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Cuenta la leyenda
que Wayne Shorter compuso “Footprints” imaginando cómo iban a ser los
primeros pasos del hombre al pisar la luna. Y en ese imaginar compuso una
de las melodías jazzísticas más hermosas de todos los tiempos. Ahora es
Celia Mur quien da sus primeros pasos discográficos y quien con la voz
nos hace imaginar. Y nuestra imaginación ve a esta granadina de origen
caminando con paso firme por esta música lunar (no olvidemos que jazz y
nocturnidad han ido siempre de la mano).
Celia Mur es una voz valiente. Valiente por ser una de las escasas voces
nacionales que se lanza al ruedo de la improvisación. Una circunstancia
que bien pudiera darse por supuesta en una cantante de jazz, pero que
supone con Celia Mur una excepción. Bastaría darse una vuelta por
nuestra discoteca nacional más reciente para certificar lo dicho.
Una improvisación que dice beber de clásicas damas del jazz pero que ya
en su juventud vislumbra la madurez de la propia personalidad. Una
personalidad que quiere serlo también en repertorio, infiltrando entre
clásicos de imprescindible conocimiento (Ellington, Monk, Shorter…) un
par de pequeñas delicias con sello propio que caminan de la tristeza más
sugerente (Si tú no estás aquí) a la melancolía más esperanzada
(Nubes).
Hermosos arreglos (cuatro del pianista Darío Moreno y seis de todo el
grupo) para una voz de hermoso y amplio registro. Sonidos que desde el
respeto hacen nuevos a los clásicos y clásicos a los nuevos.
“Footprints” ilumina (cual luna) el paisaje vocal de nuestro jazz y
descubre a muchos, nombres que hace tiempo debieran ser propios. Pero ya
se sabe… el desierto escucha.
Carlos Pérez Cruz |