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DANILO REA

Danilo Rea
© saintlouismanagement
Danilo Rea (1957) es uno de los pianistas italianos de
Jazz más reputados. Formado en el Conservatorio Santa Cecilia de Roma,
comenzó su actividad profesional a mediados de los setenta con el Trio
di Roma. Doctor 3 (junto a Enzo Pietropaoli y Fabrizio Sferra) ha sido
su grupo más longevo. Combina su faceta jazzística con la colaboración
con cantantes como Mina y con la actividad pedagógica en el
conservatorio romano. Forma parte de Un incontro in Jazz junto
al cantante Gino Paoli.
Lo que puedes leer a continuación es una transcripción de la entrevista
realizada antes de su
concierto en Madrid del
21 de enero de 2012 y
emitida en un especial Club de Jazz con fecha
1 de febrero de 2012. También puedes
escucharla en su versión original en
italiano.
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Fotografía de
portada de la
web de Danilo Rea
Si uno busca en internet la página oficial de Danilo Rea se encuentra con una foto y una dirección de correo. Nada más. En la foto se tapa la cara con las manos. Aunque yo creo que por algún hueco mira. ¿Era Berlusconi presidente en el momento en que se hizo esa fotografía?
Sí, sí. (Risas) Obviamente. Ha estado muchos años. Pero no es ese el motivo.
¿Cuál es el motivo real?
La razón es que no me
gusta hacerme fotografías. La idea viene de una
fotografía que se correspondía con el título del
disco que habíamos hecho, que se llamaba Introverso (Introvertido), y con la que acentuábamos la idea del título. Tengo tendencia a la introversión aunque, obviamente, la costumbre de tocar en público me ha cambiado por fuerza.
Tiene Danilo Rea un disco de piano solo
bajo el título de Lost in Europe. ¿Qué tiene ese título de definición anímica de un italiano hoy en Europa?
Lo hice en 1999 durante una gira por festivales de Jazz europeos. Estuve en el Festival de Jazz de Vitoria, en el festival North Sea, en Estambul, en Finlandia, en Noruega... La idea era la de estar solo, porque era un piano solo. En doce días hice nueve ciudades, nueve conciertos, nueve festivales de Jazz. Montreux y tantos otros. La idea era un poco la de estar perdido en esta gran Europa. De alguna manera para los italianos, sobre todo la parte más al Norte de Europa, es muy diferente a nosotros.
El Jazz está asociado a la nocturnidad y a los peores tugurios, a clubes infectos, y resulta que usted lleva ya dos trabajos discográficos en el lujoso balneario de Schloss Elmau.
El Jazz ha cambiado en los
últimos años, no sólo en Italia, en todo el
mundo. Ha salido del club que, de todos modos,
es para mí la atmósfera por excelencia del Jazz.
La relación en el club entre los músicos y el
público sigue siendo la más verdadera, el
momento más verdadero para un músico de Jazz.
Ahora es una música aceptada. Hubo de pronto un
gran boom del Jazz cuando el Jazz se convirtió
en algo casi cinematográfico, sobre todo en los
últimos años. Hace veinticinco o treinta años,
con Round midnight, la famosa película de Tavernier con Dexter Gordon. También la película de Clint Eastwood sobre Charlie Parker. A mi entender el Jazz ha salido algo del club y ha empezado a entrar en los teatros. O sea, que todo esto ha cambiado, también la industria discográfica del Jazz, sobre todo gracias al trabajo de algunas discográficas alemanas.
Ya sea, por ejemplo, con lo de Schloss Elmau y Siegfried Loch de ACT o
con Manfred Eicher de ECM. Han convertido el Jazz en algo que, de algún modo, ha entrado casi en el circuito de la música clásica. Esta idea del castillo es una idea muy acertada, dado que el tipo de música que yo toco se exprime muy bien en la soledad de un castillo en Baviera inmerso en la nieve. Digamos que la idea de grabar un tipo de Jazz más europeo en un contexto particular puede ser una buena idea para la creación musical.

Flavio Boltro y
Danilo Rea
© ACT / Beniamino Girotti
Hace casi dos años
entrevisté a la pianista Stefania Tallini y le pregunté sobre la situación laboral de los músicos de Jazz en Italia. Me refiero a derechos, condiciones de trabajo, etcétera. Ella definió la situación de “dramática”. ¿Cuál es el diagnóstico de Danilo Rea? ¿Lo comparte?
