|
Era una de las pocas
cosas que le faltaban a Wynton para alcanzar la gloria eterna: firmar por
el más clásico de los sellos de jazz, Blue Note. El más conocido y
controvertido músico de los últimos veinte años en el planeta jazz
desembarca en el sello con su habitual discurso conservacionista.
Trompetista que es uno, no puedo negar que mi atracción inicial por el
jazz vino de la mano del de Nueva Orleans. Su disco "Black codes (from
the underground)" fue el primero de jazz que conscientemente llegó a
mis manos y la fascinación que en su momento llegué a sentir por Wynton
quedó constatada con la ruina económica fruto de mi saqueo a tiendas de
discos italianas en un viaje de juventud musical.
La fascinación inicial ha derivado en una mezcla de sensaciones que
caminan entre la admiración técnica y el aburrimiento ante la falta de
sorpresa. No habrá que recordar que Wynton es probablemente el
trompetista más dotado técnicamente de nuestros días. Pero su aportación
a la evolución estética del jazz es nula. Algo que también se da por
supuesto dada su filosofía al respecto. Buen ejemplo de ello es el blues
de título (incluso en el título es tradicional) "Baby, I love You"
con la participación de un discreto Bobby McFerrin.
Dicho lo cual, nada nuevo bajo el sol en esta "hora mágica" que
presenta los condimentos característicos de su producción discográfica.
No falta el swing y el blues, no falta la pirueta virtuosa, pero salvo en
ocasiones muy puntuales, falta la emoción. Y la emoción, para mí, es básica
en la música.
Carlos Pérez Cruz |