Club de Jazz 14/12/2018
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¿Réquiem por Imaxinasons?

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Fue 13 años, todo apunta a que no lo será a los 14. 'Imaxinasons', de Vigo, fue festival de jazz europeo, diferente a todos los que se celebraban en España. Esa diferencia fue su marca. Ahora anuncia en FB* que "trae á cidade o talento do jazz americano". El anuncio le da la vuelta al calcetín de la filosofía confesa del festival que, hasta 2017, anunciaba que "trae á cidade o talento do jazz europeo". Cambio de continente y de contenido con una sola palabra.


De confirmarse el giro, carece de toda lógica seguir denominándolo 'Imaxinasons' ("Imagina sonidos", en galego), máxime cuando está documentada una declaración de intenciones pactada sobre su filosofía básica, en la que se explica que se programarán proyectos que "aporten novedades al jazz en los tres ámbitos geográficos en los que nos movemos: Galicia, España, Europa". Una decisión fundacional con la que se pretendía llenar "un espacio vacío en los festival de jazz en España: la perspectiva más europea".


El festival, de titularidad municipal, le encargó inicialmente la dirección artística al contrabajista Baldo Martínez, que posteriormente fue sustituido por el pianista Nani García que, a su vez, cedió el mando a la baterista Lucía Martínez. La viguesa, residente en Berlín, apenas ha durado dos años. El Ayuntamiento de Vigo le comunicó hace unos meses, con un escueto mail, que ya no contaba con ella. A menos de un mes de las fechas habituales en las que se celebra cada año (finales de junio, principios de julio), Vigo no ha comunicado todavía el nombre (o nombres) de la nueva dirección.


Desde hace años, la existencia del festival ha pendido de un hilo casi hasta el último momento, con el perjuicio que eso supone tanto para la labor de programación (muchos grupos ya están comprometidos desde hace meses con algunos de los muchos festivales que se celebran en Europa en esas fechas), como para la labor de atracción turística, de aficionados y medios de comunicación (que difícilmente podrán incorporar Vigo como destino si el programa se anuncia con apenas dos o tres semanas de anticipación).


Durante 13 años 'Imaxinasons' sobrevivió a una sorprendente apatía del propio organizador, el Ayuntamiento de Vigo, pero aparentemente no ha podido resistir a las prácticas caciquiles y a algunos egos locales que han medrado para hacerse con el control de la programación, tal y como le han descrito a 'Club de Jazz' fuentes próximas a la organización del festival. Quítate tú pa ponerme yo.


La (presunta) próxima edición nace con mal pie. El día 30 de mayo, el baterista Michael Olivera denunciaba en su Facebook las malas prácticas del festival. Según explica Olivera, su concierto el proximo 1 de julio se confirmó "al 100%" y "por escrito" hace tres meses. Después de comprometerse con los ocho músicos de la formación y de comprar los billetes, le escribieron "para reducirme el presupuesto y la formación de 8 personas a 5". Tras negarse, y renunciando a cobrar su parte (¡!) para poder pagar al resto de la banda, Vigo le anunció la cancelación del concierto porque "estaré tocando 5 días después con otro artista en otro festival". Más adelante, escribe Olivera, "los intermediarios y encargados de la programación" le comunicaron que "si no me quitaban a mí, NO SE HACÍA EL FESTIVAL".


El Ayuntamiento de Vigo tiene la potestad para poner y quitar a quien guste de la dirección artística del festival, pero también la responsabilidad, cuando menos ética, no solo de preservar la honorabilidad de quienes hasta recientemente cumplieron con dignidad y respeto sus funciones (la falta de información ha hecho que algunos entiendan que lo sucedido con Olivera es cosa de Lucía Martínez, con el daño que eso puede suponer a su persona), sino de respetar la esencia fundacional de 'Imaxinasons', desarrollada en la citada declaración de intenciones. Todo lo que no cumpla con ella, es otra cosa y de otra forma debería llamarse. Por respeto a quienes se han dejado la piel por sacar adelante un festival que, a pesar de las dificultades, era único y diferente en el panorama español.


Que 'Imaxinasons' dejara de ser lo que ha sido durante trece años sería una muy mala noticia, entre otras cuestiones porque volvería prácticamente a uniformizar la propuesta de festivales de jazz en España y, de ser cierto lo anunciado en su Facebook oficial, discriminaría a quienes trabajan y practican las formas creativas propias del entorno cultural en el que se desarrolla el evento. Si es así, 'Imaxinasons' caerá víctima de algunos de los males históricos de España: la ignorancia, el caciquismo, la envidia del mediocre y, sobre todo, el orgullo del necio.


Carlos Pérez Cruz

* Al poco de publicarse el artículo, desapareció de Facebook la cuenta de 'Imaxinasons' que se cita en el artículo, tal y como recogen estos pantallazos:


FB_Imaxina

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