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Grant Stewart & Dexterity
Baldo Martínez Grupo
(UniversiJazz Universidad Pública de Navarra)

Ficha del Concierto
Fecha: 8 al 10 Abril 2003 
Lugar: Cafetería del Aulario de la UPNA 
Hora: 19:30

Componentes (Grant Stewart & Dexterity):
Grant Stewart (Saxo Tenor)
Chris Kase (trompeta)
Ignasi González (contrabajo)
Xavier Monge (piano)
Esteve Pi (batería)

Componentes (Baldo Martínez Grupo):
Baldo Martínez (contrabajo)
David Herrington (trompeta)
Pedro López (batería)
Antonio Bravo (guitarra)
Eduardo Ortega (violín)

El ciclo que anualmente organiza la Universidad Pública de Navarra cambió entorno gastronómico al jazz. Del salón de comedores de la pasada edición a la cafetería del aulario de la presente. La búsqueda de la atmósfera del puro y la copa. La realidad no es una ausencia de espacios adecuados - argumento esgrimido por la organización - sino la mentalidad prejuiciosa que sitúa jazz en contexto de copa y puro. Humeante entorno nada adecuado para una música que con la evolución requiere de precisa atención.

Si de lo que se trata es de acercar la música a un público inhabitual propongo que la próxima edición del ciclo "Grandes Intérpretes", organizado también por la UPNA, se celebre en la cafetería del jazz. Aunque claro, ¿alguien imagina las líricas de - por ejemplo - María Bayo luchando a pulmón partido contra ruidos de cafetera o jolgorio de hormonas universitarias? ¿Cuesta verdad?

Flaco favor que una Universidad - institución dedicada a la difusión de la cultura y el conocimiento -  una esta música de creatividad a un concepto de ocio nocturno de bar. No es menos ocio disfrutar de esta música con profunda atención.

Aunque quede en el capítulo "anecdotario" del ciclo un apunte doliente. La actuación del Baldo Martínez Grupo se vio sorprendida en medio del desarrollo musical por un repentino encendido de las luces fosforescentes del local. Era hora del cierre. Final de turno de los trabajadores, hora forzosa del final de la música. Entra dentro de la lógica laboral que quien por contrato finaliza a las 20:30 quiera terminar a la hora en punto - sobre todo - si no hay premio para las  horas extras. Otra cosa es que la forma de manifestarlo fuera la adecuada. No parece respetuoso para con el músico y el público romper la atmósfera de esa manera. Algo debiera hacer la Universidad para próximos ciclos. O empezar antes o contratar personal para la ocasión, pero no desde luego interrumpir el desarrollo natural de la música. Eso y un perro sobre el escenario durante un par de minutos lo tomaremos con humor por no llorar. ¿Se lo imaginan con María Bayo?

GRANT STEWART & DEXTERITY
El ciclo discurrió durante tres días a través de tres grupos de diferente sonoridad. Abría el saxo tenor canadiense de Grant Stewart junto al cuarteto "Dexterity". Una propuesta de recuerdo a la figura del gran Dexter Gordon. Una de esas propuestas que alejan a algunos aficionados al jazz de nuestro país - por falta de novedad en lo propuesto - de lo hecho por los nuestros. Se puede afrontar este tipo de conciertos desde el planteamiento de la creación o de la recreación. Es el segundo de los casos el de esta propuesta de "Dexterity".

Grant Stewart era la figura invitada a una larga gira para lo que acostumbramos por estas tierras. Algo más de dos semanas en ruta. El saxo de Stewart sonó amplio y rotundo. Un colega saxofonista se mostraba entusiasmado por el sonido "Dexter Gordon" del canadiense. Me preocupa la frase. No tanto por Grant - profesional en camino de consagración - sino por mi colega. ¿No es mayor virtud el sonido propio que la imitación? Dicho por un estudiante no es demasiado esperanzador. Quizá un ejemplo del "efecto Berklee".

