Escucha el Club de Jazz on-line Foros
Presentación Editorial Programación Voces de Jazz Round Jazz Noticias Conciertos Discos Colaboradores Fotografías

 

m

 

   
 

Agustí Fernández & Lucía Martínez

25 AÑOS DE 'CUADERNOS DE JAZZ'

Joachim Kühn, Ramón López y Ernesto Aurignac


Joachim Kühn durante la prueba de sonido
© www.elclubdejazz.com

Ficha del concierto
Fecha: 30 abril 2015
Lugar: Sala Clamores, Madrid

Agustí Fernández (piano)
Lucía Martínez (batería)

Joachim Kühn (piano)
Ramón López (batería)
Ernesto Aurignac (saxo alto)

Para Manuel, estudioso y amante del jazz de aquel primigenio Nueva Orleans, la actuación de Agustí Fernández y Lucía Martínez fue como una iluminación: consiguió ver donde hasta entonces sólo había oscuridad; para Silvia, neófita en materia de jazz, pero con la (necesaria) curiosidad siempre despierta, el dúo fue demasiado: le generó angustia y se marchó. Reacciones contrapuestas a la misma música, que nunca es la misma para todos, ni siquiera para uno mismo en toda ocasión. Depende del bagaje, de la disposición, de la actitud de escucha, del día, del momento, del local en el que tiene lugar la actuación… La relación entre músicos y oyentes a través de la música es parecida a la relación entre músicos y espacio, y el de Clamores tiene un perfil museístico antitético con la vocación vital de Agustí y Lucía. En la cueva de la nostalgia, el dúo declinó en presente.


Agustí Fernández y Lucía Martínez durante la prueba de sonido
© www.elclubdejazz.com

Son estas tensiones dialécticas las que tan bien recoge la revista Cuadernos de Jazz, cuyo vigésimo quinto aniversario nos convocaba en Madrid, junto al segundo del fallecimiento de su indomable chamán, Raúl Mao; las tensiones entre fuerzas contrapuestas, entre nostalgias conservacionistas y vocaciones creativas de presente, entre la imposición de un relato inmutable con una imaginería hecha merchandasing y la necesidad de desarrollar una narrativa propia ajena a todo condicionamiento condescendiente. Contraposiciones (no siempre bien avenidas) que tienen reflejo en las páginas de la revista que, al contrario que desde algunos ámbitos de la comunicación jazzística en España, (d)escribe con precisión el presente sin olvidar el pasado. Como homenaje a su director y al espíritu de 25 años de revista, pocos menús mejores que el elegido para encarnarlo. Incluso el legendario de la noche, el septuagenario pianista germano-ibicenco Joachim Kühn, sigue pensando que Researching has no limits, pócima contra cualquier tentación (auto)paródica.


Ramón López, Ernesto Aurignac y Joachim Kühn durante la prueba de sonido
© www.elclubdejazz.com

Tanto Agustí Fernández (60) como Joachim Kühn (71) comparecieron junto a músicos mucho más jóvenes. Lo que para otros es transfusión de sangre joven, es en ellos el respeto por una noble tradición de intercambio; lo que para otros es posibilidad de lucimiento sobre el pipiolo domesticable, es en ellos un entusiasmo por los iguales. Emociona ver cómo se lo pasa Agustí con el arsenal de recursos, imaginación y continua actividad de Lucía, así como que Joachim se imagine ya un nuevo proyecto junto a Ernesto Aurignac, el gran exigido de la noche. El malagueño se tuvo que subir en marcha al tren que desde hace tantos años hacen circular Kühn y el grandísimo Ramón López, cuyo fuego apasionado avivó el saxofonista con unas tablas que dicen mucho de su presente y potencial. Fue la ocasión para escuchar por primera vez en un concierto la composición que Joachim Kühn escribió horas después de conocer la muerte de su amigo Raúl con quien, como relató con gracia el crítico Chema García antes de su actuación, se entendía sin entenderse. Ese tema, sinuoso y extrañamente discursivo, se interrumpe de forma abrupta y deja esa sensación de sinfonía inacabada que sigue siendo la muerte de Raúl. Por fortuna, tanto las letras se siguen escribiendo gracias a María Antonia ("de Cuadernos”), como las notas dibujando extrañas figuras en el aire gracias al inagotable relevo de una cantera de músicos que sabe leer donde a los mortales no nos alcanza.


Joachim Kühn, Ramón López y Ernesto Aurignac, preparan su concierto
© www.elclubdejazz.com

No alcanza la escritura para explicar el grado de complicidad entre Agustí Fernández y Lucía Martínez, que actuaban por primera vez frente al público después de hacerlo en un estudio de grabación el año pasado. Impresiona la profesionalidad de Agustí, siempre al máximo en toda circunstancia; también que, habiendo desarrollado con los años una expresividad muy personal a partir de su relación con el instrumento, nunca se impone, escucha (lección número 1). Esa capacidad para entender el momento, para leer al compañero, hace de cada concierto una ocasión especial, porque no se trata de “Agustí y”, sino de la suma de iguales. Y Lucía, que tiene una sensibilidad extraordinaria, se engarzó vivaz entre los espacios de Agustí y fue capaz de escindirse en ocasiones para crear de la (aparente) nada un discurso doble y complementario. Aunque siempre está la tentación de dejarse llevar por la anécdota de con qué instrumental produce qué sonidos, la genialidad de Lucía estriba en su integración entre baquetas, caja, tambores y platos: de esa forma amplía hasta el infinito la expresividad tímbrica y la capacidad de sugestión del oyente. La enorme valía de Lucía le augura un futuro muy lejos de España.


Agustí Fernández y Lucía Martínez en la prueba de sonido
© www.elclubdejazz.com

Si Kühn aprovechó la velada para presentar en sociedad el tema dedicado a Raúl, Agustí puso bis a su relato a cuatro manos con la interpretación junto a Lucía de La processó, tema que, como si del paso procesional se tratara, asciende in crescendo en su reiteración para ir desvaneciéndose. Fue la música sacra del ceremonial laico del adiós a Raúl hace dos años.


Joachim Kühn, Ernesto Aurignac y Ramón López
© www.elclubdejazz.com

Tras los sublimes matices y extremos de Lucía y Agustí, la voracidad de Joachim Kühn impuso un cambio de sintonía. En ella entró con respeto Ernesto Aurignac y de ella salió propulsado en un explosivo intercambio final con el Joachim saxofonista. Composiciones propias del alemán (incluido el adictivo y pegadizo Transmitting) y de Ornette Coleman, de quien Joachim recordó sus seis años de rara colaboración, dada la relación amor-odio del saxofonista con el piano. La característica fragmentación melódica de Coleman, su particular sensación rítmica, se adecúa al pianismo libre de Kühn (o viceversa), que es un torrente de expresividad que derrama sobre el piano una pasión desaforada de notas. Le entiende como nadie Ramón López, cuya actividad es admirable. Con una intensidad que evocó la de los grandes maestros del free, puso los raíles a la vocación directora de Kühn con su capacidad para anticipar y azuzar voluntades. Su combinación de tabla y batería en Transmitting fue el lazo a un regalo insuperable: una noche que anticipó como mínimo otros veinticinco años de música sobre el papel. Sobre el escenario, argumentos para no dejarlo.

Carlos Pérez Cruz