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Tres años después de
finalizada la Primera Guerra Mundial el director de cine alemán Ernst
Lubistch (El bazar de las sorpresas - 1940 -, Ser o no ser
- 1942) firmó la película Die Bergkatze (1921), una
comedia antibelicista. Ochenta y tres años después, en 2004, el
grupo suizo entonces llamado nadelohr (ahora KOJ) recibió el encargo del
Jazz Club Moods de Zürich y de la filmoteca de la ciudad de poner banda
sonora a esta película de cine mudo. Producto de este encargo nace el
proyecto Piffkaneiro, título que procede a su vez de la propia
película, nombre de una ciudad imaginaria citada en la misma.
Plano a plano, secuencia a secuencia, el cuarteto KOJ (antes nadelohr)
firmó la música de esta banda sonora imaginada para la película de
Lubistch, material a partir del cual desarrollaron el proyecto
discográfico con la compañía invitada de una de las grandes figuras del
Jazz Europeo, el francés Louis Sclavis que, curiosamente, ya había
pasado por una experiencia semejante en el año 2002 cuando, por encargo
de Bertrand Tavernier, firmó la música para Dans la nuit,
película de Charles Vanel del año 1929.
Hay algo de cine negro en la sonoridad de la música, algo también de
música cabaretera, drama y divertimento y, sobre todo, mucho ingenio
para articular con absoluta naturalidad estéticas que son tanto del Jazz
como de la música Libre Improvisada, tanto del Folclore como de la
Música de Cámara Contemporánea. O dicho de otra manera, la música de
Piffkaneiro se mueve en los parámetros a los que algunos músicos
del centro de Europa nos tienen acostumbrados; el siglo XX musical forma
un todo en el que las partes no habitan en compartimentos estancos sino
que son una misma realidad. De ahí que aunque podamos dedicar tiempo a
extraer las influencias perceptibles en cada composición lo interesante
no está tanto en ello como en que hay unas herramientas que los músicos
utilizan con naturalidad e intercambian sin plantearse a qué ámbito de
la expresión musical pertenecen. De esa manera KOJ y Louis Sclavis
consiguen una banda sonora imaginaria densa, llena de contrastes donde
predomina cierto expresionismo no exento de un humor casi circense y
donde improvisación y composición forman, al igual que la estética, un
todo en ocasiones indistinguible.
Carlos Pérez Cruz
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