Contaba "Dexterity" con la trompeta de Chris Kase. Uno de los trompetistas norteamericanos con mayor sabor europeo en conceptos. Su trompeta si mostró lenguaje propio para una música quizá un tanto ajena a su línea estética (al menos a mi entender).

El trío base jugó siempre desde la discreción. Ignasi eludió protagonismo de solos para centrarse en ese walking que hace caminar la música de esa época. Xavier lució en solos sobriedad pianística y Esteve mostró su joven contundencia en un solo propio del estilo swing (que no del swing del jazz).

Velada para el jazz de jam.

GETTHO P´ALANTE
La segunda jornada del "Universijazz" trajo sonidos latinos (¿salsa o latin jazz?) de Gettho P´Alante. Una joven formación de músicos de Gipuzkoa y Navarra. Por motivos laborales lamento no poder haber asistido aunque los ecos de la actuación hablan de gran ambiente y sorpresa ante la pulsación rítmica de la batería. Su edad física (unos 15 años) no corresponde con la musical. Una de las grandes sorpresas para el público asistente.

BALDO MARTÍNEZ GRUPO
El cierre fue broche de oro. Nunca he escondido mi pasión por la música creativa de Baldo Martínez con su Baldo Martínez Grupo. Una creación que sonoramente transcurre por paisajes sonoros de su geografía gallega (entre otras). Paisajes que se visionan desde una mente honesta en lo musical y en lo verbal. La velada transcurrió con la actualidad inundándolo todo. "Prestige" e Irak generan una "rabia" creadora en Baldo que por belleza choca frontalmente con la brutal fealdad de ambas "inspiraciones".

En lo meramente musical los sonidos pusieron directo a "Nai", hasta la fecha su última grabación con esta formación, y anticiparon futuro discográfico en dos composiciones llenas de la emoción y complejidades rítmicas propias de Baldo. Composiciones que exploran de lleno las posibilidades del nuevo instrumento del grupo. El violín de Eduardo Ortega sustituye al habitual saxo de Alejandro Pérez. Nuevas posibilidades sonoras que obligan a un curioso empaste en melodías con la trompeta de un eficiente David Herrington. Sin duda el violín acerca en sonido - más si cabe - esta música al paisaje gallego de ciertos capítulos de las composiciones de Baldo.

Una de las mayores virtudes de su música se encuentra en la exploración rítmica y en la complejidad estructural - valor que no siempre tiene por qué ser virtud. No se limita su música a la exposición temática y solismos de lucimiento, sino que obliga a la constante interacción de los músicos. Importante en ese sentido la labor de Antonio Bravo, un espléndido guitarrista alejado de las guitarras del acorde a pulso fijo. Y todo ello acompasado siempre por la batería de un Pedro López imprescindible que con su peculiar batería le da a la música de Baldo un cierto toque arcaico. Lo contemporáneo, claro está, convive sin problemas con la tradición. 

Capítulo aparte merece la labor puramente contrabajística de Baldo Martínez. Estamos ante un explorador de sonoridades sin prejuicios de electrónica. Exploración que no oculta deficiencias en lo acústico sino todo lo contrario. Su nivel ejecutante es envidiable tanto al arco como al punteo. Su contrabajo es riesgo en paralelo a la composición. Uno de los pocos músicos con "el" determinante de nuestro jazz. Al menos lo es en personalidad.

En lo meramente estadístico del ciclo la asistencia. Llenos en silla y numeroso público de pie en los tres días de actuaciones. Sin embargo distingamos dos públicos. El oyente voluntario y el oyente forzoso. El voluntario mayoritariamente atento y silencioso. El forzoso encontró hilo musical a su encuentro de amigos con cerveza en la cafetería del encuentro universitario. La convivencia de ambos en entredicho. A los primeros nos molestan los segundos. Todo sea por el sempiterno acercamiento a la masa social de esta música. Pais.


Por Carlos Pérez Cruz