo todavía sobre esta sala pero creo que acoge todo tipo de músicas. Voy a hacer algo allí en octubre, me han invitado a hacer un concierto con algunos músicos. Tiene Rock, Clásica, incluso parte del Festival del Orgullo Gay se celebrará allí. Así que todo va a pasar allí.

¿Y en el resto del país?

Sí, en Akureyri también hay buenos sitios. Es una ciudad realmente hermosa al norte de Islandia y hace poco estuve en un festival en Isafjördur. Tienen dos festivales realmente muy buenos. Es una ciudad de unos 3000 habitantes y está lejos de todas partes, en los fiordos occidentales. Tienen festival de Rock muy famoso llamado Aldrei fór ég suður y tienen cosas muy diferentes en su programa. Coros masculinos, bandas de rock, de acordeón… de todo. Así que siempre es divertido. Está este tipo que se llama Mugison que ha girado por todo el mundo sobre todo con la guitarra acústica y su padre, durante el festival, cocina bacalao para todos los músicos. (Risas) Invita a todos los músicos a que vayan a comer bacalao. Es un sitio muy acogedor. También tienen un festival de música Clásica Contemporánea durante junio. Durante el verano hay festivales por todo el país. Festivales y conciertos por todas partes. Así que sí, están pasando cosas incluso en estos pequeños lugares. Y en casi todos los pequeños pueblos tienen un coro, mucha gente canta en coros y los coros de hombres son muy comunes.


¿Cuáles son los puntos fuertes y los débiles de vivir en un país tan pequeño como Islandia?

Bueno, el punto débil es que básicamente es siempre la misma gente la que viene a los conciertos…


Eso es que les gusta, por eso repiten.

Sí es algo bueno pero es verdad que a veces tienes conciertos con muy pocos espectadores. Tampoco vendes muchos CDs aquí, poca gente los compra pero aún así hay muchos músicos. Es increíble la cantidad de bandas y músicos. Así que por un lado es bueno y por el otro no tanto. Siempre está pasando algo, siempre hay conciertos, todos los días, y aunque Reykjavik es una ciudad pequeña cada noche hay música en directo, de todo tipo, lo que es muy extraño dado lo pequeña que es la ciudad. Otro punto algo triste de vivir aquí es que es siempre muy caro salir de aquí, tener conciertos en otros países porque siempre tenemos que volar, coger un avión y no es tan barato. Pero una vez que estamos en Europa podemos viajar a todas partes.


Es uno de los problemas de vivir en medio de ninguna parte. Una última cuestión que define cómo vives y tus posibilidades para vivir de la música es saber cuántas horas a la semana enseñas música.

Tengo dos días por semana así que tengo dos días para enseñar y tres para componer y trabajar en la música. Y realmente me gusta este balance porque también me gusta enseñar. Enseño sobre todo a adolescentes y niños desde ocho años. Haciendo eso me mantengo conectada, de alguna manera, al mundo real. (Risas) Ellos me enseñan también la música que escuchan así que siempre puedo estar al tanto de lo que está pasando, de las novedades, en qué están interesadas las nuevas generaciones. Y también me gusta ver lo contentos que se ponen los chicos cuando ven que pueden, que si estudian pueden hacer lo que quieran en música. Esto me da realmente buena energía


Carlos Pérez Cruz


Hafdís Bjarnadóttir al terminar la entrevista en un café de Reykjavik