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La Calle Caliente

Ficha del Concierto
Fecha: 21 Septiembre 2002
Lugar: Sala "Zambra" de Lesaka (Navarra)
Asistencia: 100 espectadores aprox.
Hora: 00:00

Componentes:
Miguel Blanco (bajo eléctrico)
Norman Hogue (trombón)
Víctor Celada (batería)
Jesús Catalá (percusión)
Chucho López (trompeta y fliscorno)
Pepe Rivero (piano)
Iñaki Araguistain (saxo tenor)

Navarra se encuentra de enhorabuena. Una enhorabuena poco habitual por estos lares como es la de contar con una sala para conciertos con unas condiciones de comodidad y acústica verdaderamente impresionantes. Tan sólo una semana había transcurrido desde el acto inaugural de esta sala hasta el concierto que nos ocupa. Para servidor era la primera visita a un local que en intenciones abarca una amplio abanico de estéticas entre las que afortunadamente parece entrar el jazz.

"La Zambra" se encuentra situada en un paraje excepcional del norte navarro. Un entorno de belleza natural cuyo emplazamiento pretende ser cruce de caminos de cuatro grandes ciudades como San Sebastián, Pamplona, Vitoria y Bilbao. Cercana a la primera, sin embargo, de costoso viaje para las otras. El viaje Pamplona-Lesaka que nos tocó (nos, incluye a mi compañero de andanzas jazzeras Patxi Tapiz) abre una interrogante a la afluencia de público pamplonés a un recinto que se encuentra a una hora de distancia y unas cuantas curvas de más. No quiero imaginar cuando el invierno haga su aparición. La ida factible; la vuelta requiere paciencia, lucha contra el cansancio (fatiga de bailes y nocturnidad) y ejercicio de abstención alcohólica.

La apuesta comercial es importante. Grupos de renombre con frecuencia semanal para una zona geográfica no acostumbrada a una actividad de conciertos más propia de Barcelona o Madrid (¿?) y menos acostumbrada aún a desembolsar 2000 pts de las de antes cada viernes y sábado (más plus de gasolina). Sin embargo merece la iniciativa un fuerte aplauso y empujón de ánimo. Esperemos que la historia sea larga y que el jazz lo vea.

Sin embargo imagino que la afluencia de público al concierto de "La Calle Caliente" no es de las que invitan al programador a seguir pensando en jazz. 100 personas (siendo generosos desde la perspectiva de quien votó no a la abstención alcohólica) en una sala con capacidad para unas 3000 personas provocaban la duda. ¿Era acaso la prueba de sonido?. Más no, la hora indicaba lo contrario. De hecho, y hablando de la hora, maldita costumbre (muy nuestra por cierto) de no respetar horarios. Media hora de retraso es  falta de respeto a quien llega puntual a la cita.

Sea cual fuere la razón del vacío de público (quizá la respuesta en sendos párrafos anteriores) el concierto resultó un rotundo éxito. Éxito porque la música fue mayúscula en calidades. Éxito porque la profesionalidad del grupo fue digna de elogio. Éxito porque las sustituciones a titulares del grupo (qué difícil es reunir al grupo completo) dieron la cara. Y éxito porque Norman Hogue lo consiguió. Le costó pero lo logró. Terminamos todos bailando (bueno, en mi caso mover las piernas en mi asiento es una hazaña). Y es que desinhibirse cuando la masa de público no te hace anónimo resulta complicado en el carácter de nuestra región.

La música recorrió algunas de las composiciones de los dos trabajos discográficos del grupo hasta la fecha amén de nuevas partituras.  Composiciones de "Mozambique Soul" (segundo de ellos) como "Rumba y Consecuencia" o "Salsa for Norman" fueron puntos de clímax sonoro y emocional de la noche. También merece especial mención la versión latina de temas clásicos del jazz como "All the things you are" o "Good bye Pork Pie Hat" con arreglos (cómo no) del genial Miguel Blanco. El segundo de ellos mostró la cara más jazzística y trabajada de la formación. Porque jazz, y mucho, destila esta "Calle Caliente" aunque Blanco confiese que el sonido es más salsero que jazzero. El fraseo de los arreglos para los vientos destilan bop por los cuatro costados.

Si nombres propios hubiese que destacar todo comenzaría con el ya mencionado Miguel Blanco. Verdadero motor del grupo a pesar de que el bajo eléctrico sea siempre foto de segundo plano (al menos a ojos populares). Su labor en arreglos y su saber estar escénico son sólo el comienzo de lo que debiera ser una larga serie de elogios. Elogios que por cierto salen de su boca de manera apasionada cuando habla de su último descubrimiento: el batería de Gasteiz Víctor Celada. Se conocieron hace dos meses en la noche del Festival de Vitoria y ya forman una "sociedad" sonora muy fructífera. Ayer Víctor colaborador, en un futuro... el futuro es Singapur (ya nos contarás Víctor). 

Víctor es genio de baquetas. Y baquetas desde luego son las manos de Jesús Catalá que realiza conciertos dentro del concierto con sus solos de congas. Solos que son de fuerte "pegada" en labios de Norman Hogue. Trombón de lujo con sonido redondo que además ejerce de animador de masas (¿?).

En resumen (por acortar) "La Calle Caliente" se encuentra en uno de sus mejores momentos. Las perspectivas de futuro son importantes y nos hablan de una posible salida europea tras su éxito reciente en Francia. Otra cuestión es que en casa nos enteremos (o queramos enterar).


Por Carlos Pérez Cruz