|
Pese a que el verano barcelonés está ya demasiado cargado de festivales de música, bien es cierto que el jazz latino es uno de los estilos menos representados en este calendario de actividades, una representación insuficiente que, durante el año, se empezó a subsanar hace pocos meses con la celebración de la primera edición del festival Clazz. Precisamente era este también uno de los objetivos de la gente de La Trifulca, los organizadores de este “Salsa & Latin Jazz Barcelona Festival”, que, en su edición inaugural, apostó no sólo por un cartel de altura, con dos figuras como Chucho Valdés y Rubén Blades, sino también, en una época en la que la música en directo corre el peligro de convertirse en un lujo al alcance de pocos, por una política de precios relativamente asequible a la vista de los artistas que actuaban.
Articulado como un concierto triple, fue el conjunto radicado en Barcelona La Sucursal S.A. el encargado de abrir el fuego, con una actuación algo deslucida por la calidad del sonido. A ese mismo problema tuvo que enfrentarse el primero de los dos platos fuertes de la noche, el pianista Chucho Valdés, que, al frente de sus Afro-Cuban Messengers, ofreció un recital en el que desgranó algunos de los temas de
Chucho’s steps, su último trabajo, como “Danzón” o “Zawinul’s Mambo”, un homenaje al teclista austriaco a partir del clásico “Birdland”, alguna que otra descarga en la mejor tradición de la música cubana o una relectura en clave latina de la armonía de “Stella by starlight”.

Rubén Blades (Barcelona 16/07/2011)
©
www.salsaylatinjazz.com
Con el público ya entusiasmado tras la exhibición instrumental de Valdés y sus acompañantes, le llegó el turno a Blades, que volvía a Barcelona siete años después de su último concierto en la ciudad condal, en la sala Apolo y acompañado de la Spanish Harlem Orchestra. Pese a que recientemente ha vuelto a reunir a Seis del Solar, el artista panameño se presentó en esta ocasión con una formación de su país, encabezada por el bajista Roberto Delgado, y con el trombonista Jimmy Bosch como invitado de lujo y solista abrumador. Tanto si viene con la banda de Roberto Delgado, con Seis del Solar, con la Spanish Harlem o con Son de Tikizia, por ejemplo, cada concierto de Blades es un homenaje a esta música, un recital en el que la voz del cantante lidera a un grupo de músicos que —ahora sí que los problemas de sonido se habían resuelto misteriosamente— interpretan el repertorio elegido de una manera avasalladora.
Alternando algún que otro tema de su último trabajo en estudio,
Cantares del subdesarrollo, con clásicos inevitables de su repertorio (“Decisiones”, “Plantación adentro”, “Juan Pachanga”) y alguna sorpresa de última hora, como “El nacimiento de Ramiro”, Blades, coincidiendo con su 63º cumpleaños, se regaló —y por extensión, nos regaló— un concierto. Y es que, como comentó en cierta ocasión Raúl Rodríguez en el patio del CCCB, “en esta vida hay que hacer lo que uno ama y amar lo que uno hace”. Y a eso se dedica Blades desde hace años.
Ferran Esteve
|