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Si la vida es un
juego de sueños Chris Kase puede sentirse afortunado de verlos cumplidos.
Y nosotros, por extensión, de disfrutarlos. Kenny Wheeler ha sido para
Chris Kase uno de los nombres más importantes en su manera de entender la
música, y lo que la privacidad había dejado para el disfrute del titular
del sueño se convierte con esta grabación en placer compartido.
Este “A song we once knew”, título para el segundo trabajo a su
nombre por estos lares de Chris Kase, es un disco de Trompetistas.
Trompetistas de discurso emocional con sonidos que se funden para invertir
por momentos el orden en que la lógica dispuso el calificativo de maestro
y alumno. Emocional en el desarrollo de unos solos de largo recorrido.
Solos que confieren al arte de la improvisación de ambos la virtud de la
comunicación.
La comunicación, que en el jazz tiene como referente fundamental la
improvisación, encuentra en las composiciones de Chris Kase y Kenny
Wheeler un altavoz de hermosas sugerencias. Composiciones que nacen del
sentimiento. Partituras que superan el estadio de “excusa para la
improvisación” y que por sí mismas son ya argumento inexcusable para
su escucha.
Carlos Pérez Cruz |