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He de reconocer que
al escribir estas líneas apenas he escuchado una vez este trabajo de Rai
Ferrer. Pero mientras están aquellos discos que requieren de segundas y
terceras escuchas para comenzar a apreciar su valía, éste es de amor a
primera vista (u oída).
Para empezar estamos ante un nuevo caso de jazzmen ibérico con repertorio
propio. Lo cual es de agradecer, cuando después de más de un siglo de
historia algunos temas comienzan a reiterarse en demasiadas discografías.
Diez propios y una propina ajena con firma de Daniel Viglietty en forma de
"Milonga de andar lejos".
Uno de los grandes aciertos de este trabajo está en la distribución de
composiciones con guitarra acústica y composiciones de eléctrica. La fórmula
de trío guitarra, contrabajo y batería agradece estos cambios de
colorido. Colorido, que por otro lado, aporta por sí mismo cada solo de
Solsona. Una magistral demostración de cómo decir mucho con poco.
Maestro de un instrumento de masivos intérpretes y escasos creadores. Sólos
que crecen en intensidad eléctrica e intiman en acústica. Una guitarra
de afinación exquisita alejada de baratos efectismos.
Pudiera pasar desapercibida la labor de la batería de Ventura. Si así
fuera, grave error cuando nos encontramos con un acompañamiento que nos
habla de rítmicas que no precisan de pirotecnia para ser aplaudidas.
Aplauso para unos ritmos que caminan con discreción y perfecto pulso
haciendo de la batería un instrumento que expresa y emociona.
El titular de la "Llum" es un contrabajo que dialoga a la
perfección con sus dos compañeros de viaje sonoro. Es un Contrabajo que
escribe preciosas melodías que requieren de cierre de ojos para su máximo
disfrute. Un Contrabajo a tempo lento que en rítmica comparte cualidad de
pulso con la batería, empasta a la perfección con acústicas y eléctricas
de guitarra y solea a la altura de su escritura con el sonido del mejor
sabor a madera de contrabajo.
Dice Ferrer, que le encanta la música. Que es de las cosas que más le
gustan en esta vida. Que le hace tocar el cielo con los dedos en los
buenos momentos y ayuda en los malos. Creo que este es un buen
"momento".
Carlos Pérez Cruz |