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Cuatro años separan
las dos producciones discográficas hasta la fecha de Mikel Andueza.
Cuatro años entre "BCN" y "Amusia" se nos antojan
demasiados. Pero visto el resultado de "Amusia" la espera ha
merecido la pena más incluso de lo que cabría esperar. Estamos ante un
salto cualitativo (esperemos también cuantitativo en ventas, contratos y
reconocimiento) comparativamente hablando. Y no es que "BCN"
decepcionase (algo difícil hablando del saxo alto de los altos en España,
con permiso de Perico) sino que este segundo es pastel con guinda. Al
Mikel torrencial sobre el escenario que conocemos se le añade aquí una
cuidada labor de composición y arreglos que nos muestra la creatividad
introspectiva de este estellés de nacimiento. Introspección coincidente
en tiempo de grabación con la inminencia de la llegada de un primer hijo
a la familia Andueza (¿casualidad?).
Formación de quinteto con alternancia de vientos a excepción de un par
de cuartetos en la propuesta sonora de Andueza. Vientos que llevan el
nombre de Bob Sands en unos casos y Chris Kase en otros. El primero con
reconocida admiración de Mikel y el segundo fuente de inspiración
compositiva (escuche el lector el tema Jonás). Sands con perfecta
compenetración con su compañero de andanzas poperas Mikel Andueza (Big
Band de Miguel Rios) y Kase como complemento de extrema belleza sonora
desde una trompeta o un fliscorno que parecen acariciar el oído del
aficionado. Posiblemente el más europeo de los trompetistas americanos
(Mikel dixit).
La rítmica de David, Iñaki y Gonzalo es con su solo enunciado fuente de
admiración. No descubriremos a estas alturas los valores como acompañante
y solista de uno de nuestros pianistas con mayor personalidad. Tampoco es
un descubrimiento la sensibilidad del contrabajo de Tejada que muestra
toda su lírica en el único tema ajeno de la sesión ("La Saga"
de Steve Khun). Aplauso también al buen gusto de una batería que en
fechas posteriores a esta grabación comenzaría a recorrer patria
recaudando con voces del karaoke lo que le corresponde en realidad como Músico
(O.T..... ¡pais!).
Y podría contaros que Mikel es un "pedazo" de saxofonista, que
frasea con extrema precisión y emoción, que es oscuro y brillante a la
vez... pero quizá lo mejor será que mi impresión la confronte el lector
en algún garito perdido de nuestro territorio o ¿por qué no? comprando
este CD, que, siii ya lo sé, no merece la pena porque... total... se
llama Mikel.
Carlos Pérez Cruz |