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Después de más de
veinte años de carrera conjunta el trío de Keith Jarrett sigue
encontrando motivaciones. Tantos años juntos pueden resultar peligrosos
para el ingenio creativo cuando las telarañas de lo acomodaticio hacen su
aparición. Sin embargo este doble cd es muestra opuesta. Es continua
búsqueda del lenguaje propio. Es salto al vacío de la libre
improvisación.
Nos cuenta Jarrett que la música, que en el mes de abril de 2001 sonó en
dos locales de Tokyo, no estaba ni escrita, ni ensayada antes del
concierto. Viene a decirnos que lo que allí sucedió es lo que el momento
inspiró. No es esto nuevo en la carrera del pianista. Míticas son ya
algunas composiciones tituladas (por no decir enumeradas) tras la
grabación. Una libre improvisación construida con el legado de más de
veinte años de conocimiento mutuo.
"Always let me go" es un paso más en un caminar que deseamos
por mucho tiempo conjunto de este trio de geniales creadores. La madurez
de esos veinte años proporciona momentos de desconcertante contraste.
Lirismo profundo y emocionado en contraposición con rítmicas
inestables y armonías en fricción. Temas de media hora de duración
frente a pequeñas joyas de escaso minutaje. Gospel, be-bop, impresionismo
de pequeñas pinceladas... conforman el lenguaje de la libre
improvisación de este directo lleno de momentos para el disfrute.
Carlos Pérez Cruz |