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Raúl
Gutiérrez (23 Abril
1955 - Santiago de Chile) es saxofonista. Tras
estudiar música en la Universidad de Chile se
trasladó en 1973 a Europa (Barcelona y Francia
como primeros destinos). Formó parte de la
orquesta de Tito Puente con quien se trasladó a
Nueva York donde estudió en la Universidad e
Rhode Island con Jamey Aebersold. En Alemania fundó
la "Irazú Orchestra" con la que grabó
junto a músicos como Lou Donaldson, Arturo
Sandoval, Tata Guines, Kenny Kirkland... Desde
1998 forma parte del grupo "Afro-Cuban All
Stars". En la actualidad reside en La Habana
(Cuba).
Por
Carlos Pérez Cruz |
30
años del golpe de estado en Chile por mediación de
Augusto Pinochet. Me interesa en primer lugar tu
valoración humana del acontecimiento y lo que éste
supuso para Chile.
Una herida muy
grande que aún no cura. Sin embargo ya no pienso. Los
pobres izquierdistas y los monstruosos pinochetistas. ¡Es
mucho más complejo! La UP cometió barbaridades... ¡te
las podría enumerar! Eso no justifica una intervención
golpista, logicamente.
Recuerdo los discursos incendiarios de "pueblo,
conciencia y fusil" de muchos políticos. Fueron
los primeros que se exiliaron. Aquí a Cuba vinieron
tantos... estudiaron buenas profesiones: médicos,
ingenieros, arquitectos... y los que pagaron sus
estudios están haciendo cola esperando la
"guagua". ¡Horas al sol! Es risorio cuando
escucho: "el gobierno tal o cual entregará tal o
cual educación". Son los ciudadanos, el pueblo de
la calle ¡el que definitivamente paga!
¿Qué
consecuencias tuvo para ti y tu familia el golpe?
Familias divididas, quema de libros, quema de discos, no
prensa libre, no derecho a disentir, no derecho a
expresar tus verdaderas opiniones... tú eres español,
recuerda a Franco... ¡es lo mismo!
Salida
de Chile a una edad temprana (18 años) que paradójicamente
pudo ayudarte a ampliar tu horizonte de estudios.
Barcelona y Lyon en un primer momento.
Sí, es paradójico. ¡Algunos "exiliados
profesionales" le deben su fortuna a Pinochet! En
mi caso te puedo decir que aún con Allende en el poder
mis intenciones eran las de viajar. Es algo que viene de
niño. Recuerdo que una vez me quería ir con los
gitanos, otra con el circo Tihany...¡jaja! Mi pobre
madre siempre con los pelos de punta. A muchos chilenos
la cordillera nos "aprieta" y ¡el mar es frío!
En
Lyon tuviste la oportunidad de formar parte del
colectivo “ARFI”. Aquí en “Tomajazz” les hemos
conocido recientemente y nos ha llamado la atención la
creatividad de sus proyectos. ¿Cómo era en aquel
entonces el colectivo?
En esa época me parecían caóticos y muy sectarios.
Ahora ya no pienso así. Sencillamente se cansaron de
admirar a los americanos y decidieron hacer su propio
cuento. ¡Yo sigo admirando a los americanos! (risas).
En
Europa tuviste la oportunidad de trabajar en proyectos
muy diversos. ¿Qué recuerdas de aquellos años?
¡Los más
bellos recuerdos! Tocar en el metro en París para luego
"farrearse" toda la "plata" en un
restaurante de Saint Michell. Son cosas que sólo se
pueden hacer a esa edad.
Uno de los proyectos más surrealistas fue el impulsado
por Jean Mereau. Se había retirado del "Workshop
de Lyon". Reunió a varios músicos, estudiantes y
trabajadores... ¡había hasta enfermeros!
Hicimos un proyecto llamado "La Carmagnole".
Era música militante. Nos pintábamos la cara e íbamos
a las fábricas. Era algo así como teatro callejero.
