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Una
aproximación a Los subterráneos (1958)
de Jack Kerouac y su relación con el Jazz.
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LOS SUBTERRÁNEOS Jack Kerouac
Desde finales de los años cuarenta y durante toda
la década de los cincuenta, autores como Allen Ginsberg,
William Burroughs, Neal Cassidy, Gregory Corso, Carl
Salomón o Jack Kerouac se
convirtieron en el referente de una generación de
jóvenes que fue el origen de todos los movimientos
contraculturales y de liberación que más tarde surgieron
en los años sesenta y cuya influencia sigue hasta
nuestros días. Eran la
Beat Generation.
Su estilo de vida rompía con todas las normas
establecidas del sueño americano que se estaba fraguando
y que defendía los valores tradicionales de la
Norteamérica de post-guerra. Acusados de comunistas y
llamados despectivamente
Beatniks, su
vida giraba en torno a la filosofía, el pensamiento, las
religiones orientales, la libertad sexual, las drogas y
el jazz.

Los subterráneos es una novela corta que cuenta la
historia real de amor que tuvo lugar entre Jack Kerouac
y Alene Lee (que en la obra aparecen bajo los nombres de
Percepeid y Mardou) y que es perfecta para mostrarnos lo
que son los beat y el ambiente bohemio de esos
años. Estamos en 1953 y
los subterráneos
eran jóvenes
hipsters, inteligentes e intelectuales tal y como
los define Kerouac. Su vida transcurre de casa en casa
bebiendo, asistiendo a conciertos en los clubes,
escuchando jazz en las gramolas y cantando
Bop por la
calle. En aquellos tiempos, los músicos eran los
verdaderos ídolos y los jóvenes que copiaban su forma de
hablar y su estilo de vida eran los Hipsters: “los
Rimbaud y los Verlaine de los Estados Unidos en Times
Square”. El
libro es una continua fuente de referencias: Sarah
Vaughan, Art Blakey, Thelonious Monk y muchos más, pero
sobre todo Charlie Parker. Hay un gran momento en que el
protagonista y su novia asisten a un concierto de Bird y
que narra el momento en que sus miradas se cruzan: “No
era una mirada de desafío, sino la mirada del rey y
fundador de la generación del bop”.
 Pero aunque el libro cuenta una historia real, hay
algunas trampas. Kerouac sitúa la acción en San
Francisco aunque en realidad sucedió en Nueva York. Esto
es debido a que
Los subterráneos se publicó tiempo después de ser
escrito y la editorial pretendía aprovechar el tirón que
los Beat tenían en aquel momento en la Costa
oeste. Este hecho es muy curioso porque la música de
Kerouac era el
Hot de la costa este y no el
Cool de la
oeste, así que la diversión está servida y encontramos
una visión mordaz del concepto de jazz que por entonces
existía. Además, los nombres de los clubes no se
corresponden a los reales: el “Black Mask” se refiere al
“San Remo”, “Dante” es el “Fugazzi” y el “Red Drum” es
en realidad “The Open Door”, el lugar donde Kerouac vio
realmente a Charlie Parker en agosto de 1953.
Por otra parte, la música también está presente como uno
de los elementos principales en el proceso creativo de
las obras de Kerouac y, en especial, de esta novela. Su
estilo se basaba en una innovadora forma de escritura
espontánea que, al igual que la improvisación en el
jazz, dejaba fluir las ideas que iban surgiendo a medida
que escribía el texto, presentándonos continuas
improvisaciones literarias a partir del tema central, en
este caso la relación con Mardou. Su técnica se resume
en un texto que el autor escribió a petición de
Burroughs y Ginsberg titulado
Essentials of
Spontaneous Prose: nueve puntos en los que se puede
observar la gran relación entre el jazz y la escritura
de Kerouac.
 Como complemento a la lectura de
Los subterráneos podemos elegir
Jazz at the Massey
Hall, grabado por Charlie Parker en mayo de 1953,
solamente tres meses antes de que su mirada coincidiera
con la de Kerouac,
o también
Jazz of the Beat Generation,
una edición con una estupenda presentación en la que los
poemas a cargo del mismo Jack Kerouac se intercalan con
temas de Charlie Parker, Billy Eckstine, Thelonious Monk,
Miles Davis y muchos más.
Ángel
González Rodríguez
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