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Jazz Sudamericano. Título
y descripción. Y es que nos encontramos ante un trabajo que recorre Sudamérica
a ritmo de jazz. Las culturas de la América menos favorecida económicamente
filtradas por las armonías de una música que dice nacer en la América
de la economía. Pero lo que en dinero es pobreza en cultura es riqueza,
es tradición. Y ahí el Sur es Norte.
Rápido ha encontrado el Norte este cuarteto que, con dos uruguayos
y dos ibéricos (catalán y vizcaíno), graba en el mismo año de su
formación un primer trabajo discográfico. Trabajo de una madurez
impropia para tan corto periodo de gestación. Trabajo que es latino en
origen pero no en etiqueta de comercio. Es latino en unas raíces sonoras
que pasean por la Argentina de Piazzolla y Troilo, por el Brasil de Jobim
o Buarque... por ritmos que son de Uruguay, Brasil o Argentina pero que en
manos de este "Repique" son puro jazz en toda su esencia.
Sonidos que desde el jazz evocan esencias de un continente lejano que
viven desde la distancia nostálgica el piano de Reinoso y la batería de
Caviglia. Ellos aportan la mirada uruguaya. La mirada sudamericana. Una
mirada, la de Caviglia, que se antoja imprescindible para un cuarteto que
habla a ritmo de murga o samba. Una batería que suena precisa y fina
estilista. Que subraya un piano de hermosas palabras. Palabras que solean
con aire melódico y armonizan con buen gusto y delicadeza.
El sur adquiere nuevos matices con dos jazzmen de lujo de otro sur; el
europeo. El saxo de Benítez suena redondo y personal. Un saxo que habla
tradición y modernidad con igual soltura. Soltura que pudiera ser
compartida en virtud por el contrabajo de Ferrer que una vez más resulta
magistral desde la discreción de quien acompaña y sobresale en pequeñas
pinceladas.
Un trabajo redondo que redondea intenciones de título con instrumento autóctono.
El bandoneón de Marcelo Mercadante. Bandoneón que pone contraste en
sonido y belleza en discurso además de nostalgia.
Carlos Pérez Cruz |