Club de Jazz 20/03/2019
Melodías y ríos

Conciertos

Frode Gjerstad Trio
Rhizome DC, Washington DC, 9 de diciembre de 2018
Músicos: Frode Gjerstad (saxo alto y clarinete), Jon Rune Strøm y Øyvind Storesund (contrabajo) y Paal Nilssen-Love (batería)

Frode Gjerstad Trio - Rhizome DC

Dijo en su día Frode Gjerstad que el instrumento principal de un grupo es la batería, y quizá por ello lleva más de veinte años trabajando de forma habitual con el hipervitaminado Paal Nilssen-Love. “Con un buen baterista puedes sonar bastante bien, incluso si eres un músico del montón”, y Paal Nilssen-Love tiene la habilidad de hacer fuego de la madera húmeda. El noruego tiene una de las pegadas más volcánicas, graves, refinadas y envolventes que servidor haya escuchado, y demostrada capacidad no solo para leer la música al instante sino para redirigir su rumbo. Todo ello además vinculado a una sorprendente economía de medios.

Gjerstad, que este año ha cumplido los 70, es fiel al free jazz en carne viva (y a la denominación de trío, aunque en el camino sumara un contrabajo). Su saxo alto y clarinete (la flauta fue, en esta ocasión, un espectador más) se añade como la sal sobre la piel porosa que es el trío que conforma Nilssen-Love con dos contrabajistas soberbios como Jon Rune Strøm y Øyvind Storesund. Como trío podrían funcionar de manera autónoma, con ambos en permanente diálogo y contrapunto enmarcados y alimentados por Paal. Los tres le ofrecen al saxofonista la posibilidad de navegar aguas salvajes, pero también de dialogar en espacios abiertos y más maleables. Y es que, aunque hay a quien le vale con la energía, lo más intenso del concierto estuvo en las sutilezas, en la complementariedad de los bajistas, su expresividad, técnica y contrapunto, en la riqueza rítmica de Paal, más que en la previsible combustión e in crescendo hacia la resolución.

La de la primera de las improvisaciones fue de aquellas que solo explican las meigas (o quizá los años de carretera juntos). Sin señal aparente, la escapada se detuvo en seco en perfecta sincronía. Fue el preludio de una improvisación menos incendiaria, más tímbrica y contenida, cuya divagación por terrenos casi espectrales recondujo Paal Nilssen-Love irrumpiendo con nervio y decisión en la concentrada meditación de los contrabajos. Ambos dispusieron de grandes espacios en ambas improvisaciones mientras que Frode Gjerstad se reservó el derecho de enervar la música con su tendencia al soliloquio de melodías agónicas y febriles y a los agudos extremos. Ecos de un pasado que sirvió de referencia y al que sus socios en esta aventura le han encontrado un presente renovado, autónomo y técnicamente más avanzado.

Texto y foto: Carlos Pérez Cruz

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