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HOMENAJE A PAUL
MOTIAN
Bill Evans tuerce el gesto
para que Motian empiece sus tirabuzones
de lluvia. El escenario, al punto,
se llena de swing.
LaFaro, por su parte, enarca
de un pescozón sonoro todas las cejas del público,
especialmente las de las chicas rubias de la fila siete,
esas que se jugarían al póker
su prestigio y su pecho
por el abrazo sutil y unánime de un trío
en el Village.
Atacan
Solar, del viejo Miles,
con la misma elegancia que si fuera
una polonesa del XIX,
y uno puede ver un cisne loco
remontando con sus piruetas de ganster
el cielo de la posteridad.
Poema de
Iván Carabaño (Madrid, 1975) autor del
libro Océano Jazz escrito tras la
muerte de Paul Motian y cedido gentilmente a
www.elclubdejazz.com

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