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Carlos
Pérez Cruz es trompetista y presentador
del programa de radio "Club de Jazz".
El texto es una transcripción del comentario
realizado en el programa de radio el día
25 de octubre de 2002.
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EL CIRCO FORAL DE LA MÚSICA
Seguimos jugando al esperpento. El conservatorio superior
de música de Navarra plantea con su quehacer
un ejercicio de distinción entre la hipocresía
y la ignorancia. Descartemos la primera de buena fe
y quedémonos con la segunda. La segunda si bien
no es maliciosa si es peligrosa. Que la líneas
maestras de la educación musical queden en manos
ignorantes resulta ciertamente peligroso para la salud
musical de nuestra comunidad.
La
implantación del grado superior en Navarra ha
traído consigo a su vez la implantación
de la asignatura de jazz como materia de estudio. Algo
positivo por naturaleza tras años de rechazo
en la sala de profesores y por qué no decirlo
entre parte prejuiciosa del alumnado. Sin embargo las
alegrías no suelen venir juntas y lo que en teoría
es positivo en práctica no lo es tanto. El desarrollo
de las pruebas de profesorado ha mostrado carencias
cuando menos preocupantes a nivel organizativo. Carencias
que siempre por supuesto paga el alumnado. La lógica
clama presencia de especialistas en el tribunal. Razón
no falta cuando lo que se va a escoger es al personal
encargado de formar a unos alumnos cuyo carrera posterior
como profesionales de la música depende en gran
parte de los conocimientos adquiridos en su etapa formativa.
Pero
la lógica va por un lado y la realidad por otro.
La realidad puso en tribunal nombres cuyos conocimientos
en jazz van en paralelo a mi nivel de conocimiento de
la lengua suahili (¿?). En todo caso, poco importaba
o no la presencia de especialistas cuando ciertas plazas
estaban adjudicadas de antemano. Un sistema de sospechosa
valía otorga ventaja inalcanzable a catedráticos
de siglos pasados. Se cierra el paso a nombres de mayor
formación y valía pedagógica. Primer
perjudicado: el alumno. La esperanza en la ley. La Logse
incluye con lógica entre otros un examen al profesorado
para evitar acomodo en plazas. La realidad sigue esperando.
Pero ¿será suficiente dentro de dos o
tres años la cantinela de "por lo menos
ha arrancado el superior"?
El
conservatorio aduce causas sociales para la inclusión
del jazz como música de estudio en el superior.
La sociedad demanda música moderna y se ejemplifica
en voz de la directora del centro Salud Bueno con datos:
"según la SGAE de cada 15 discos que se
venden uno es de clásica y los otros 14 de moderna".
Conclusión: incluímos jazz en el superior.
Si es esa la verdadera razón esto nos llevaría
a cuestionarnos porqué no pop y rock en el conservatorio.
Si éste atiende a las demandas de la sociedad
los datos indican que los mejores profesores de la actualidad
llevan el nombre de Chenoa o Bustamante. ¿O acaso
entre los 14 discos se incluye alguno de jazz?
Quizá
la razón no sea social. Quizá siga siendo
una razón prejuiciosa que busca en datos de venta
discográfica una excusa razonable para su implantación.
La realidad musical que el conservatorio acalló
durante tantos años da ahora cifras más
fiables que las de venta comercial. 41 de 61 alumnos
de superior son alumnos de jazz. Hipocresía o
ignorancia.
El
esperpento de la Navarra musical añade esta semana
un nuevo matiz. El futuro Auditorio de Navarra (Baluarte)
programará rock siempre y cuando el espectador
permanezca religiosamente sentado en su asiento. Prejuicios
de desperfecto en relación al gusto musical.
Me temo que la entrada incluya camisa de fuerza.
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