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Ficha del Concierto |
Fecha: 2 Julio 2003
Lugar: Teatro Gayarre (Iruña - Pamplona)
Asistencia: 650 espectadores aprox.
Hora: 20:00
Componentes:
Pascal Drapeau, Laurent Agnes, Jacky Berakoetxea y Ramón García
(trompetas); Fidel Fourneyron, Guillaume Kuntzel, Sébastien
Arruti y Juan Carlos Aoiz (trombones); Gorka Benítez, Mikel
Andueza, Ion Robles, Víctor de Diego y Josetxo Silguero
(saxos); Didier Ottaviani (batería); Luis Giménez (Guitarra);
Gonzalo Tejada (contrabajo y bajo eléctrico); Iñaki Salvador
(piano y teclado); Laura Ridruejo (voz); Iñaki Askunze
(director). |
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La "Pirineos Jazz Orquestra", especie de "all
star" regional, presentaba en Iruña su proyecto "transfronterizo".
Tres regiones (Euskadi, Navarra y Aquitania) unidas en torno a
una big band. Proyecto que por número de componentes requiere
fuertes subvenciones para su desarrollo. Subvenciones que en el
caso navarro proceden de su Gobierno Foral (el mismo que se
ausentó del palco de autoridades).
El teatro Gayarre se (casi) llenó. La Iruña del "jazz en
la calle" respondió al llamamiento bajo techo. La estadística
del (casi) lleno debiera llevar a reflexión política. Si
llenos son votos... ¡demonios! ¡habrá que apostar por el
jazz!
La composición de la plantilla muestra una curiosa disposición
geográfica: los saxos son propiedad vasco-navarra; los metales
propiedad aquitana (con una excepción navarra por cuerda); la rítmica
para inseparables: Iñaki Salvador y Gonzalo Tejada; batería
aquitana y guitarra... ¿zaragozana?... Luis Giménez
sustituía al titular Dani Pérez (¿argentino?)... pues sí que
es transfronterizo el proyecto.
Casi dos horas de música se tornaron excesivas. Tanto gallo en
el mismo corral tiene sus inconvenientes. Cada gallo reclama su
parcela de lucimiento.
Cosa de las cuotas:
Cuota de composición: música vasca arreglada, música de
composición propia de los miembros de la banda y "standards"
del repertorio yankee. Si se toca a Askunze hay que tocar también
a Benítez y, por qué no, a Berekoetxea.
Cuota de solismos: Si a Robles le corresponden un par de solos,
qué menos que a Benítez uno... y ¿por qué no a de Diego?...
claro que si soy batería en algún momento me tocará a mí...
El caso es que entre solos y temas la cosa derivó en esas casi
dos horas de música que llevan al "se me hizo un poco
largo" en vez de al deseable "me he quedado con ganas
de más".
Sería injusto obviar que era sólo el tercer concierto de
la orquesta (creada oficialmente en septiembre de 2002) y que
los ensayos de la misma han estado muy espaciados en el tiempo.
Condiciones que no facilitan desde luego la madurez y desarrollo
de un proyecto de esta envergadura.
Y por último un deseo personal (subjetivo, por supuesto): sería
deseable una mayor identidad propia en el sonido, demasiado
cercano de momento al lenguaje Berklee.
Por Iñaki García |
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