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Emisión: 10 Mayo 2006
Música:
Miles Davis y Ali Farka Touré & Toumani Diabaté
Título:
A Xabier (Dedicado a Xabier Rekalde, fallecido el día 4 de Mayo en accidente de coche)

 

No sabría decirte por qué pero enterarme de tu muerte ha removido algo en mi interior. Ha sido de sopetón, al abrir la página cincuenta del periódico, la de las necrológicas. Aparecían dos nombres en ella y una única foto, que no era la tuya. La doble columna de la izquierda, la de la foto, recordaba a quien bautizaban como un “luchador antifranquista”. Da que pensar. Todos los días mueren personas en el mundo y muy pocas, las menos, ocupan un lugar en la memoria de la prensa. Ese espacio está reservado para personas relevantes socialmente, para hombres y mujeres cuya actividad tiene connotación pública. Y toda una vida, llena de emociones, tristezas, alegrías, proyectos, tiempos muertos, palabras leídas, duchas, comidas, amigos, enemigos, atascos, atardeceres, conversaciones de bar... se reduce a una esencia de titular: Luchador antifranquista. Eso es todo. Mucho o poco ese es el recuerdo público del fallecido. Todos los miles, millones, de matices que configuran a cada uno de nosotros se reducen en la memoria colectiva a una idea. Si yo me considerara antifranquista es probable que al leer el titular del periódico y no conociera al fallecido me sintiera identificado con el muerto e incluso que pudiera sentir emotivamente la pérdida. Uno de nosotros se ha ido. Pero, ¿era uno de los míos? Es decir, si le hubiera conocido, ¿hubiera sido una persona de mi agrado? Puede que hubiéramos compartido el sentimiento antifranquista pero puede también que no nos cayéramos bien y su muerte me diera exactamente igual o incluso me alegrara de ella. Imagínate a una persona a la que conocí y con la que me relacioné en ocasiones y a la que tengo en buena estima. Un día desaparece y leo en la prensa: Fulanito de tal, luchador franquista. Desconocía esa faceta suya que ahora, una vez conocida, me dice algo fundamental para la historia pública de esa persona pero que en nada ha influido mi relación con ella. ¿Rebajo mi aprecio y afección por su muerte? Me caía bien, se portó bien conmigo... ¡pero era un franquista! A la mierda, ahí se pudra.

A ti te conocí muy poco. Dicen quienes sí lo hicieron que tampoco te conocían. Lo mío fue cosa de unos segundos y lo demás un verte caminar por los pasillos de esos festivales de Jazz en los que coincidimos. No te he leído mucho, pero hasta donde lo hice comprobé que tenías una pluma inteligente y punzante. Sinceramente, no sé cómo lo hacías. No sé cómo eras capaz de desarrollar con acierto la crítica de un concierto que no veías, que escuchabas paseando con tu bastón y tu petaca por los pasillos del pabellón de Mendizorroza y del que te salías de vez en cuando no sé si a buscar conversación o bebida. Periodista bohemio y borracho, pondría el titular. Parecías un borracho, un bohemio de mala vida maleducado y sin embargo tenías dentro de esa apariencia todo un mundo de cultura y opinión más formada e inconformista que la de ninguno de los que allí estábamos. Desde mi mundo de recién llegado a esto del jazz y la crítica de conciertos tu actitud era todo lo contrario a lo que creo que debe ser. Donde yo prestaba atención tu prestabas aparente indiferencia. Mientras yo tomaba notas tu quizá echabas un trago de la petaca. Y sin embargo, cabrón, eras casi el único profesional, entre todos los periodistas del Jazz que allí estaban, dispuesto a decir lo que pensabas de lo que allí se oía, el único al que le importaba una mierda que tu crítica le gustara o no al director del Festival y que por ello tu presencia fuera o no grata. Periodista de Jazz insurrecto, diría el titular. Es el único al que respeta el director, me dijo un día un compañero. ¿Respetado por decir lo que piensa? Incluso, ¿por decir la verdad? Hasta donde he conocido no es un valor de recompensas prácticas.

¿Sabes? Me he dado cuenta de que no tengo ni idea de qué coño hacías en tu vida, de cómo eras ni si merecía la pena conocerte de verdad. Xabier Rekalde, periodista y agitador cultural, dice el titular. ¿Quién eras? Para empezar ahora me entero de que tu nombre real era otro. Lo de firmar como Begoña Lasa ya lo sabía. ¿Qué me dice de ti que firmaras con nombre de mujer? Periodista, dice el titular. ¿Es ético acostarse con dos a la vez? No lo sé, pero claro, para El Mundo eras Xabier – hasta que te censuraron - y para Egin Begoña y los dos se beneficiaban de tu preciada pluma. Así que, ¿quién soy yo para juzgar la poligamia de tu pluma? Supongo que te admiro por ello, porque tuvieras el ingenio de hacerlo pero, ¿qué pensarían tus jefes al enterarse? Periodista embustero, diría su titular... o no.

Agitador cultural, dice el titular. ¿Qué es un agitador cultural? No creo que esa profesión se enseñe en ninguna universidad pero, ¿sabes?, me parece una buena idea. No sé muy bien qué significa agitador cultural pero me temo que lo contrario es lo que impera en nuestros tiempos. ¡Qué bien suena! Agitador cultural... Leo en la necrológica que trataste de difundir la canción de autor, el folk, el jazz y las músicas africanas. Vamos, que te interesaban aquellas músicas que la mayoría desconoce y, parece a veces, no quieren conocer. Creo que me empiezas a caer bien... Aunque cuando me conociste parecías burlarte de mí. Sí, ya sé que era un pipiolo empezando en esto del periodismo pero, ¿por qué esa mirada sarcástica? ¡Hey, que soy uno de los tuyos! Supongo que te partirías de risa sólo de pensarlo. ¿Yo uno de los tuyos? Bueno, quizá ni siquiera gastaras una risa por mí, ¿quién era yo? Además, en el mundo de los tuyos sólo parecías estar tu. Lo demás era, y sigue siendo, un mundo de locos más dedicado a juzgarte por tu aspecto que por lo mucho que sabías de África o de Oriente Próximo. Imagino que esos ojos anónimos que te veían por el pabellón sin saber que eras Begoña Lasa o Xabier Rekalde pensarían que eras uno de esos tipos raros que se ven por los festivales de Jazz. Por cierto, ¿qué hiciste en África y en Oriente Próximo? Por lo que parece preparabas un disco-libro sobre la música palestina.

¿Periodista y agitador cultural? ¿Qué pensará al leer esto quien no te haya visto en la vida? Tu muerte viene sin foto en el periódico. ¿Es la tuya la imagen de un periodista y agitador cultural?

No te conocí. Tras leer las palabras que anuncian tu muerte puedo decir que te conozco un poco menos. Pasará este día y el periódico quedará antiguo y sólo los que te vivieron se acordarán de ti. Para mí eres ese excéntrico de buena pluma que un día me miró sarcástico y del que sospecho no encajaba en este mundo de reglas formales y prensa sumisa. No sé qué tal te llevabas contigo mismo, si te odiabas o te amabas, aunque seguro que fuera lo que fuera serías excesivo, como dicen lo era tu beber. Aunque como se rumorea sólo los niños y los borrachos dicen la verdad.

Carlos Pérez Cruz