Pero en el fondo de mi mismo me decía: "¡cojones,
cómo extraño el club de jazz... hay Dios si yo supiera
tocar el blues como Raoul Breuckert!". Breuckert
era un señor que tocaba como Lester Young y ¡todo el
mundo lo envidiaba! Tenía dinero, mujeres hermosas y
sabía tocar el blues (risas).
Luego Mereau se cansó de su "militancia" y
regresó al free. Fue allí donde me llamaron para un
proyecto de nombre "La Marmite Infernal".
Luego vino ARFI. Imagínate, yo sudamericano. Con tanto
folclore y ¡tener que "buscar uno
imaginario"! Fue allí donde decidí irme a París.
Luego Alemania, Escandinavia... en Helsinki conocí a
Tito Puente. Trabajé en su big band, me invitó a Nueva
York y desde esa época hasta ahora no me imagino grabar
otra cosa que no sea en formato de big band.
A
partir de 1985 volviste a cruzar el charco para llegar a
Cuba, tu actual país de residencia. ¿Qué motivó tu
viaje a Cuba?
El motivo fue
absolutamente musical. Tata Guines me convenció para
visitar la isla. Él ha colaborado conmigo en seis
producciones. ¡Es un genio
¿Cuándo se
produjo tu primer retorno a Chile después del golpe?
En el 81... ¡Ocho
años de ausencia! Fue fuerte. Mi familia, mis compañeros
del colegio, el conservatorio... ¡pero ya estaba con el
síndrome de Europa! Nunca sería igual. Es divertido.
Mi casa ya no me parecía tan grande, la cordillera ya
no me parecía que fuera lo único (risas).
Chile
recobra la libertad y sin embargo te estableces en un país
bajo sospecha internacional. ¿Cómo se vive la realidad
cubana desde dentro?
No
se puede decir que estoy establecido en Cuba, ya que si
no estoy de gira me paso bastante tiempo en México.
Para saber verdaderamente cómo es la realidad del
cotidiano vivir en un país debes vivir como viven los
nativos: con el mismo salario, por ejemplo. Tengo
pasaporte, puedo viajar y toco en un grupo que paga muy
bien. No soy en absoluto representativo del vivir
cotidiano de un cubano medio. De Cuba me interesa su música
por, sobre todo, su gente. Decir más sería intromisión
en asuntos internos.
Formas
parte de “Afro Cuban All Stars”. El jazz latino
agradece mucho a “Calle 54”. ¿Qué tiene que
agradecer la música cubana a “Buena Vista Social Club”?
¡Todo! Los músicos de Buena Vista tienen que agradecer
que les ha cambiado la vida. ¡Muchos de ellos estaban
absolutamente olvidados, casi en la miseria! Ahora son
utilizados hasta con fines publicitarios
. El son volvió a tener el espacio que se merece. Juan
de Marcos tuvo que convencer por espacio de más de una
hora a Ibrahim Ferrer a que se vistiera y viniera al
estudio de grabación. Él argumentaba que no quería
cantar más y que lo dejara tranquilo con sus zapatos
(era "lustrabotas").
¿Sigues la
actualidad musical chilena?
¡Si!
¿Cómo definirías
la música de jazz que se hace ahora en Chile?
No me gusta dar
definiciones de un género tan amplio. Sólo te puedo
decir que están pasando cosas y que por un lado la
juventud con ganas de superarse y por otro los que
siempre han estado parados frente al cañón, sobre todo
en el Club de Jazz de Santiago. Paradójicamente es más
factible encontrar un buen trío que me pueda acompañar
tocando standards, ¡que encontrarlo aquí en Cuba!
¿Volverá alguna vez
Raul Gutierrez a instalarse en Chile?
No lo descarto.
Creo mucho en las nuevas generaciones y me gustaría
participar con ellos. ¡Después de todo es mi país! No
debes olvidar que la vida de un músico es absolutamente
impredecible. El mercado, el público, la moda, etc. Yo
mismo me pregunto hasta cuando seguiré grabando en
formato de big band... ¡es tan costoso! Pero ya te decía:
¡cada día me fascina más!
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