Escucha el Club de Jazz on-line Foros
Presentación Editorial Programación Voces de Jazz Round Jazz Noticias Conciertos Discos Colaboradores Fotografías

 

amedeaweb · amedea diseño web
diseño desarrollo profesional web
www.amedeaweb.com

 

   
 

MARIA SCHNEIDER ORCHESTRA
Sky Blue

 Título: Sky Blue
 Sello: ArtistShare
 Año: 2007

Steve Wilson (soprano, clarinete, flauta y flatua alta)
Charles Pillow (alto, clarinete, piccolo, flauta, flauta alta y baja)
Rich Perry (tenor y flauta)
Donny McCaslin (tenor y clarinete)
Scott Robinson (barítono, clarinete y clarinete bajo)
Tony Kadleck (trompeta y fliscorno)
Jason Carder (trompeta y fliscorno)
Laurie Frink (trompeta y fliscorno)
Ingrid Jensen (trompeta y fliscorno)
Keith O´Quinn (trombón)
Ryan Keberle (trombón)
Marshall Gilkes (trombón)
George Flynn (trombón bajo y contrabajo)
Ben Monder (guitarra)
Frank Kimbrough (piano)
Jay Anderson (contrabajo)
Clarence Penn (batería)
Gary Versace (acordeón)
Luciana Souza (voz)
Gonzalo Grau (cajón, palmas y percusión)
Jon Wikan (cajón, palmas y percusión)

Títulos:
The 'Pretty' Road
Aires de Lando
Rich´s Piece
Cerulean Skies
Sky Blue

:: COMENTARIO

Puede parecer una obviedad decir que el cielo es azul y, sin embargo, con tan sólo mirarlo en este momento (si el entorno lo permite) uno es capaz de comprobar que una sentencia como ésa es perfectamente discutible. Un cielo sin nubes puede teñirse de rojo, verde, lila, de una inmensa gama de colores (también de noche). Le pasa como a las cosas de la vida, que no son ni blancas ni negras, están llenas de matices. Por eso que nadie se lleve a engaño. Un disco de título tan simple como “Sky Blue” (y con una carátula, además, algo hortera) está lleno de colorido, hay mucho más que un cielo azul. O puede que sea yo el simplista y que en realidad Schneider esté trabajando sobre la gran diversidad de azules del cielo.

Sea como fuere Maria Schneider sigue demostrando con cada trabajo que es una de las mejores compositoras y arreglistas para orquesta de Jazz del momento. Es capaz de convertir un instrumento tan delimitado históricamente en sus sonoridades, como es una big band, en una verdadera orquesta sinfónica de la que surge una orgía de sonidos de gran delicadeza y, a su vez, de gran pasión. Se suceden sus trabajos y nunca surge la sensación de déjà vu sino de una personalidad implantada en todo lo que hace y todavía lejos de agotar su creatividad.

En la música de Maria Schneider tiene gran importancia la composición. Pero esto no significa que no quede espacio para la improvisación. De hecho es amplísimo, sólo que esas improvisaciones están implantadas dentro de una estructura sonora y armónica riquísima, que trabaja a fondo las posibilidades tímbricas de los instrumentos y crea bloques de sonido de gran densidad, lejos del concepto “exposición temática y solos” sobre la base rítmica. Lo que Maria Schneider hace es otra cosa y está perfectamente emparentado con la música, por ejemplo, de un clásico estadounidense como Aaron Copland (escúchese la maravillosa Quiet City de éste) pero también de uno de sus maestros, Gil Evans. Con tan sólo escuchar el tema que Schneider ha compuesto para el saxofonista Rich Perry se puede entender lo que estoy diciendo.

Este Sky Blue está lleno de pequeñas joyas. Desde el tema que abre disco, The ‘Pretty’ Road, con ciertas reminiscencias del Pat Metheny Group, pasando por el mencionado Rich´s Piece (con el propio Rich Perry como protagonista de un larguísimo solo) en el que la música parece derramarse como una secuencia de olas sobre la arena de la playa o la más larga de las composiciones, la aviar Cerulean Skies (descripción de una migración), compendio de las mejores virtudes de Schneider (y tema con el que fue premiado en la edición 2007 de los premios Grammy como mejor composición instrumental) hasta la partitura que da título al trabajo, dedicado a una amiga fallecida y escrito en los últimos días de su vida, sin olvidar ese Aires de lando (donde destaca el sonido y expresividad del clarinete de Scott Robinson) inspirado en los ritmos (nada sencillos) de esta música tradicional peruana tras una visita a Perú en la que Schneider descubrió que su instrumento favorito de percusión, el cajón, no era español (flamenco) sino peruano.

Este es el segundo trabajo que Maria Schneider ofrece sólo a través de Internet (con la posibilidad de descargar en mp3 o de recibir el disco en soporte tradicional) y no en tiendas de discos. Al igual que el anterior, la producción del mismo ha corrido en parte por cuenta de unos cuantos aficionados que, de antemano, han puesto su dinero para la gestación del proyecto. Una fórmula muy interesante dado que rebaja el precio del disco para el comprador y compromete al creador con su público (dependiendo la aportación se acceden a unos u otros contenidos: partituras, explicaciones de la autora, vídeos...). Dentro de la compleja situación actual del mercado no parece ésta una mala fórmula aunque quizá no sea válida para nombres no tan consagrados. Al fin y al cabo se necesita un público fiel (pequeños mecenas) dispuesto a poner la pasta por una idea y no por un hecho. Y no sé si son muy buenos estos tiempos para las ideas.

Carlos Pérez Cruz