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MBM TRÍO
MBM

 Título: MBM
 Sello: Xingra.com
 Año: 20
11

Lucía Martínez (batería, percusión y cracklebox)
Antonio Bravo (guitarra)
Baldo Martínez (contrabajo)

Títulos:
MBM
Coquito´s
Megumi
Biscrimson
Ya veremos
Mar de fondo
Jacarandás en flor
Puerto de abrigo

:: COMENTARIO

Hay nombres grandilocuentes que son envoltorio del vacío y los hay que parecen una solución rutinaria pero que no deberían ocultar lo que detrás de ellos se esconde. Que los músicos utilicen las iniciales de nombres o apellidos para denominar grupos no es nuevo aunque en este caso, imagino que de forma inconsciente, hayan coincidido en la denominación con otro trío que - ¡vaya! - también grabó un disco de título homónimo. El que aquí nos ocupa es un trío de gallegos mientras el otro lo es de argentinos (regiones - ¡qué casualidad! - tan hermanadas históricamente). Tomar las iniciales de los respectivos apellidos (los nombres en el caso argentino) esconde de primeras una virtud, o al menos conforma una declaración de intenciones: son un grupo. No son un trío con líder aunque cualquiera de los tres tiene argumentos suficientes para tirar del carro que se propongan: ellos (Baldo y Antonio) por años en la carretera y ella (Lucía) porque pasión y método tiene de sobra ya en sus primeros kilómetros.

Algo que de primeras cautiva de este trío es su solidez. Transmite comunicación, empatía, energía y contundencia cuando la música lo requiere a la vez que es capaz de insuflar vida incluso en los tempos más lánguidos. No es un disco de baladas pero no hay más que escuchar Megumi (firmado por Lucía) para constatar cómo son capaces de jugar con el espacio para llenarlo a partir de una melodía y un tema cantábile que se despliega de principio a fin en la guitarra de un espléndido Antonio Bravo. Uno se los imagina mecidos por unas olas caribeñas al dejarse llevar por la calidez del sonido de Bravo - uno de esos cotizados (aunque mal pagados) músicos que genera música a su alrededor -, los apuntes rítmicos y contrapuntísticos de Baldo y los toques percusivos de la autora del tema que, si bien sutiles, trabajan tanto sobre platos como timbales en un delicioso vaivén que merece una atenta escucha. Un tema que envuelve y reclama la atención porque de unos apuntes tan básicos crean gran música. Delicada pero no melosa, breve (apenas dos minutos y medio) y acogedora.

Cuatro temas con firma de Baldo, dos de Lucía y otros dos de Antonio. La sencillez y buen gusto melódico de Lucía Martínez (su Jacarandás en flor desprende aroma de copla española, quizá sugerida por su distancia berlinesa) contrasta con la tendencia de Baldo Martínez a crear complejas estructuras temáticas sobre compases de amalgama (Biscrimson), polirritmias y temas con forma casi de suite por sus cambios y estudiada estructura (claro que en lograr la naturalidad con todos esos elementos está la gracia, que la tiene en este caso), mientras que Antonio Bravo aporta dos de los temas con estructura más limpia: una especie de plácido vals (Ya veremos) que permite largas e inspiradas improvisaciones del guitarrista y de Baldo, y un no menos plácido Mar de fondo que, sin embargo, permite intuir una mayor complejidad en la relación entre melodía y ritmo (ternario, de nuevo) que - haciendo honor al título - discurre como fondo especialmente del largo desarrollo temático de Bravo, tras cuyo solo el tema desemboca en un espacio abierto a la libre improvisacion. Y es que si algo tiene este disco es una amplitud de matices digna de aplauso que habla de la concentrada dedicación artesana de los tres. Hay mucho trabajo detrás de cada uno de ellos así como naturalidad para plasmarlo en un lenguaje de grupo que tiene la virtud de esconder lo complejo mediante una fluida comunicación.

Desde el estallido hiphopero tema inicial (MBM) - con su correspondiente base rítmica bajo/batería (drum and bass lo llamamos los snobs) y un discurso de la guitarra casi vocal (¡MC Bravo!) - hasta el amarre final con el crepuscular, emotivo (a la par que inquietante) Puerto de abrigo, el debut discográfico de este trío da mucho de sí y confirma una vez más que: a) Baldo Martínez es conceptualmente uno de los músicos más abiertos, sólidos y con un lenguaje más personal del orbe ibérico - aquello que toca lleva su sello inconfundible, ¡qué difícil! -, b) Antonio Bravo es uno de los pocos guitarristas que me excita - ¡qué difícil también! - por su sentido melódico y ocupación del espacio y c) Lucía Martínez es una baterista con una agilidad de reacción y unos recursos técnicos refinados que administra con una admirable veteranía de veinteañera. De su experiencia en la cosmopolita Berlín y de las compañías que se está procurando (veteranos como Baldo y Antonio con mente abierta y mirada hacia adelante no abundan) salimos ganando los aficionados a un Jazz vivo y creativo; adjetivos válidos a su vez para la tarjeta discográfica de presentación de MBM.

Carlos Pérez Cruz