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LUIS MARÍN
Inconsolable

Título: Inconsolable
Año:
1999

Luis Marín (piano y teclados)
Pedro Pérez (bajo)
Pablo Rivera (batería y percusión)
Iván Maraver (guitarras)
Jimmie Morales (congas y percusión)
Javier Oquendo (congas y bongo)
Richie Carrasco (Güiro)
José Encarnación (saxo tenor y soprano)
Humberto Ramírez (trompeta)
Manolito González (bongo y voces)
Charlie Sierra (timbales)
Junior Irizarry (bajo)
José Jiménez (batería)
Luis Enrique Mejías (congas y percusión)

Títulos:
Inconsolable
Matiz de amor
Estimado Gilberto
Máscara
Qué falta tu me haces
Sollozo
Ese soy yo
Egoísmo
Interior

:: COMENTARIO

Después de una larga trayectoria artística  trabajando para los mejores músicos Puertorriqueños, 1999  fue el año que vio la salida al mercado del primer disco como líder de Luis Marín. Su titulo es "Inconsolable" y fue concebido por Luis y un grupo de músicos amigos como homenaje al cantante boricua Gilberto Monroig, el cual falleció  en el año 1996.

Monroig fue un cantante romántico, pero no compositor, que tuvo una breve etapa en USA como vocalista  de la orquesta de Tito Puente tras la cual decidió regresar a su Puerto Rico natal para interpretar, con gran éxito popular, las canciones  de varios destacados compositores de su país como Rafael Hernández o Sylvia Rexach entre otros. Concretamente, en el CD al que nos estamos refiriendo, se incluyen 7 temas popularizados en su día  por el homenajeado y otros dos de autoría de Luis Marín.

A lo largo de "Inconsolable",  Marín y su grupo buscan la complicidad del oyente  a través  de unas melodías conocidas que provocan emociones intensas  y encontradas al igual que lo hacen el amor y las relaciones de pareja de las que tratan los temas interpretados pero, una vez conseguida la atención del público por afinidad y conocimiento, tratarán de evocar y precipitar los sentimientos acudiendo no a las letras románticas sino a la instrumentación  y los arreglos del jazz latino.

Así, en el disco al que nos referimos, podemos apreciar la desolación que provoca el mal de amores o los romances  desgraciados a través  de temas como el inquietante   "Inconsolable", de Rafael Hernández, donde Humberto Ramírez nos ofrece un tenue pero eficaz solo de trompeta matizado por los tambores y coros africanos.  También resulta tristemente hermoso el "Sollozo", original de Tito Henríquez.  Esta canción es la única grabada en vivo de todo el CD y cuenta con un impresionante "mano a mano" de jazz libre entre el piano de Luis Marín y el saxo de José Encarnación, la cordial competencia que durante este tema se establece entre los dos músicos resulta  excitante no sólo por las notas que cada músico pueda llegar a dar, si no por  los profundos sentimientos que son capaces de expresar a través de ellas.

Pero no sólo hay lugar para la tristeza de amores  en este homenaje a Monroig. En ocasiones, la esperanza  que produce la posibilidad de una próxima relación tiene su reflejo  en la placidez de un piano suave y magistral acompañado por un susurro de percusión. Ambos  sirven para hacernos disfrutar con el tema "Matiz de amor". Esta misma tranquilidad se respira a través del arreglo tranquilo, teñido de "saudade", con el que Luis enriquece el celebre  "Que falta tu me haces" de Bobby Capo.

Aunque también, como en la vida misma, la tranquilidad romántica del piano se puede ver bruscamente interrumpida por el tono frenético de una discusión. En estos momentos las teclas de Marín dejan de mostrarse suaves para ser sardónicas y reciben el agitado apoyo de las percusiones Cubanas y de jazz tal como se nos muestra en "máscara". Incluso, cuando el enojo es mucho, se permite que el Free Jazz entable una discusión desbocada y excitante  entre los dos pianos grabados por Luis usando como vehículo para ello el tema "Egoísmo".

Quizás los ambientes más introspectivos de todo el disco los encontremos en los dos temas de autoría del propio Marín: El homenaje póstumo "Querido Gilberto" donde se nos transmite tranquilidad evocadora y romántica y sensación de libertad e "Interior", donde la combinación de teclados, piano y saxofón nos hacen alternar la sensación de esperanza vital con otros momentos de mayor sombra o inquietud.

Estamos pues ante un disco lleno de bellas melodías románticas e intimistas con una interpretación formalmente impecable y, sin embargo, pensamos que no son éstos los principales méritos de la propuesta musical de Luis Marín. La mayor originalidad de este trabajo estriba en saber introducir sentimientos propios y personales allí dónde en los temas originales existía la lógica teatralidad interpretativa de un cantante romántico. Luis Marín y su banda retoman un repertorio de temas populares, pero no tratan de "xerocopiarlos" instrumentalmente sino que, con sus arreglos innovadores y su  jazz tanto improvisador como pautado,  aportan una interpretación sentimental creíble,  nueva y diferente, ni mejor ni peor, a la que nos transmitían estas canciones cuando las escuchábamos cantadas. 

"Inconsolable" pasará pues a la historia del buen jazz latino y la música popular Caribeña no por su belleza formal o virtuosismo, aunque el disco disponga ampliamente de ambas cualidades, sino por la capacidad de Luis Marín de usar sus dones y conocimientos para transmitir emociones que convencen por propias, originales y acertadas. 

Anxo Mariz