No. Por lo que respecta a la… quiero decir… en realidad
esto sucede como creo que sucede en todo el mundo. Yo doy clases de Jazz en el conservatorio y me doy cuenta de que cada año licenciamos cientos de músicos y esto crea un excedente de músicos, lo cual no era así hace treinta años. Porque hace treinta años éramos pocos y éramos muy naifs, teníamos poca técnica pero muchas ideas. Obviamente, esto es un problema. Es verdad, es dramático en el sentido de que somos muchos más músicos que hace años y, como todos sabemos
- porque esto pasa en todas las músicas, incluida la música clásica
-, de entre miles de músicos tocan, obviamente, unos cientos. Pero no porque esté haciendo una clasificación de habilidades. En realidad hay trabajo, hay muchos festivales en Italia, no es sólo uno, hay tantos grandes festivales en Italia de música… es impresionante la cantidad de música que se hace en Italia.
Pero, obviamente, es un poco difícil para los jóvenes – Stefania es,
claro está, joven y muy buena – entrar en el circuito del Jazz porque, como he comentado, el Jazz hoy en día responde también a la lógica de la comercialidad, del negocio, que alimenta hoy el mercado. Lo mismo
pasa con la música Clásica. Digamos que hay grandes tenores en Italia pero Pavarotti era el número uno en el sentido de que era el que solicitaban, monopolizaba un poco la situación. Y esto sirve un poco para todo. En el Jazz tenemos a Enrico Rava que es un grandísimo trompetista, una gloria nacional y es lógico que él monopolice. Eso no quiere decir que no existan tantos otros jóvenes, que seguramente asomarán porque hay un recambio generacional.
¿Puedo añadir una cosa? Sobre la gran capacidad técnica de los jóvenes y de los veteranos. Evidentemente es probable que
los más veteranos conozcan a la fuerza algo más sobre la capacidad de emocionar al público, de transmitir emociones a quien te escucha. No todo el mundo sabe que el Jazz es un poco como relatar las propias emociones, como contar una historia. Lógicamente no es sólo destreza. Por eso, para llegar a contar cualquier cosa íntima y profunda, la experiencia es una gran ventaja, según lo veo yo. Yo creo en el talento, pero también que la experiencia en la vida aplicada al Jazz da forma a un lenguaje con el que marcamos la diferencia. Creo de todos modos que un joven músico, por muy monstruoso que
suene, debe pasar por un periodo en el que la historia de su vida pueda luego llenar su música. Mi primer disco de piano solo,
Lost in Europe, lo hice cuando tenía cuarenta años.
El último trabajo está dedicado a la ópera
italiana, a la que ya se aproximó hace unos años
en el disco Lírico. Es decir, se reduce un lenguaje sinfónico y vocal a un dúo. ¿Cómo trabaja Danilo Rea a partir del material original?
Me he centrado sobre todo en el eliminar elementos, en los silencios. Digamos que las reducciones de música sinfónica a menudo son reducciones de piano y voz. En este caso he sustituido la voz
por la voz de la trompeta de Flavio Boltro que, al igual que yo, tiene estudios de
Clásico. Él ha tocado en la Orquesta Sinfónica de Turín durante muchos años. Es un gran conocedor del repertorio clásico.
Una vez asimilado y conocido el fragmento, los arreglos se hacen el mismo día de la grabación. Creo que un músico de Jazz tiene que ser muy honesto. Debemos buscar aumentar porcentualmente la improvisación respecto al porcentaje de lo estudiado, de lo que se ha trabajado en casa. No es así en todos los casos porque hay músicos de Jazz que trabajan mucho sobre el papel, siguiendo lógicas arquitectónicas en la construcción de la pieza. Yo prefiero la idea de hacerlo todo mientras se toca. Y Flavio es muy parecido a mí en esto.
