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Lo reconozco. Es la
primera vez que escucho, al menos de manera consciente, a Omar Sosa. Así
que a la octava fue la vencida. Y es que ocho son los discos editados a su
nombre desde 1997.
Omar Sosa (Camagüey-Cuba- 1965) muestra en instrumentación intenciones
de palabra. Palabras que nos hablan de culturas y religiones comunes a
pesar de la distancia (geográfica). Similitudes entre tradiciones sacras
y profanas de pueblos como el cubano o el marroquí. Y es que el ser
humano, aunque nos empeñemos en lo contrario, es el mismo sea marroquí,
venezolano, cubano o estadounidense. Las mismas preocupaciones y
ocupaciones envueltas en papeles de culturas con diferente color. Y
en cuestión de religiones se llame Dios, Alá o Buda el fondo y la forma
tiende a ser el mismo. El nombre cambia, como cambia la lengua en la que
nos expresamos.
Los once músicos de "Sentir" representan en DNI a Cuba,
Venezuela, Marruecos, Puerto Rico y Estados Unidos. La complejidad que
pudiera suponer la conjunción de procedencias tan diversas se supera en
palabras de Omar Sosa por la ya mencionada similitud de las
manifestaciones culturales determinadas por un origen común: "Madre
África".
El trabajo emana un profundo respeto espiritual reflejado en unas
composiciones de gran calado emocional. Composiciones en las que las
percusiones marcan el ritmo de un disco con gran diversidad de matices.
Las voces son las representaciones más evidentes de la cultura
originaria. Los instrumentos intercambian ritmos con culturas
aparentemente ajenas para confirmar la filosofía común en la que
insiste Omar Sosa.
El piano tremendamente jazzístico de Omar Sosa se encarga del colchón
atmosférico en gran parte de un trabajo en el que también muestra su
faceta percusiva (no olvidar que comenzó estudios como percusionista) y
vocal. Los arreglos permiten conjugar gran cantidad de elementos de manera
simultánea sin llegar a la saturación y sí a un perfecto equilibrio
entre las diversas estéticas que maneja Sosa.
Un ejercicio de gran complejidad llevado al éxito (entiéndase esta
palabra en su connotación positiva y no a la manera del uso actual de la
misma) por parte de Omar Sosa. Un trabajo ciértamente recomendable para
quienes estén dispuestos a sentir la música desde la emoción y la
creatividad. Y créanme, engancha.
Carlos Pérez Cruz |