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Hablar
de Michel Portal es hacer un recorrido por de uno de los buques insignias
del panorama musical europeo. La obra de este gigante parece no tener límites:
intérprete indispensable de compositores de música contemporánea, tales
como Luciano Berio, Mauricio Kagel, Karlheinz Stockhausen o Vinko Globokar,
con los que ha colaborado también en la composición de algunas de sus
obras; ha firmado actuaciones como músico de cámara junto a Georges
Pludermacher, Maria Joao Pires, Michel Dalberto o Mikhail Rudy; o
proyectos musicales a dúo con la bailarina de ballet Carolyn Carlson; y
en los créditos de su lista de grabaciones en clave de jazz aparece junto
a nombres de la talla de John Surman, Anthony Braxton, Dave Liebman, Louis
Sclavis, Daniel Humair, Paul Motian, Jack DeJohnette, Henri Texier,
Charlie Haden o Martial Solal (con la lista de nombres podría terminar
las 400 palabras de esta reseña); sin olvidarnos de los tres César del
cine francés, otorgados como compositor de las bandas sonoras de
Le Retour de Martin Guerre
(Daniel Vigne, 1981), Les Cavaliers
de l’Orage (Gérard Vergez, 1983) y Champ
d’Honneur (Jean-Pierre Denis, 1986).
Tan extenso recorrido nos hace reflexionar del porqué de la acotada fama
de Michel Portal en el jazz. Los discos que aparecen a su nombre, y que
terminan clasificados en la sección de jazz de las tiendas
especializadas, son sólo una pequeña porción del total de sus
grabaciones. Y éstos son proyectos en los que Michel Portal no se limita
a los cánones musicales establecidos.
Dockings es la excepción que confirma la regla. Michel Portal
parece dar tregua a los oyentes y, con una composición y ejecución de
los temas impecable, el disco resulta relativamente fácil de asimilar. Los
temas van aconteciéndose uno tras otro, llenos de tantos detalles que
resulta complejo destacar alguno de ellos. Quizás la percusión Joey
Baron en “Barouf”, o tal vez la atmósfera norteafricana de
“Lion’s Dream”. Quizás el repentino encuentro con el blues en “K.O.”,
o la versión del original de Carla Bley “Ida Lupino” en la que Michel
Portal se deshace entre notas de acordeón. Y de entre todos, el homenaje
a Eric Dolphy por parte de uno de los pocos instrumentistas (junto a David
Murray y Louis Sclavis) que ha conseguido ser digno sucesor del clarinete
bajo.
Hablar
de Dockings es hablar de uno de
los álbumes más comerciales de Michel Portal, siempre y cuando acuñemos
el término comercial con el mismo molde metálico con el que ha quedado
acuñado “Out To Lunch” en la historia del jazz.
Sergio
Masferrer |