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Gerardo Cañellas
Engel (Palma de Mallorca, 30 de Abril de 1958) combina su vida
profesional en el mundo empresarial con sus dos grandes aficiones: jazz
y fotografía. Tras la publicación de su libro de fotografías "Jazz
Voyeur" y de un doble cd de recopilación de temas de jazz (banda sonora
de su exposición fotográfica) se lanza ahora a la aventura de la
programación de conciertos de jazz con el primer "Jazz Voyeur Festival". |
P:
Gerardo Canellas “fotógrafo” se las habrá tenido
que ver con algunos organizadores a la hora de
poder hacer fotografías de conciertos. ¿Qué tal
se va a portar con el gremio Gerardo “el
programador”?
G.C.: Es cierto que la ahora ha cambiado mi
posición. Hasta ahora, y de ahí el nombre JAZZ
VOYEUR, realizaba mi trabajo de una forma
clandestina y a hurtadillas, ver sin ser visto.
Ahora viviré mucho más los entresijos y el
“backstage” sobre el que iré realizando mis
nuevas fotos. Para los fotógrafos de sala les
pediré el mismo respeto que yo siempre he
procurado tener con los músicos y público.
P: Lo que era
una gran afición al jazz se ha convertido en
verdadera implicación. Primero el libro, ahora
el festival. ¿Programación en base a criterio
propio o a disponibilidad del mercado?
G.C.: De alguna forma mi idea fue clara desde el
principio, mi objetivo era rendir homenaje a los
músicos de jazz que tanto me han hecho disfrutar
con sus conciertos y sus grabaciones. Mi pequeña
aportación a la cultura del jazz y a su
divulgación empezó con el libro (lunwerg
editores), luego la exhibición de la obra
original, la creación de un dominio en Internet
(http://www.jazzvoyeur.com/), la edición de 2
cd’s recopilatorios de baladas clásicas (freshsoundrecords)
que vienen a ser la banda sonora de las
exposiciones y... llego mi encuentro con Roberto
Menéndez, un gran productor de conciertos de
jazz, argentino, que por los avatares de la vida
ocurridos recientemente en su tierra decidió
mudarse a Mallorca donde los astros se alinearon
e hicieron posible lo que hoy ya es una
realidad: el primer JAZZ VOYEUR FESTIVAL.
P: Aunque
algunos grupos cuentan con españoles entre sus
componentes, ninguno de los programados son
grupos españoles. ¿Falta de interés turístico?
G.C.: El proyecto del anual JAZZ VOYEUR FESTIVAL
es muy ambicioso. Pretende ser grande y para
ello necesitaremos que se involucren las
instituciones que en esta primera edición, por
premura de tiempo y oportunismo, no tenemos.
Queremos fomentar el buen jazz español que
actualmente creo que vive un buen momento. Nos
encanta el apoyo que dan festivales como INJUVE
o GETXO a esta causa. Pondremos todo nuestro
entusiasmo en vender esta idea y desarrollarla.
A los consagrados también les tendremos
presentes, de hecho nuestra idea había sido
inaugurar con Lee Konitz y Chano Domínguez que
finalmente no pudo estar presente. Por supuesto
que aprovecharemos nuestra condición de lugar
turístico pero no será nuestro único objetivo.
Como me atreví a decir en la rueda de prensa de
presentación del festival: “éste debe ser un
festival para aquellos a quienes les gusta el
jazz y para aquellos a los que todavía no saben
que les gusta el jazz”. Nuestra misión es captar
adeptos y sabemos que no es tarea fácil.
P: Imagino que
serás consciente de la dificultad de captar la
atención del personal en unos días de afluencia
masiva a Palma y con tanto atractivo de ocio.
G.C.: El mayor y más costoso problema es la
divulgación. Es difícil transmitir la idea a los
medios que el futuro de proyectos culturales
como éste dependen el gran medida del apoyo
mediático que ellos le den. Las rencillas entre
ellos son disturbadoras y nosotros deberemos
lidiar con ellas como mejor sepamos. Intentamos
buscar cualquier excusa para que la palabra JAZZ
VOYEUR FESTIVAL aparezca en la prensa escrita y
utilizamos para ello todos los contactos de los
que disponemos. Muchas veces el espacio cultural
de los periódicos está supeditado el número de
esquelas vendidas, es triste pero es una
realidad constatada.
