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El
médico concluyó: Debe reforzar usted la cubierta para
evitar filtraciones. Tenga en cuenta que cualquier cuerpo extraño
podría producirle enormes desequilibrios.
Al salir de la consulta telefoneó inmediatamente a la
constructora recetada. Pronto le enviarían al personal indicado
para trabajar en el aislamiento de la cubierta. Tan pronto como
al día siguiente, dada la gravedad del diagnóstico. La
constructora envió a cuatro operarios que se pusieron en marcha
a las ocho en punto de la mañana. Iban a sustituir por completo
la cubierta en una operación que debía ser rápida a fin de
evitar cualquier intrusión imprevista. A las ocho horas exactas
uno de ellos sellaba la última fisura tras repasar
exhaustivamente el resultado de la operación. Finalizada la
labor llamó a sus compañeros con el fin de recoger la
maquinaria. Sin embargo algo no cuadraba. Donde antes eran
cuatro operarios ahora eran tan sólo tres. Ninguno sabía dónde
podía encontrarse el cuarto. Inquietos por la circunstancia
marcaron su número de teléfono. A los pocos segundos su
paciente comenzó a vibrar.
Carlos Pérez Cruz
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