Club de Jazz 20/03/2019
Melodías y ríos

Reseñas de discos

Tom Harrell - Number Five
HighNote - 2012
Año: 2012
Sello: HighNote
Músicos: Tom Harrell (tp, flis), Wayne Escoffery (st), Danny Grissett (p, fender), Ugonna Okegwo (cb) y Johnathan Blake (bt)

Tom Harrell - Number Five

Tom Harrell es el polo de atracción y en este Number five todo gravita alrededor de su sonido. Cinco son las grabaciones del trompetista en seis años con este mismo quinteto y como tal lo refleja en el título del disco. Cinco para un quinteto que se amolda a la delicadeza expresiva del trompetista y que se distribuye durante el disco en varias combinaciones (del solo al quinteto, pasando por el dúo, el trío y el cuarteto).

Es tal su capacidad de imantación que el sonido de Harrell oculta bajo el manto de grosor de su timbre (de tan oscuro, a veces uno no es capaz de asegurar que lo escuchado es trompeta o fliscorno) algunas baladas de corte hortera, como Present (impecable en su clasicismo; algo lounge en la atmósfera que crea el fender rhodes), o composiciones puramente convencionales en su estructura de clásica rueda de solos sobre acordes, como No.5 o Melody in B-Flat. Incluso tengo la sensación de que la sencillez con que logra dibujar cada una de sus frases (siempre con un fuerte sentido de la belleza melódica) y la calidez del sonido convierten a Harrell en un involuntario virtuoso, capaz de atraer casi más por la parte estética de su sonido que por lo notable o no de lo que nos cuenta con (y a través de) el sonido. Así sucede en Right as rain, una balada al borde del bostezo que se sostiene sobre la elegancia del sonido y del arreglo (sencillo pero efectivo, entrelazándose con el tenor de Wayne Escoffery), esa otra gran virtud de Harrell.

Que la música gravita en torno a él queda claro cuando de los once cortes del disco, cuatro lo tienen como absoluto protagonista. Tanto Star eyes como A blue time los afronta en solitario y otros dos, Blue ´n´ boogie y Journey to the stars, a dúo (con la batería en el primer caso, con piano en el segundo). Es este último la gran joya del disco, el que combina las mejores cualidades de Tom Harrell: calidad de sonido y sencillez y clase en los arreglos. Sobre un insistente piano arpegiado, el trompetista se explaya en un bellísimo solo en el que un coro pregrabado de trompetas con sordina remata un verdadero viaje espacial para los sentidos. Brilla en un entorno en el que, en ocasiones, el convencionalismo y la frialdad restan emoción a la experiencia. Y eso que en GT parece romper con las estructuras tan sólidas de su música. Estira y juega con los tempos para crear la ilusión de una improvisación más free y abierta de lo que es en realidad. Un ejercicio de contraste en un disco con lo mejor y lo no tan bueno de Tom Harrell.

Carlos Pérez Cruz

Nota: publicado originalmente en la revista 'Cuadernos de Jazz'.

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