En todo caso sólo había una idea: llegar a las
emociones. Tanto es así que una vez en el
estudio no quisimos hacer cambios, rehacer
cosas. También porque el propio productor de ACT
era del mismo parecer. Dijo que si conmueve, si
llega al alma, ¿por qué cambiar? La belleza de
la improvisación es esta gran libertad que te
lleva a hablar del instante mismo en el que
estás viviendo esa situación. En definitiva,
debo decir que ha sido todo muy improvisado. Con
la dificultad, claro, de tocar temas como El barbero de Sevilla de Rossini, temas muy difíciles. En este caso ha sido necesaria toda la preparación técnica del gran Flavio, que me parece un gran virtuoso de la trompeta.

Son varios los jazzistas que han hecho música a partir de obras clásicas. Se me vienen a la cabeza algunos de los experimentos más transgresores de
Uri Caine. ¿Considera Danilo Rea que haya un límite respecto de la obra original que no le parezca adecuado traspasar desde el Jazz?
Creo que no. El problema es si se hace con gusto o no. Ese debe ser el único límite en la interpretación. Porque en realidad el Jazz nace de la interpretación de los músicos afroamericanos de la música de su tiempo. Partían de grandes compositores como Gerhswin, Porter… La idea del Jazz es la de improvisar sobre el material previo. Para mí no hay nada más placentero que ampliar el horizonte improvisando sobre ese tipo de material. Toda la vida he tocado desde Beethoven a Lucio Battisti, a Mina, a los Beatles… se puede improvisar sobre todo. Es un poco la idea que estamos desarrollando también con Gino (Paoli):
abrir la improvisación a cualquier melodía. Yo creo que en lo que se refiere a la música
Clásica es lo mismo. Para la lírica es más fácil porque ciertas cosas funcionan mejor porque viene del canto, de la melodía. Con la música
Clásica es un poco más complicado.
No escondo, por ejemplo, que en el pasado ya grabé improvisaciones sobre la obra de Debussy o de Beethoven. Esto no significa lógicamente que el trabajo que he hecho yo es mejor que el que ha hecho Debussy o Beethoven. Es simplemente una improvisación libre sobre algo maravilloso que fue escrito. Creo que la improvisación, que también se practicaba en el pasado… Todos sabemos que hay grandes músicos clásicos
que eran capaces de improvisar y que esto se terminó en el momento en que los pianistas comenzaron a seguir con el metrónomo la partitura perdiendo por completo la capacidad de ser compositores. La idea es seguir una tradición que es muy antigua:
la de la improvisación. La gran intérprete de música clásica Anne Sophie Mutter ha dicho
en una entrevista: últimamente escucho casi sólo música Jazz porque creo que todos los músicos de Clásica debemos volver a la improvisación, porque es buena para la música. Es la cosa más actual que hay dentro de la música.
Paolo Conte, Gianmmaría Testa o usted se han acercado al Jazz o jazzistas como
usted han recreado la música de Fabrizio de André. ¿Tiene alguna explicación al porqué de esa proximidad?
En realidad creo que Gino Paoli, Luigi Tenco o el mismo De André habían tocado Jazz en el pasado, o amado el Jazz. Luigi Tenco, por ejemplo, era un saxofonista de Jazz. Y tengo una foto de Fabrizio
de André, de cuando era joven, que tocaba la
guitarra dentro de una banda de Jazz
tradicional. De alguna manera está mezclado. No
por casualidad algunas canciones, sobre todo de
Gino, han sido tocadas por grandes jazzistas.
Una canción como Senza fine fue tocada por Wes Montgomery, si no me equivoco. Así que hay una interacción. Hablando armónicamente los músicos son particularmente de la escuela de Génova. También (Lucio) Dalla tocaba el clarinete porque ama el Jazz y también ha tocado Jazz. Por no hablar de Mina - considerada en Italia la cantante más grande -,
que fue llamada por el gran Frank Sinatra en los años 60 para que fuera a América a trabajar y hacer una gira con él. Frank Sinatra no es sólo un gran cantante, es un grandísimo cantante de Jazz, a mi parecer. También hay relación entre
algunos compositores italianos y el Jazz. No olvidemos que hay un guitarrista italiano muy famoso que viajó a América e hizo la primera grabación de Jazz. Tenemos muchos puntos en común y viene sobre todo de la escuela de Génova, de los cantautores genoveses, que ha estado ligada al Jazz. También armónicamente. Los jazzistas, obviamente, no podemos no amar a estos compositores.
