|
La temática
revisionista este año del Festival Periferias reservó una
noche a la "heterodoxia versionera" con una triple
velada que abrió el cuarteto del pianista mallorquín Agustí
Fernández con su proyecto "Lonely Woman".
Fernández es, sin lugar a dudas, uno de "nuestros "
mejores y más completos creadores. Sin embargo su calidad artística
es directamente proporcional al desconocimiento que de él se
tiene. Su querencia a la impopular "libre improvisación"
le arrincona en la actualidad musical española. Todo ello
a pesar de ser el primer músico español en aparecer en un
disco ECM (Evan Parker). Dato que no pasa de anécdota, pero
significativa.
El último proyecto de Agustí Fernández recoge parte del
inmenso legado que el saxofonista Ornette Coleman dejó a los oídos
más inquietos. Pionero de la vanguardia, Coleman alcanzó
una de sus cimas geniales con esa "mujer
solitaria" capaz de poner melodía al "free".
Sobre ese ya standard articula proyecto el pianista mallorquín.
Título y centro climático del concierto.
Para la ocasión Fernández contó con tres nombres con
historia: David Mengual, contrabajo, pasa por ser uno de los más
inquietos músicos de la escena catalana. Su "Mosaic"
(trío y noneto) da fe de ello. Liba Villavecchia, saxo
tenor y soprano, sufre el mismo olvido general por mor de sus
motivaciones estéticas con la caña. Ramón López, batería,
hace caminar con su arrítmica rítmica proyectos de lo más
excitante. Desde París desarrolla una carrera ignorada en España.
Un cuarteto a la altura del recordado Coleman. Con la suficiente
personalidad como para ser propio y con el suficiente respeto
como para conservar la esencia. Esencia creativa en la
comunicación instrumental de los cuatro que mostraron al
Ornette más intenso y emocional ("Lonely Woman"), romántico
sin concesiones ("Kathelin Gray") o latino complejo
("Latin Genetics"). Repertorio, modos y maneras
distribuidos de manera magistral para hacer de un concierto de
"free" un espectáculo de interés general.
Los cuatro mostraron un envidiable nivel individual al servicio
del grupo. Disfrutaron e hicieron disfrutar con un concierto
lleno de malabarismos rítmicos y de pasión. Mucha pasión.
Por Carlos
Pérez Cruz
|