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Una aproximación a Jazz (1992) de Toni Morrison.

 

JAZZ Toni Morrison

El punto de partida de Jazz es impactante. Joe Trace - 50 años, marido ejemplar y vendedor a domicilio de productos de belleza Cleopatra -  asesina a su amante de 18 años, Dorcas. En el funeral, Violet, mujer de Joe, intenta desfigurar con una navaja el cuerpo muerto de la joven.  A partir de ahí comienza un flashback que ocupa prácticamente todo el libro y que nos lleva atrás y adelante entre los años 1880 y 1926, época que abarca desde la gran migración de afroamericanos de los pueblos a las ciudades hasta el Harlem Renaissance. En el libro no se menciona ninguna ciudad concreta y simplemente se habla de The City, pero queda claro que los hechos transcurren en Nueva York.

El concepto de ciudad suponía para el afroamericano la primera oportunidad de reinvención, de escapar del determinismo que la vida rural ofrecía y prometía una nueva libertad hasta entonces desconocida. Este cambio trae consigo nuevas formas de relación, un nuevo estilo de vida y una nueva música. También es importante el hecho de que la mujer obtenía una voz que significaría un cambio radical en la relación hombre-mujer. En esta situación, la mujer negra, doblemente invisible, tenía dos posibilidades de reinvención y Toni Morrison presenta estos temas bajo su doble perspectiva de mujer y de afroamericana.

 

Desde el punto de vista histórico, el libro presenta esos años en los que tuvo lugar la evolución del Blues rural al Jazz urbano, el momento en que ambos estilos se van fundiendo a través de cantantes femeninas como Ma Rainey o Bessie Smith y comienzan bandas como The Washingtonians o la de King Oliver.   A partir de 1912 la industria fonográfica sufrió un gran crecimiento y las 'Victrola' convirtieron los discos en un elemento cultural importante para todos los segmentos de la población. Los race records - discos dirigidos a la población negra de los años 20 - coincidieron con el periodo de mayor expansión de las gramolas y con la erupción de un amplio mercado, llegando a aparecer más de diez ediciones de Blues cada semana. La publicación de Crazy Blues de Mamie Smith en 'Okeh Records' supuso la primera grabación protagonizada por una mujer negra para los nuevos consumidores. Los negros que vivían en las ciudades disponían de dinero los viernes, cuando recibían su paga, y la compra de discos se convirtió en una de sus preferencias. Compañías como 'Okeh', 'Gennett',  'Firebird', 'Columbia' o 'Victor' eran las encargadas de presentar la nueva música y, al mismo tiempo, la voz de las mujeres, su respuesta a la marginación, a la violencia que sufrían tanto dentro como fuera de su comunidad y su clamor por el derecho a ser libres, que incluye en sus letras un nuevo modo de entender las relaciones amorosas.

La música aparece en Jazz bajo diferentes consideraciones. Para personajes como Alice (clienta de la peluquera Violet, que ejerce a domicilio), aferrados a los antiguos valores de la vida rural, ese nuevo concepto de relación amorosa está relacionado con la música de la ciudad, con los clarinetes y su representación del sonido del diablo, sinónimo de sexo y de todo lo que su religión le prohíbe. Por otra parte Felice, la mejor amiga de Dorcas, aparece en las primeras páginas de libro en casa de Violet y Joe con un disco de 'Okeh' bajo el brazo para solucionar los problemas entre la pareja y promete llevar discos si ellos compran una 'Victrola'. En este caso la música proyecta su función “sanadora”: The healing power of music.

Desde el punto de vista literario, estamos ante una obra maestra en la que el Jazz es el eje fundamental. La primera palabra de la novela es sorprendente: STH, una onomatopeya que desconcierta al lector hasta que nos damos cuenta de que representa el sonido que produce el roce de la aguja con la pizarra antes de que comience a sonar la música. Toni Morrison plantea el libro como una gran interpretación en la que el narrador es el propio gramófono y las calles (llenas de gente, voces y sonidos) son las pistas del disco, los tracks. En primer lugar aparece el tema, el asesinato de Dorcas y la violenta acción de Violet. A continuación cada uno de los personajes tiene su propia voz para contar su versión y aparecen diferentes narrativas, muchas veces inconexas. Como en una interpretación de Jazz, los diferentes instrumentos (personajes) dan réplica y contrarréplica, incluso pidiendo la intervención del lector (talking to you and hearing your answer…that’s the kick) hasta crear una composición completa, lo que recuerda la manera de escribir y de hacer arreglos  de músicos como Duke Ellington, quien fue uno de los primeros en escribir una parte para cada uno de sus músicos en función de su timbre. Quizás por eso no sea casualidad que Trombone Blues, grabada por Elligngton y The Washingtonians en 1925, sea protagonista de una de las múltiples historias que aparecen en el libro, entre las que también están las que muestran el desequilibrio mental de Violet, sus actos impulsivos, los “rayonazos” o cracks del disco, ya que así es como se refiere la autora a las cosas que pasan en la cabeza de Violet.

Pero quizás lo más importante de la novela esté en que la autora demuestra que siempre es posible lograr nuevas estrategias narrativas y que a la literatura todavía le quedan muchas facetas por explorar. En este contexto, el Jazz tiene una influencia determinante en la novela ya que sus propios recursos y características se emplean para crear un trabajo literario. De esta forma destacamos, entre otros muchos aspectos: que  los capítulos pueden leerse como solos de diversos instrumentos, los diferentes riffs que aparecen a lo largo de la historia  (referencias a Dorcas o frases completas como “He is coming for me”), estructura no lineal, uso de síncopas y palabras propias del Jazz y de la música en general (scatty, triplets, duets…), sonidos percusivos, estructuras sintácticas manipuladas, signos de puntuación nada tradicionales, etcétera. De lo que no cabe duda es de que el lenguaje es completamente rítmico y que la lectura en versión original es obligada, siempre que sea posible, para una perfecta valoración de la obra:

Blues man. Black and blues man. Black therefore blue man. Everybody knows your name. Where-did- she-go-and-why- man. So-lonesome-I-could die man. Everybody knows your name.

Jazz
no sólo nos ofrece una visión de la época si no también una forma diferente de acercarnos a la música y a la literatura. Una obra nada fácil pero de un recompensa infinita una vez que uno descubre todos sus secretos y entramados.

Se recomienda acompañar la lectura del libro con música de jazz grabada anteriormente a 1926, pero especialmente la de  Ma Rainey, Bessie Smith, Clarence Williams’ Blue Five o The Washingtonians.



Ángel González Rodríguez


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