No conozco en profundidad la carrera de Fabrizio
de André pero en su disco dedicado a él hace una
mención al Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo. ¿Tiene alguna relación con Fabrizio de André?
Sí, porque Fabrizio de André escribió un texto sobre la música del
Concierto de Aranjuez. Esta es la
relación. El título de la pieza es Caro Amore
y la música no es suya, obviamente, él solo
escribió el texto. Me parecía bonito, porque me
gusta especialmente el Concierto de Aranjuez, encontrar un punto de encuentro citando aquello que ya se había hecho con anterioridad.

Danilo Rea, Rosario Bonaccorso, Gino Paoli, Roberto Gatto y Flavio Boltro
Un incontro in Jazz. ¿Hay un terreno común de encuentro entre el cantante y los jazzistas o es inevitable que haya renuncias artísticas para propiciar esa relación musical?
Personalmente, como pianista, cuando toco en cuarteto o en quinteto renuncio un poco a mi libertad, y esto vale para todos. La ventaja de, digamos, limitar tu completa libertad – que es un poco la idea, el espíritu del Jazz -… Pero al mismo tiempo, lo que sucede cuando hay un cierto numero de personas sobre el escenario - no tantos como en una big band, que tiene todo escrito, sino un cuarteto -,
es que de los otros músicos te pueden llegar ideas importantes que pueden cambiar tu propia música. Es una alquimia, una mezcla que crea música diversa.
Pero no es lo mismo, imagino, trabajar con músicos acostumbrados a la improvisación que hacerlo con alguien que se basa en estructuras melódicas muy concretas.
Sí, digamos que un músico de pop no está acostumbrado a interactuar, a improvisar junto a los demás. No puede hacerlo. Este razonamiento sólo lo pueden hacer lo que lo practican. La improvisación es un poco una filosofía de vida, alguien que de algún modo improvisa también en su vida. El ejercicio de tocar junto a los demás es fundamental.
He escuchado a Gino Paoli en Radio Nacional que no existe la piratería. ¿Qué siente Danilo Rea si pone su nombre en Google y de diez referencias, seis o siete son a descargas gratuitas de su música?
Yo no tengo problemas con esto. Creo que hay un problema de base. El problema es que el CD o el disco es un objeto muy importante pero el precio del CD ha sido siempre demasiado caro. La recaudación de las casas discográficas ha sido su propia ruina. No tengo problema porque no he hecho nunca de la venta de discos… sabemos todos que un disco de Jazz no es un disco pop, así que no tiene grandes ventas. Es un documento muy importante para nosotros porque es un documento para certificar lo que estamos haciendo, la idea que tenemos en este momento de la música. Un disco es un poco como escribir una partitura, es como escribir música. Nuestra idea es poder tocar. Un disco de Jazz es una improvisación terminada. En el sentido de que la música llega después en el concierto. Para mí lo importante es tocar en vivo. El disco es un documento. Sobre mi preocupación por el problema de las ventas, yo en esto estoy de acuerdo con Gino, no siento que sea un problema. Si los CDs, si los discos, costaran mucho menos todos los comprarían. No se entiende cómo, por ejemplo, en Roma con 6 euros compras discos de la Blue Note de músicos grandiosos, de Rollins a Coltrane…
o Riverside, o de estos grandes sellos que hacen
compilaciones de los hits, del Milestones, de discos a cinco euros.
No se entiende que después un disco pueda costar 20 euros.
¿Tiene ese problema con los sellos con los que trabaja como ACT? Los discos tienen un precio, si no se compran tendría que dejar de grabar, porque eso tiene un coste.
Todos los discos nuevos, también los de ACT, cuestan mucho. Es verdad, es el mismo problema. Yo soy del parecer de bajar porque, en realidad, un disco de Jazz no tiene coste. La producción de un disco de Jazz, que se hace un uno, dos o tres días, no justifica el precio.
¿Has hablado de esto con Siegfried Loch?
No (Risas). No he hablado de esto.
Carlos
Pérez Cruz
Traducción: Carlos Pérez Cruz
Intérprete: Marco Perales
Corrección: Oriol Roca

Danilo Rea
© Andrea Feliziani
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