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JASON MORAN &
BANDWAGON
Jason Moran presentó el tercer concierto (de cinco) de piano,
contrabajo (bajo) y batería del ciclo del "siglo 21".
Su concepto de alguna manera es similar al presentado el día
anterior por "The Bad Plus". Concepto de construcción
y "deconstrucción" aunque con matices diferenciales.
Jason Moran es un joven pianista. 27 años que han acogido ya
cuatro ediciones discográficas y una futura en proyección. Su
música mira al futuro sin prescindir del pasado. Mira al "ragtime"
de James P. Johnson y lo desarticula rítmicamente. Tres cuartos
de lo mismo con "Body and soul".
Pero no sólo de ajenos vive Moran. Sus propias composiciones
están llenas de creatividad. Juegos rítmicos llenos de riqueza
armónica que construyen un intenso diálogo entre los tres músicos.
Moran pulsa no sólo el piano sino el "play" de un
mini disc que antes de cada tema proporciona sonidos que bien
vienen de presentaciones radiofónicas de antaño, bien
musicales o bien voces. Voces que hablan y que proporcionan la
excusa rítmica. Suena la voz y suena el trío con extrema
precisión. La voz se convierte en música.
Interesante será seguir con atención el futuro de un pianista
que a los 27 ha conseguido una madurez en sonido inusual. Al
igual que inusual es encontrarse en un "Blue Note" de
hoy sonidos como estos. La línea a seguir tanto por el sello
como por el festival. Al menos, en mi opinión.
BENNY GREEN & RUSSELL MALONE
Tras las fuertes emociones del día anterior con E.S.T. y Pat
Metheny el festival bajaba la persiana con una noche de
etiqueta. Música de corte elegante y fuertemente enraizada en
el pasado. Dos miradas a un mismo estilo.
Benny Green y Russell Malone, dos buenos instrumentistas que
ofrecieron un concierto demasiado lineal. Concesivo y aburrido.
Las peores pesadillas del revisionismo academicista aparecieron
sobre el escenario de Mendizorrotza. No sé si la música la fue
por decisión propia o por "consejo" multinacional. Su
subida al escenario de jam de medianoche dio a entender que
Malone tenía muchas ganas de quitarse el corsé. Apabulló con
un intento de "free-blues" que nada tenía que ver con
lo visto horas antes. ¿Rabia contenida?
DIANA KRALL
Considerar a Diana Krall como la gran dama del jazz contemporáneo
es una afirmación que ofende. Es, sin lugar a dudas, un gran
logro de su equipo de marketing haber colocado en la popularidad
a una cantante que, como tantas otras en la actualidad, vive
bajo la sombra de las grandes de antaño.
Su tratamiento de estrella, su actitud despótica más nos
recuerdan al mundo del rock o del pop que a este nuestro
"pequeño" mundo de la creatividad. Su música es tan
predecible que mata la esencia del jazz.
Por Carlos
Pérez Cruz |