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Sigue siendo hoy por
hoy Perico Sambeat una de las figuras más exportables de nuestro jazz.
Elogios de todo tipo se han escuchado en torno a la figura del valenciano
quien brilla más en escena que en disco.
Cosas de discográficas, el caso es que es imposible hacer un seguimiento
de la discografía de Perico si no es saltando de sello en sello. En esta
ocasión el salto es importante ya que "Friendship" pasa a
formar parte del catálogo del exquisito sello alemán ACT.
Para la ocasión Perico se rodea de grandes nombres personificados en el
piano de Brad Mehldau o la guitarra de Kurt Rosenwinkel. Sin embargo, y a
pesar de la entidad incuestionable de los músicos, da la sensación de
que el trabajo se queda a medias de lo que realmente podía llegar a haber
sido. Lo que sí es, es un muy buen trabajo al que le falta "soltarse
la melena".
Perico está una vez más excepcional tanto al alto como al soprano.
Proporciona nueve de las diez composiciones de un disco quizá demasiado
igual en la estética general. Parece que los músicos se respetan tanto
entre sí que ninguno osa romper el guión de músico de estudio. Una lástima
muy disfrutable.
Carlos Pérez Cruz |