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Baldo Martínez "Proyecto Miño"
(JazzFermín 2006)

Ficha del Concierto
Fecha: 10 Julio 2006
Lugar: Plaza Compañía (Iruña - Pamplona)
Asistencia: 200 aprox.
Hora: 00:30

Componentes:
Baldo Martínez (contrabajo)
Terela Gradín (voz)
Germán Díez (zanfoña)
Chiaki Mawatari (tuba y serpentón)
David Herrington (trompeta y fliscorno)
Antonio Bravo (guitarra eléctrica)
Alejandro Pérez (saxo tenor, soprano y clarinete)
Pedro López (batería)
Nirankar Khalsa (percusiones)

Lloraba desconsolado. Vestido de impecable (que no impoluto) pamplonica sus lágrimas surgían irrefrenables mientras permanecía sentado en el suelo (tampoco impoluto) con la espalda apoyada en la parte delantera de la furgoneta de los músicos. Tal era su desazón que ni siquiera una amiga se atrevía a consolarle. Parecía temer la reacción o quizá consideraba que lo mejor era que su dolor surgiera y se expresara sin cortapisas. Una toalla a mano le servía de pañuelo. Y frente a él, como banda sonora contrapuesta a sus emociones, el Proyecto Miño servía las primeras notas conjuntas durante la prueba de sonido.

Es San Fermín en Pamplona. La escenografía de esta fiesta de la anarquía incívica y el humor a partes iguales depara siempre instantáneas pintorescas como la de este mozo pamplonés que lloraba desconsolado su tragedia azuzada por el alcohol. O como la de las peñas con sus txarangas que interrumpieron con su "ruido" la prueba en varias ocasiones. En el escenario un contrabajo, una zanfoña o un serpentón; a pie de calle las peñas vestían con el rojo del vino y el kalimotxo sobre ellos derramado durante la tarde.

No parece ésta la descripción idónea para una actividad cultural y artística de primer orden. No lo parece y no lo es pero así es Pamplona por San Fermín. Y entre la desbordante oferta de conciertos de Rock, de Folklore y de Pop (a priori menos exigentes en sus condiciones escénicas) por las calles y plazas se cuela cada año un pequeño ciclo de Jazz de predecible contenido salvo en contadas ocasiones como la de esta presentación del "Proyecto Miño" del contrabajista Baldo Martínez.

En una ciudad tan poco dada a la oferta de conciertos creativos llama la atención la repetida presencia del contrabajista gallego. Se le ha podido ver en los últimos años en Pamplona y alrededores con su "Baldo Martínez Grupo", con su "Cuarteto Acústico", con "Un Texto, Un contrabajo", junto a Carlo Actis Dato y ahora con la formación más compleja (numéricamente hablando) de su catálogo de grupos.

El "Proyecto Miño" (impulsado desde el festival portugués de Guimaraes en 1999) trabaja sobre las músicas tradicionales surgidas en torno al río Miño (región portuguesa y gallega) a través de las interpretaciones y composiciones del propio Baldo. Se trata de una actualización, de una puesta al día al lenguaje contemporáneo del Jazz de melodías ancestrales y de composiciones actuales con aire ancestral pero siempre actual.

Un concierto que trabaja mucho la parte rítmica no sólo a través de la contundencia del batería Pedro López y los apuntes coloristas del percusionista Nirankar Khalsa sino con un concepto rítmico de grupo en el que los vientos se convierten en una parte más del siempre complejo y juguetón pulso al igual que sucede con el propio contrabajo de Baldo o la zanfoña del siempre sorprendente Germán Díaz.

Tiene el grupo importancia fundamental sobre los solistas. Aunque prácticamente todos los músicos tuvieron su momento de improvisación solística importa más el resultado sonoro del bloque. No obstante pudimos disfrutar de la soberbia guitarra de Antonio Bravo (con grandes ideas en sus solos e impecables desarrollos armónicos), del buen hacer de la tuba y serpentón de Chiaki Mawatari (imprescindible soporte rítmico) o del saxo de Alejandro Pérez (el más ortodoxo en su lenguaje jazzista).

Capítulo aparte merecen la zanfoña de Germán Díaz y la voz de Terela Gradín. Germán explora con su ancestral instrumento (en constante actualización) las posibilidades sonoras y como improvisador de un instrumento de aparentes limitaciones expresivas. La zanfoña se convierte en rítmica colorista y en solista de primer orden con la conjunción de la creatividad de Germán y las posibilidades que la electrónica ofrece (genial su solo trabajando con pequeños riffs que iba grabando sobre la marcha y utilizando como contrapunto a su desarrollo solista). Por su parte la cantante Terela Gradín debutaba en el proyecto de Baldo supliendo la baja maternal de la titular Maite Dono. Una agradable sorpresa por la joven madurez, la calidez de una voz flexible (quizá algo limitada en el registro) y cuya mayor virtud vino de la aparente sencillez en su manera de expresarse como solista (¡Sí, una voz de Jazz que improvisa!) y como un instrumento más al servicio de los arreglos instrumentales de Baldo Martínez.

Al frente de la formación el incombustible Baldo sigue demostrando una encomiable capacidad para armar proyectos que perduren en el tiempo y presenten una de las caras menos comunes en el jazz español: la propia. Engranaje perfecto de la maquinaria instrumental sigue teniendo muy claras las ideas de su propio estilo que impregna hasta el último detalle rítmico, armónico e incluso atmosférico de la música que practica. Una idea sonora que suele incluir al buen trompetista británico David Herrington que en pequeñas dosis mostró su hermoso sonido y gusto improvisador al igual que ejerció de prolongación del brazo director de Baldo.


Por Carlos Pérez Cruz