P: De lo
programado la mayor diferencia, respecto al
inmenso número de festivales de jazz en este
verano español, está en la velada con Charlie
Haden y su “New Liberation Music Orchestra” con
Carla Bley. ¿Cómo ha sido posible contar con
esta formación?
G.C.: Efectivamente ¡está será su única
actuación en España! Éste ha sido un “last
minute festival”. Nosotros estábamos empezando a
preparar el festival del 2.005 pero empezaron a
surgir oportunidades como ésta que no podíamos
desaprovechar y decidimos embarcarnos para
conseguir un festival grande desde ya. Con esta
realidad bajo el brazo nos será más fácil buscar
la esponsorización necesaria para llevar el jazz
más lejos de un recinto cerrado y de pago. Es
verdad, somos unos copiones, pero también nos
encantan los picnics al aire libre y gratuitos
que organizan en Terrassa, Vitoria o Menorca.
Forma parte del proyecto así como las “masterclasses”,
conferencias,...
P: El festival
abrió con un aperitivo de lujo a cargo de Lee
Konitz el pasado 19 de junio. ¿Qué fotografía
musical y de público ofreció esa actuación?
G.C.: El escenario de la sala Gala del Gran
Casino de Mallorca, donde se realizan los
conciertos, tiene unas dimensiones importantes
que dan mucho juego para realizar una puesta en
escena impactante. Y así fue. En el escenario y
junto a los músicos había 6 grandes (150x100 cm)
fotografías mías y otras tantas repartidas por
el impresionante hall de entrada del casino.
Elegí mis preferidas, Archie Shepp, Miles Davis,
Harry Sweet Edison, Sonny Rollins, Chet Baker,
Oliver Jackson,… El público fue numeroso, casi
600 personas en un recinto decorado al estilo de
los grandes clubes de jazz del mundo. Mesitas de
4 ó 6 personas, con manteles rojos y blancos,
velitas sobre las mesas, humo en el ambiente,
servicio de copas y sandwichitos, chicas
elegantemente vestidas y hermosas... Debéis
venir el próximo para comprobarlo. El concierto
fue muy al estilo Konitz: cool, muy cool. Su
Round Midnight todavía me pone el vello de punta
al revivirlo. Jorge Rossy estuvo soberbio. El
público, entendido y no entendido salió muy
contento de la actuación. Al día siguiente,
comiendo con Lee, nos comentaba el buen ambiente
y la buena audiencia con que se encontró. Por
supuesto, quién no, también tuvo palabras acerca
de la belleza de las damas presentes y es que es
verdad, así fue y así te lo cuento.
P: Tu libro y tu
exposición fotográfica “Jazz Voyeur” continúan
recorriendo mundo. ¿La afición terminará en
oficio?
G.C.: Pues sí aunque parezca increíble en este
momento están expuestas PLATINOTIPIAS en la Casa
de Cultura “Ignacio Aldecoa” de Vitoria,
GELATINAS DE PLATA en la FNAC de Oporto
(Portugal) y PLATINOS Y GELATINAS en el Centro
Cultural “La Pocilla” de Galapagar (Madrid). Ni
afición, ni oficio : PASION
P: ¿Recibe el
fotógrafo respuesta por parte del espectador
respecto a su trabajo?
G.C.: En mi caso esa respuesta es la que me ha
motivado para seguir adelante y continuar
mostrando mi trabajo por doquier. Mi trabajo,
modestia aparte, ha sido muy elogiado tanto en
los medios fotográficos como en los puramente
jazzísticos y esa es la fuerza que un artista
necesita para seguir creyendo en su proyecto y
depositar todas sus fuerzas en su divulgación.
P: Desde la
publicación del libro hasta hoy, ¿alguna nueva
fotografía corre el “peligro” de ocupar la
portada del siguiente libro?
G.C.: Esa es una elección difícil que estoy
convencido que resolví con gran acierto en el
primero, pero que como en todas las segundas
partes deberé esmerarme mucho más para salir
nuevamente airoso. Consultaré, igual como hice
en esa ocasión, con mis amigos. El título fue
idea de mi mujer. Y ese ha sido precisamente uno
de mis mayores éxitos conseguidos con el
proyecto JAZZ VOYEUR: conseguir nuevos amigos
jazzeros con los que compartir pasiones.
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