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Músico español
(alicantino para más señas) viaja a París para poder hacer su música y
graba un disco de canciones de la guerra civil española a través de un
sello británico. Sí, sí… han leído bien. Una circunstancia como ésta,
tan rocambolesca, nos lleva a cuestionar el estado de las cosas… o de
unas pocas, pero importantes.
El hecho en sí de que un músico nuestro salga de la península ibérica
en busca de otros horizontes musicales no es noticia. Noticia sería que músicos
de esos otros horizontes musicales viniesen aquí en busca de
oportunidades y reconocimiento. Y creo que de “noticias” vamos más
bien escasos.
Otra cuestión, cuando menos “curiosa”, viene del hecho discográfico
en sí. Música de la guerra civil española a través de un sello británico.
¿Alguien ha encontrado en alguna tienda de discos de nuestro territorio
este CD? Cada cual ponga a este comentario propia reflexión.
Si atendemos a la música en sí nos encontramos ante la segunda
propuesta, discográficamente hablando, de Ramón López a su nombre. Si
la primera era toda una declaración de intenciones musicales (un disco de
batería sola), este segundo explora las posibilidades sonoras más
sorprendentes de un cuarteto que suena en quinteto cuando la sin igual voz
de Beñat Achiary pone texto (¿?) a temas que fueron banda sonora del
conflicto bélico.
Ramón López vuelve a dejar constancia del amor por una música que sale
del sentimiento más profundo. Unos sonidos que no atienden a concesiones
populares sino a dictados del alma. Una voz alicantina que se une a las
francesas de Daunik Lazro y Thierry Madiot y la británica de Paul Rogers
para conformar un cuarteto de maravillosos “locos” que ofrecen a la
guerra civil una mirada nunca imaginada.
Un trabajo que debiera ser orgullo musical por estos lares pero, imagino,
no pasará de ser material de coleccionismo de otros “locos” también
maravillosos. Los verdaderos aficionados de la música que no atienden a
los dictados del comercio.
Carlos Pérez Cruz |